Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra negó

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra negó en el contexto de una oración.

Término negó: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "negó" aquí tienes una selección de 20 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra negó para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Nego majorem.
  • Bismarck negó lo de la pintura.
  • Ronzal negó, se obstinó en callar.
  • Pero su mujer se negó resueltamente a salir.
  • Después se negó, se aseguró que era una calumnia.
  • El tío Garrota no negó que daba malos tratos a su mujer.
  • Le quisieron hacer limpiar las botas de los marineros, él se negó.
  • Pero este, a quien su mujer tenía cogido del brazo, se negó a salir.
  • Y se negó a acompañar a Paco Vegallana en sus aventurillas fáciles y pagaderas a la vista.
  • Volví a insistir con mi madre para que recogiese a la huérfana, pero ella se negó en redondo.
  • No le negó la delicia de anegarse en su mirada, y no trató de ocultar el efecto que en ella producía la de don Álvaro.
  • La Ignacia negó los rumores que habían llegado hasta su hermano, pero al último confesó que Carlos la pretendía, pero con buen fin.
  • Con más ahínco se negó a firmar los documentos que Frígilis le presentó, cuando se propuso pedir la viudedad que correspondía a la Regenta.
  • Pedro se empeñaba en que yo le reclamase a papá la legítima de mamá, porque papá le negó un dinero que le hacía falta para las elecciones.
  • Y habiendo instado a mi amo para que entrase también en ellos, éste se negó resueltamente, diciendo que deseaba ser el último en abandonar el Trinidad.
  • Barinaga, con buenos modos, usando un lenguaje culto, que no era ordinario en él, se negó a las pretensiones del ilustre carlista y sincero creyente Don Francisco Carraspique.
  • Don Víctor se negó, pero el Magistral insistiendo, y con alusiones embozadas al miedo positivo de su compañero, logró picar otra vez su amor propio y le obligó a torcer por la derecha.
  • Pues siendo yo niño de ocho años, achacaron a mi padre ciertas sangrías mal hechas en los costales de los que allí a moler venían, por lo que fue preso, y confesó y no negó y padeció persecución por justicia.
  • Revolvió expedientes, descubrió abusos, sacudió polvo, amenazó con suspender sueldos, negó todo lo que pudo, preparó dos o tres castigos, para varios párrocos de aldea y por fin dijo, ya en la puerta, que no daba un cuarto para una suscripción de los marineros náufragos de Palomares.
  • Por fin, Santa Cruz, tratando de rehacer su destrozado amor propio, negó unas cosas, y otras, las más amargas, las endulzó y confitó admirablemente, para que pasaran, terminando por afirmar que el chico era suyo y muy suyo, y que por tal lo reconocía y aceptaba, con propósitos de quererle como si le hubiera tenido de su adorada y legítima esposa.