Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "murmurar" aquí tienes una selección de 16 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra murmurar para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Parecía nacido para murmurar.
- El señor Orgaz se atrevió a murmurar.
- A ver si aun así encuentra motivo para murmurar.
- Era uno de los que al murmurar del Magistral añadían.
- Se podía murmurar, hablar sin fundamento, pero no tanto.
- Algunas veces hasta llegaba a murmurar con tono de reproche.
- Calló un buen rato, y al fin comenzó á murmurar tristemente.
- Al murmurar así, arqueaba el codo ofreciendo a Nucha el sostén de su brazo para subir la escalera.
- Otras veces, a la misma hora, le había sentido en la calle murmurar imprecaciones, mientras él velaba trabajando.
- Pero su temperamento frío, su poco trato, su orgullo de mujer intachable, le hacen ser menos expansiva y por eso nadie se atreve a murmurar.
- Por la mañana yo confieso pocas veces, y esta excepción hecha ahora en favor de usted hace murmurar a mis enemigos, que son muchos y de infinitas clases.
- Pero al mismo tiempo se aclaraba el sentido de todo aquello que había leído en sus mitologías, de lo que había oído a criados y pastores murmurar con malicia.
- Pero no se atrevía a interrumpir la sobremesa, y menos ahora que se entregaban al deleite de encender algún pitillo y murmurar de las personas más señaladas en el país.
- Las primeras palabras de amor que Ana, ya vencida, se atrevió a murmurar con voz apasionada y tierna al oído de su vencedor, no el día de la rendición, mucho después, fueron para pedirle el juramento de la constancia.
- ¡de todos modos habían de murmurar los miserables! y en cuanto a las personas decentes, las que a él le importaban, esas no habían de creer nada malo porque él, como hacía Ripamilán, como habían hecho otros sacerdotes, fuese a las posesiones de Vegallana.
- Con la Regenta, en casa del Marqués, ¡bueno iba a estar aquello! Pero, Señor ¡qué luego, qué luego había empezado la gentuza, la miserable gentuza vetustense a murmurar de aquella amistad! ¡en dos días todo aquel run run, su madre con los oídos llenos de calumnias, de malicias, y el alma de sospechas, de miedos y aprensiones!