Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra nena

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra nena en el contexto de una oración.

Término nena: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "nena" aquí tienes una selección de 28 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra nena para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Nena, nena.
  • Mira, nena.
  • Adelante, nena.
  • Pero vamos a ver, nena.
  • Nena, nena negra, abre.
  • La nena no pasaría hambre.
  • Toma, abre la boquita, nena.
  • Pero qué guapa estás, nena.
  • Recibes a Dios, y ves a tu nena.
  • No, si yo te querré siempre, nena negra.
  • ¡Qué guasoncita se me ha vuelto mi nena!
  • Nena, ven acá, ¿con que hijitos tenemos?
  • Soy al lado tuyo muy poca cosa, nena negra.
  • ¡Si lo que la nena anhelaba saber era un devaneo, una tontería.
  • Mi mayor gusto es estar al lado de mi adorada nena decía sin mirarla.
  • La nena cogió el tenedor, y después de comerse la pechuga, volvió a reír.
  • Lo que tú tienes, nena negra, es toda la sal de Dios (besándola con romanticismo).
  • Y tanto se excitó, que temiendo le diera un síncope, quitáronle de los brazos a la nena.
  • A trueque de estar con la nena replicó Nucha, se deja él bañar aunque sea en pez hirviendo.
  • Ya, tomando a la nena en peso, la subía en alto y figuraba dejarla caer de golpe sobre las espigas.
  • Julián iba perdiendo el miedo a la nena, que al principio creía fácil de deshacer entre los dedos como merengue.
  • ¡pobre nena ! Al oír esta expresión de cariño, dicha por el Delfín tan espontáneamente, Jacinta arrugó el ceño.
  • Hace tiempo, nena negra, que me estoy acordando mucho de ti dijo Santa Cruz con cariño que no parecía fingido, clavándole una mano en un muslo.
  • Un poco asustada, la nena besó también a su madre, sin efusión de cariño, y como besan a cualquier persona los chicos obedientes, cuando se lo manda la maestra.
  • Arreglada ya la capilla, sólo en la habitación de su madre podía verla, y allí fue, no bastándole el beso robado en el corredor, cuando el ama lo cruzaba con la nena en brazos.
  • El rapaz se sentó sin soltar a la nena, diciéndole mil chuscadas y zalamerías a fin de acallarla, abusando del diminutivo que tan cariñosa gracia adquiere en labios del aldeano.
  • Las conveniencias sociales, nena mía, son más fuertes que nosotros, y no puede uno estar riéndose de ellas mucho tiempo, porque a lo mejor viene el garrotazo, y hay que bajar la cabeza.
  • Y éste, arrastrándose por el suelo, olvidando sus travesuras diabólicas, sus latrocinios, su afición al establo, se emboscaba a la entrada de la capilla para ver salir a la nena y hacerle mil garatusas, que ella pagaba con risas de querubín, con júbilo desatinado, con el impulso de todo su cuerpecillo proyectado hacia adelante, impaciente por lanzarse de brazos del ama a los de Perucho.