Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "navío" aquí tienes una selección de 94 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra navío para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Se ha volado un navío, dijeron todos.
- ¡Ah del navío!, gritaron los nuestros.
- El navío inglés se llamaba El Argonauta.
- La travesía de un navío a otro fue malísima.
- El otro estaba sirviendo en un navío del Estado.
- Temían a nuestro navío, aun después de vencerlo.
- En tanto, el navío Rayo pasaba por babor y al habla.
- El Santísima Trinidad era un navío de cuatro puentes.
- Corneta exclamaba mirando al Bucentauro, navío general.
- El pontón era un viejo navío de la época de Trafalgar.
- El Bucentauro, navío general, se rindió a nuestra vista.
- Antes que rendir mi navío, lo he de volar o echar a pique.
- El navío quedó lleno de escombros y el desorden fue espantoso.
- El viejo navío, como un corcel espantado, se negaba a obedecer.
- Don Joaquín de Salas y Don Juan Matute, también tenientes de navío.
- Si llegas a saber que mi navío ha sido hecho prisionero, di que he muerto.
- Digo que este navío es más pesado que el mismo plomo, y además traicionero.
- Echa toda la gavia, pedazo de tonina decía contemplando el navío de Dumanoir.
- De cerca, el viejo navío parecía un arca de Noé, sujeta por amarras y cadenas.
- Avanzado el día, intentó de nuevo el navío Pince remolcar al Santísima Trinidad.
- Un navío inglés, que después supe se llamaba Prince, trató de remolcar al Trinidad.
- Navío español del porte de 112 cañones, fondeado, visto por su medianía o portalón.
- El pabellón francés desapareció de la popa de aquel gallardo navío, y cesaron sus fuegos.
- Había momentos en que, aplanándose el mar, parecía que el navío iba a hundirse para siempre.
- Al mismo tiempo, el Neptune, otro poderoso navío inglés, colocose donde antes estaba el Victory.
- Un violento golpe de mar sacudió la proa del navío, y sentí el azote del agua sobre mi espalda.
- Navío de línea, español, visto a proa de la amura de sotavento, en facha y saludando, decía en uno.
- Pues no podrá usted quejarse, amiguito, si le tocó ir en el Rayo, navío que apenas entró en acción.
- XI Un navío de la retaguardia disparó el primer tiro contra el Royal Sovereign, que mandaba Collingwood.
- Al ver que ardía nuestro navío, se nos redobló la rabia y cargamos de nuevo la andanada, y otra, y otra.
- Rendido el Bucentauro, todo el fuego enemigo se dirigió contra nuestro navío, cuya pérdida era ya segura.
- Y no sé qué habría sido de ellos, si la gente de un navío inglés no hubiera acudido en nuestro auxilio.
- Parecía que nuestro navío se agrandaba, creciendo en tamaño, conforme crecía el arrojo de sus defensores.
- La mayor parte de los comandantes de navío que se han batido el 21, hace muchos meses que no cobran sus pagas.
- Casi no me quedaba duda de tu muerte, mayormente desde que supe el gran número de bajas ocurridas en tu navío.
- Pues si la corto por dos puntos distintos, y les cojo entre dos fuegos, no se me escapa ni tanto así de navío.
- El navío se encontraba en aquel momento en mejor situación que nosotros, y pudo acercarse con relativa rapidez.
- Por último, también se creyó necesario picar los palos, para evitar que el navío se precipitara bajo las olas.
- Don Juan Cisniega, teniente de navío, el cual no tenía parentesco con mi amo a pesar de la identidad de apellido.
- Churruca, en el paroxismo de su agonía, mandaba clavar la bandera, y que no se rindiera el navío mientras él viviese.
- Alcé la vista y vi como a cuatro o cinco varas de distancia, a mi derecha, el negro costado del navío, próximo a hundirse.
- Uno se dirigía hacia nosotros, y traía en su cabeza, o en el vértice de la cuña, un gran navío con insignia de almirante.
- El Bucentauro, que estaba a nuestra popa, hacía fuego igualmente sobre el Victory y el Temerary, otro poderoso navío inglés.
- Bien haiga quien te puso Rayo decía irónicamente mirando al navío de este nombre, que era el más pesado de toda la escuadra.
- De la escuadra francesa estaban los almirantes Dumanoir y Magon, y los capitanes de navío Cosmao, Maistral, Villiegris y Prigny.
- Desde la muerte de don Blas de Artola, el teniente de navío retirado, la plaza de hombre ilustre está vacante en nuestro pueblo.
- No olvidaré jamás el momento en que aquellos cuerpos fueron arrojados al mar por orden del oficial inglés que custodiaba el navío.
- El Santa Ana, navío de 112 cañones, había sufrido también grandes averías, aunque no tan graves como las del Santísima Trinidad.
- Los ingleses tenían gran empeño en ello, porque querían llevar por trofeo a Gibraltar el más grande navío hasta entonces construido.
- El Rayo hizo nuevos disparos, y esperamos socorros con la mayor impaciencia, porque, de no venir pronto, pereceríamos todos con el navío.
- Se ha rendido a mi navío, y por un instante disputaron reclamando el honor de la victoria para uno u otro de los buques a que pertenecían.
- Creíamos encontrar la salvación, cuando un buque inglés de guerra nos capturó y nos llevo al navío que días antes nos había dado caza.
- Durante todo el día 22 la mar se revolvía con frenesí, llevando y trayendo el casco del navío cual si fuera endeble lancha de pescadores.
- Mis ángeles tutelares fueron Don Alonso Gutiérrez de Cisniega, capitán de navío, retirado del servicio, y su mujer, ambos de avanzada edad.
- Y yo que tú, le tiraría a la cara al señor Generalísimo de mar y tierra los galones de capitán de navío que tienes desde hace diez años.
- El año pasado estuvo en Cádiz un capitán de navío que, no sabiendo cómo mantenerse y mantener a sus hijos, se puso a servir en una posada.
- Y entonces, que quieras que no, me ensalzaron a tiniente de navío, y estaba mismamente a las órdenes del general Contreras, que me trataba de tú.
- Manejaban otros las brazas, prontos a la voz del contramaestre, y todas las voces del navío, antes mudas, llenaban el aire con espantosa algarabía.
- Cien voces dijeron ¡ fuego !, repitiendo como un eco infernal la del comandante, y la andanada lanzó cincuenta proyectiles sobre el navío inglés.
- Mis temores no fueron vanos, pues aún no estaba fuera la mitad de la tripulación cuando un sordo rumor de alarma y pavor resonó en nuestro navío.
- Muchos opinaron que algún navío español o inglés había encallado allí, y que las hogueras que veíamos eran encendidas por la tripulación náufraga.
- Estábamos ayudando a la maniobra del Argonauta, así se llamaba el navío inglés en que íbamos prisioneros, cuando pasó un barco francés a poca distancia.
- Por lo que oí, pude comprender que a bordo de cada navío había ocurrido una tragedia tan espantosa como la que yo mismo había presenciado, y dije para mí.
- Estábamos envueltos por el enemigo, cuya artillería lanzaba una espantosa lluvia de balas y de metralla sobre nuestro navío, lo mismo que sobre el Bucentauro.
- Por último, divisamos una, y un rato después la mole confusa de un navío que corría el temporal por barlovento, y aparecía en dirección contraria a la nuestra.
- Nombré de padrinos a un condiscípulo de San Fernando y a un oficial inglés de Marina que comía en el hotel y que estaba en un navío surto en la bahía de Cádiz.
- La expansión de los gases desparramó por mar y cielo en pedazos mil cuanto momentos antes constituía un hermoso navío con 74 cañones y 600 hombres de tripulación.
- A costa de grandes sudores conseguían un ligero balanceo del gran navío que tripulaban y entonces era cuando se creían bogando a toda vela por mares nunca navegados.
- Viendo que no era posible hostilizar a un navío que por la proa molestaba al San Juan impunemente, fue él mismo a apuntar el cañón, y logró desarbolar al contrario.
- Mas nada consolador me dijeron, sino, por el contrario, que Churruca había muerto, y que su navío, después de batirse con gloria, había caído en poder de los enemigos.
- La obscuridad era tan fuerte, que perdimos de vista las demás lanchas, y las luces del navío Pince se desvanecieron tras la niebla, como si un soplo las hubiera extinguido.
- Parecía que el navío de Nelson iba a caer en nuestro poder, porque la artillería del Trinidad le había destrozado el aparejo, y vimos con orgullo que perdía su palo de mesana.
- Cuando nuestro bote pasaba junto a un navío, yo le examinaba con cierto religioso asombro, admirado de ver tan grandes los cascos que me parecían tan pequeñitos desde la muralla.
- El crujido de los cabos, el trapeo de las velas azotando los palos antes de henchirse impelidas por el viento, todos estos variados sones acompañaron los primeros pasos del colosal navío.
- Los ingleses, validos de la obscuridad de la noche, dispusieron que el navío Soberbio, el más ligero de los que traían, apagara sus luces y se colocara entre nuestros dos hermosos barcos.
- La gente de leva se había educado en el heroísmo, sin más que dos horas de aprendizaje, y nuestro navío, por su defensa gloriosa, no sólo era el terror, sino el asombro de los ingleses.
- Lo cierto es que nos envolvió y nos dividió y nos fue rematando barco a barco de tal modo, que no podíamos ayudarnos unos a otros, y cada navío se veía obligado a combatir con tres o cuatro.
- Entonces me dijeron que habiendo salido otra balandra a reconocer los restos del Rayo, y los de un navío francés que corrió igual suerte, me encontraron junto a Marcial, y pudieron salvarme la vida.
- Asimismo aplicaba el vocabulario de la navegación a todos los actos de la vida, asimilando el navío con el hombre, en virtud de una forzada analogía entre las partes de aquél y los miembros de éste.
- En tanto, parece que la Providencia nos favorecía, pues el viento, propicio a la marcha que llevábamos, impulsaba a nuestra fragata, y tras ella, conducido amorosamente, el navío se acercaba a Cádiz.
- Entonces, reunidos varios oficiales, acordaron trasladar a aquel navío al comandante Gardoqui, gravemente herido, y a otros muchos oficiales de mar y tierra, entre los cuales se contaba el novio de mi amita.
- Al terminar el acto, armaban una algarabía de mil diablos, discutiendo e insultándose en un caló ininteligible, y sacando a colación la madera, el metal y la cuerda, como si tratasen de construir un navio.
- Y a pesar de la desigualdad de fuerzas, tanto padecieron los unos como los otros, siendo el navío de Collingwood el primero que quedó fuera de combate, por lo cual tuvo aquél que trasladarse a la fragata Eurygalus.
- Me incorporé en el canapé donde había dormido, atendí con todo cuidado, y, en efecto, un atronador grito de viva el Rey hirió mis oídos, no dejándome duda de que el navío Santa Ana se estaba batiendo de nuevo.
- A medida que nos acercábamos, las formas de aquel coloso iban aumentando, y cuando la lancha se puso al costado, confundida en el espacio de mar donde se proyectaba, cual en negro y horrible cristal, la sombra del navío.
- El pobre Malespina había sido transportado al Santa Ana desde el Nepomuceno, navío apresado también, donde era tal el número de heridos, que fue preciso, según dijo, repartirlos para que no perecieran todos de abandono.
- La ansiedad era general, y no digo esto juzgando por lo que pasaba en mi espíritu, pues atento a los movimientos del navío en que se decía estaba Nelson, no pude por un buen rato darme cuenta de lo que pasaba a mi alrededor.
- De tal suerte combatida y sin poder de ningún modo devolver iguales destrozos, la tripulación, aquella alma del buque, se sentía perecer, agonizaba con desesperado coraje, y el navío mismo, aquel cuerpo glorioso, retemblaba al golpe de las balas.
- XII Cuando el espíritu, reposando de la agitación del combate, tuvo tiempo de dar paso a la compasión, al frío terror producido por la vista de tan grande estrago, se presentó a los ojos de cuantos quedamos vivos la escena del navío en toda su horrenda majestad.
- También se halló en los gloriosos combates que sostuvo la escuadra anglo española contra la francesa delante de Tolón en 1793, y, por último, terminó su gloriosa carrera en el desastroso encuentro del cabo de San Vicente, mandando el navío Mejicano, uno de los que tuvieron que rendirse.
- ¡Figúrate cuál sería mi ansiedad! ¡Qué lejos estaba hoy, cuando rescatamos al Santa Ana, de que tú te hallabas en él! A saberlo con certeza, hubiera redoblado mis esfuerzos en las disposiciones que di con permiso de estos señores, y el navío de Álava habría quedado libre en dos minutos.
- El Agustín, el Herós y el Leandro se batían lejos de nosotros, en posición algo desahogada, mientras el Trinidad, lo mismo que el navío almirante, sin poder disponer de sus movimientos, cogidos en terrible escaramuza por el genio del gran Nelson, luchaban heroicamente, no ya buscando una victoria imposible, sino movidos por el afán de perecer con honra.
- Trabajosamente se enmendaron algunas averías con auxilio de los ingleses, que vigilaban todo, y según después comprendí, no perdían de vista a algunos de nuestros marineros, porque temían que se sublevasen, represando el navío, en lo cual los enemigos demostraban más suspicacia que buen sentido, pues menester era haber perdido el juicio para intentar represar un buque en tal estado.
- ¡Cómo presenciarían aquellos infelices el crecimiento de la inundación! ¡Qué dirían en aquel momento terrible! Y si vieron a los que huían en las lanchas, si sintieron el chasquido de los remos, ¡con cuánta amargura gemirían sus almas atribuladas! Pero también es cierto que aquel atroz martirio las purificó de toda culpa, y que la misericordia de Dios llenó todo el ámbito del navío en el momento de sumergirse para siempre.