Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "necesitan" aquí tienes una selección de 22 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra necesitan para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- La necesitan.
- Que vean que nos necesitan.
- No se necesitan o no sirven.
- Se necesitan y se desprecian.
- ¡Oh! Se necesitan muchas lecciones.
- Para venir aquí se necesitan dos cosas.
- Pero se necesitan muchos siglos para eso.
- Sí, que yo creo que hasta necesitan padre.
- Es que para ser celoso se necesitan buenos pulmones.
- Mire usted advirtió que allí se necesitan muchas agallas.
- Señal de que lo necesitan arguyó don Pedro maliciosamente.
- Los jóvenes del día necesitan despabilarse y ver mucho mundo.
- Ni necesitan cocinera, ni cocina, ni siquiera cesto para la compra.
- Ellos necesitan gente que conozca sus máculas y les dé ciento de ventaja en picardía.
- Si quiere usted trabajar, ahí en el pueblo de al lado hay una finca donde necesitan gente.
- Se necesitan dos personas, porque cuando le dan convulsiones, cuesta Dios y ayuda sujetarla.
- La verdad es que se necesitan tres mil duros, y que no se adquieren en unos cuantos días economizando.
- Necesitaba ver su campo, como los que necesitan contemplar su desgracia para anegarse en la voluptuosidad del dolor.
- ¡Qué diferente de Sofía la Ferrolana, que, cuando Pepito Trastamara la trajo del primer viaje a París, era una verdadera Dubarry españolizada! Para todas las artes se necesitan facultades de asimilación, y esta marmotona que me ha caído a mí es siempre igual a sí misma.
- Que, contra las leyes divinas y humanas, el Magistral es comerciante, es el dueño, el verdadero dueño de La Cruz Roja, el bazar de artículos de iglesia, al que por fas o por nefas todos los curas de todas las parroquias del obispado han de venir velis nolis a comprar lo que necesitan y lo que no necesitan.
- Estuviste dos horas y media en el confesonario, y el señor Ronzal se cansó de esperar y no tuvo contestación que dar al señor Pablo, que se volvió al pueblo creyendo que tú y Ronzal y yo y todos somos unos mequetrefes sin palabra, que sabemos explotarlos cuando los necesitamos y cuando ellos nos necesitan los dejamos en la estacada.
- Y cada quince días o cada mes, se agitaban, se debatían, se querían resolver definitivamente cuestiones hondas, problemas que el legislador, el estadista y el sociólogo necesitan madurar lentamente, meditar quizás años enteros antes de descifrarlos, y que una multitud en revolución decide en pocas horas, mediante una acalorada discusión parlamentaria, o una manifestación clamorosa y callejera.