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Ejemplos de oraciones con la palabra negocio

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra negocio en el contexto de una oración.

Término negocio: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "negocio" aquí tienes una selección de 76 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra negocio para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Mal negocio.
  • Mal negocio.
  • Él va a su negocio.
  • Mal negocio, hija, mal negocio.
  • Pues toma, aquí hay un negocio.
  • No intervenía en ningún negocio.
  • Muchos le habían propuesto aquel negocio.
  • Aunque salga mal algún negocio, no me arruinaré.
  • Armarse de paciencia, porque el negocio iba largo.
  • Por Dios, que está bueno el negocio dijeron ellos.
  • Igual estaba ahora que antes de entrar en el negocio.
  • La salvación era un negocio, el gran negocio de la vida.
  • Algo más que el desgraciado negocio preocupaba a Juanito.
  • Los pobres, los humildes, buscaban tomar parte en el negocio.
  • E ansí nos partimos, yendo todos muy alegres del buen negocio.
  • Al poco tiempo vi que el negocio iba mejor de lo que yo esperaba.
  • Pero no se atrevió a intervenir en un negocio que no le incumbía.
  • , pues si ha dado usted dos pesetas por él ha hecho un mal negocio.
  • ¡Perder el alma y el cuerpo, el cielo y la tierra! Negocio redondo.
  • No puso dependientes, porque la cortedad del negocio no lo consentía.
  • Pues si no lo deseara ¿cómo me había de meter yo en semejante negocio?
  • Estos se metían entre los reyezuelos y jefes de tribu y hacían negocio.
  • Zaldumbide comprendía que su negocio no estaba en dejar morir a los negros.
  • Doña Silvia había hecho el negocio, que doña Lupe no se atreviera a tanto.
  • Si el barco se había dedicado a este negocio, era antes de que entráramos en él.
  • Preguntó con vivo interés Aparisi, que era hombre fuerte en negocio de berroqueña.
  • El mejor negocio que se podría hacer en estos tiempos, ¿a que no saben ustedes cuál es?
  • Don Álvaro no hablaba de este mal negocio con la del Banco, por más que ella le hurgaba.
  • ¿Alguno de vosotros se encargaría de un negocio difícil, en que hay que exponer la pelleja?
  • En esta última su negocio principal era tomar en empeño sábanas y colchones a la gente pobre.
  • Yo creo dijo doña Lupe con expresión avariciosa, que Pepe Samaniego va a hacer un gran negocio.
  • Vamos, que ahora, si usted estuviera mal de fondos, bien podría intentar otro negocio como aquel.
  • Los otros decían que habían dejado de ir a otro negocio que les importaba más por venir a aquél.
  • Cada cual que se meta en su negocio, y él haría bastante cumpliendo con el suyo sin faltar á nadie.
  • No pudo menos de pensar que en todo aquel negocio de Sabel andaba visiblemente la mano de la Providencia.
  • Un ropavejero de Bayona le dijo que el negocio es el negocio y que cada cual se aprovechaba cuando podía.
  • Ansí procuraba tenerlos propicios porque favoreciesen su negocio y llamasen sus feligreses a tomar la bula.
  • Por un rato de palique era Estupiñá capaz de dejar que se llevaran los demonios el mejor negocio del mundo.
  • Por esto sintió cierta inquietud al oír a Micaela que deseaba dedicar sus ahorros a un negocio tan afortunado.
  • El negocio de los chinos lo hacían únicamente el capitán Zaldumbide, el médico y el portugués Silva Coelho.
  • Tú sabes bastante, y con un poco de trastienda y otro poco de farsa y mucho anuncio, mucho anuncio, negocio hecho.
  • Yo, que veía poco remedio en el negocio y que me iban a echar la garra, fingí que me había dado mal de corazón.
  • Vaya, muchacho, debes tener más alma o retirarte del negocio, ¿Crees tú que se pescan millones sin correr peligro?
  • ¡Vaya unas ideas rancias! ¿De dónde salía para atreverse a hablar contra un negocio tan legal y admitido por todos?
  • Era la perfecta imagen del corredor que va y viene y sube escaleras y recorre calles sin encontrar el negocio que busca.
  • No se había hablado palabra del negocio y hasta el mismo Peláez comprendió que había que abordar la cuestión espinosa.
  • Yo vine aquí con este echacuervo que os predica, el cual engañó y dijo que le favoreciese en este negocio y que partiríamos la ganancia.
  • Allí no se supo nunca lo que era un anuncio en el Diario, ni se emplearon viajantes para extender por las provincias limítrofes el negocio.
  • Tenía nociones claras del orden económico y del régimen a que debe sujetarse un negocio bien montado, y hablaba el francés a la perfección.
  • Tanto la asustaba y sobrecogía la presencia de la respetable dama y la presunción del grave negocio que en aquella conferencia se iba a tratar.
  • Viendo el gobernador que el cacique perdía absolutamente la sangre fría, comprendió que el negocio andaba mal parado, y le preguntó severamente.
  • Mas con ver después la risa y burla que mi amo y el alguacil llevaban y hacían del negocio, conocí como había sido industriado por el industrioso e inventivo de mi amo.
  • Y parece que todo el mundo se viene encima cuando hay que ponerse en contacto con la multitud y salir a evacuar un negocio en que es preciso hablar, insistir, volver, porfiar.
  • Había sido dependiente y socio de la Compañía de Filipinas, liquidada en 1833, y al emprender por sí el negocio de pañolería de Cantón, creía conocerlo mejor que nadie.
  • Si se hablaba tanto de los abusos de la curia eclesiástica, de la Cruz Roja y de don Santos, era porque el otro negocio, el más escandaloso, el de las faldas traía consigo los demás.
  • La hija mayor de Gumersindo Arnaiz se casó con Ramón Villuendas, ya viudo con dos hijos, célebre cambiante de la calle de Toledo, la casa de Madrid que más trabaja en el negocio de moneda.
  • Los amigos que aquel día le acompañaban, convinieron en decirle de la manera más delicada que se preparase espiritualmente para el traspaso final, ocupándose del negocio de salvar su alma.
  • Los buenos caballeros, que vieron el negocio de revuelta, se apretaron de manera las carnes ayunas (cenadas, comidas y almorzadas de sarna y piojos), que cupieron todos en un resquicio de la tarima.
  • Señora, suplico a vuestra alteza que me firme este negocio, que traigo quebrada la cabeza de las persuasiones que doña Teresa me ha hecho diciéndome que despache los negocios y que haga limosnas.
  • El tío de ambos, Don Cayetano Villuendas, progresistón y riquísimo casero, era el esposo de Eulalia Muñoz, y su gran fortuna procedía del negocio de curtidos en una época anterior a la de Céspedes.
  • Al ventilar semejante negocio, el tipo de la trotaconventos de salón, que sólo se diferencia de las otras en que no hace ruido, asomaba a la figura de aquellas solteronas, como anuncio de vejez de bruja.
  • Para compensar las pérdidas de la quemazón, urgía plantear otro negocio, buscar nuevos caminos, y aquí fue donde lució sus altas dotes Isabel Cordero, esposa de Gumersindo, que tenía más pesquis que este.
  • ¡Vaya un negocio ruin el de la tienda! Trabajar rudamente, exponerse a pérdidas, sufrir la mala educación de los compradores, todo para juntar, céntimo tras céntimo, unos cuantos miles de reales a fin de año.
  • Metiose en un negocio de pescado, uniéndose a cierto individuo que lo recibía en comisión para venderlo al por mayor por seretas de fresco y barriles de escabeche en la misma estación o en la plaza de la Cebada.
  • Con que la salvación del alma, la jubilación eterna como quien decía ¡apenas iba a exigir esfuerzos, expedientes, y también recomendaciones! Era preciso entregarse a su esposa para que le ayudase en tan arduo negocio.
  • Complemento de este negocio en blanco, fueron la damasquería gruesa, los cutíes para colchones y la mantelería de Courtray que vino a ser especialidad de la casa, como lo decía un rótulo añadido al letrero antiguo de la tienda.
  • Sentámonos nosotros, y yo, que vi el negocio malparado y que mis tripas pedían justicia, como más sano y más fuerte que los otros, arremetí al plato, como arremetieron todos, y emboquéme de tres medrugos los dos y el un pellejo.
  • Por más que Crespo encargó el secreto más absoluto a todas las personas que tuvieron que intervenir en el triste negocio, no se sabe cómo, aunque se sospecha que por culpa de Ronzal, pronto corrió por Vetusta el rumor de lo cierto.
  • Venía el bárbaro dando resoplidos, cual si le rindiera la fatiga de tanto negocio como entre manos traía, y arrojando su pavero en el rincón y limpiándose con un pañuelo en forma de pelota el sudor de la nobilísima frente, soltó este gruñido.
  • Dos años después del casamiento de su hermana con Santa Cruz, casó Gumersindo con Isabel Cordero, hija de Don Benigno Cordero, mujer de gran disposición, que supo ver claro en el negocio de tiendas y ha sido la salvadora de aquel acreditado establecimiento.
  • Y ella, bajo su exterior abobado de muchacha tímida y devota, ocultaba un carácter varonil, un genio insufrible, el mismo estallido de nerviosidad iracunda y atronadora que se manifestaba en el Fraile cuando le salía mal un negocio o un deudor se negaba a pagarle.
  • Mas ¡vótote a Dios!, si al conde topo en la calle y no me quita muy bien quitado del todo el bonete, que otra vez que venga, me sepa yo entrar en una casa, fingiendo yo en ella algún negocio, o atravesar otra calle, si la hay, antes que llegue a mí, por no quitárselo.
  • Yo que vi que duraba mucho este negocio y más la fortuna en perseguirme, no de escarmentado, que no soy tan cuerdo, sino de cansado, como obstinado pecador, determiné, consultándolo primero con la Grajal, de pasarme a Indias con ella y ver si mudando mundo y tierra mejoraría mi suerte.
  • Tenía esclavizada la fortuna, y a pesar de esto, ¡qué sencillo! ¡Con qué modesta afabilidad trataba a los pequeños! Era un señor pequeñín, enfermizo por el exceso de trabajo, con gafas de oro y esa sonrisa atractiva y cándida cuyo secreto sólo poseen los grandes hombres de negocio o los Padres de la Compañía.
  • Y aun, antes que nos partiésemos, fue preguntado él por el teniente cura del lugar y por los regidores si la bula aprovechaba para las criaturas que estaban en el vientre de sus madres, a lo cual él respondió que según las letras que él había estudiado que no, que lo fuesen a preguntar a los doctores más antiguos que él, y que esto era lo que sentía en este negocio.
  • Y ahora, repentinamente, después de la dulce flojedad de diez años de triunfo, con la rienda á la espalda y el amo á los pies, venía el cruel tirón, la vuelta á otros tiempos, el encontrar amargo el pan y el vino más áspero pensando en el maldito semestre, y todo por culpa de un forastero, de un piojoso que ni siquiera había nacido en la huerta, descolgándose entre ellos para embrollar su negocio y hacerles más difícil la vida.