Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "nombre" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra nombre para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- El nombre.
- Un nombre.
- No tenía nombre.
- ¡En el nombre del.
- Es un nombre muy feo.
- Ya el nombre lo dice.
- Iii ¡El Dulce Nombre!
- En el nombre del Padre.
- En el nombre del Padre.
- Señora, no me la nombre.
- No recuerdo bien el nombre.
- Yo mismo cambié de nombre.
- Esto no tiene nombre, ¡oh!
- No citó el nombre de Mesía.
- La puse por nombre Adoración.
- Tú sabías el nombre de la calle.
- Primero me olvidaré de mi nombre.
- Azorín ha querido saber su nombre.
- Ni nombre, ni estado civil, ni nada.
- ¿qué falta hacía darle un nombre?
- En la primera página tenía un nombre.
- Debías enterarte del nombre del barco.
- Ahora, veremos si puedo echar mi nombre.
- Por fin, un nombre surgió en su memoria.
- Podría ser una persona del mismo nombre.
- Pero el nombre, nene, el nombre nada más.
- El otro, sin duda, no quiso dar su nombre.
- Hoy no hay nombre adecuado para el empleo.
- Estoy seguro de que me conocerá de nombre.
- Lo que importaba era la cosa, no el nombre.
- Por otro nombre la Melaera, ¡qué basilisco!
- ¡Amiga mía! Sí, y su nombre empieza con A.
- Las cosas que me pasan a mí no tienen nombre.
- Porque así eres más libre y tienes un nombre.
- ¿Y quiere decir algo en vascuence, ese nombre?
- A este condenado le pusieron Rayo por mal nombre.
- Si él no se acuerda ya ni del santo de mi nombre.
- Yo te di mi nombre, y haces de él una caricatura.
- No vuelvas a acordarte más del santo de su nombre.
- Es decir, distingo, distingo en nombre de la ciencia.
- ¿Qué me meto yo en el bolsillo con saber un nombre más?
- Vínome a desengañar y a decir que era otra de su nombre.
- Porque el nombre de cristiano obliga a eso y a mucho más.
- Ese nombre me hace el efecto de la picadura de una víbora.
- El nombre de don Antonio Cuadros estaba en todas las bocas.
- ¡El nombre de mi marido! exclamó la señorita con viveza.
- Mas al ir a pronunciar su nombre se le borró de la memoria.
- El mes de Mayo fue digno de su nombre aquel año en Vetusta.
- Se llamaba El Dragón, nombre que trascendía a barco pirata.
- No le dé usted otro nombre, porque ese es el que le cae bien.
- ¿Quieres el nombre de la que te ha robado lo que tú robaste?
- Juraba el nombre de Dios unas veces en vano y otras en vacío.
- Algo había oído sin duda, por lo menos el nombre de la calle.
- Y luego un nombre y la fecha del fallecimiento ¿Qué dice ahí?
- Y lo que es el colmo de la tranquilidad, hasta no tenía nombre.
- En nombre del Crucificado, don Víctor, ¿qué ha sucedido aquí?
- Fortunata se asustó sólo de oír el nombre de su tía política.
- Pues con el deseo de serlo y un nombre, ya está hecha la honradez.
- Lo que no comprendía era por qué Ugarte le había cedido su nombre.
- En nombre de la humanidad y de la especie te miraré con benevolencia.
- Me dijo, recriminándome, que mi nombre le había dado muy poca suerte.
- Pero aún no había lavado su pecado original que llevaba en el nombre.
- Una lápida preciosa, con el nombre de la difunta y una corona de rosas.
- Fortunata no se acordaba del nombre, pero era una que estaba bañándose.
- Preguntóles, según se echó de ver después, mi nombre, y ellos dijeron.
- Llamábase Don León Pintado, y en nada correspondía la persona al nombre.
- Preguntóle su nombre al estudiante, y él dijo que se llamaba tal Coronel.
- Estaban lejos, y no obstante adivinaba su nombre sonando en todas las bocas.
- Ahora es Sor Teresa, que no tiene rosas ni en el nombre, ni en las mejillas.
- Aquí vive repondió la niña un caballero de ese nombre, pequeño de cuerpo.
- Escribí para un ciego, que las sacó en su nombre, las famosas que empiezan.
- En tu vida más me has de mentar ese nombre, ni has de hacer la menor alusión.
- Este hacía amistad con otro que llamaban Robledo y por otro nombre el Trepado.
- Porque Madrid no tenía de metrópoli más que el nombre y la vanidad ridícula.
- Era exigencia del oficio cambiar el nombre, así como hablar con acento andaluz.
- No pregunte por mí ni me nombre, porque me importa negar la sangre que tenemos.
- En el barco en donde yo estoy no te van a tomar con mis papeles y con mi nombre.
- Porque él era jugador y lo otro (ciertos los llaman, y por mal nombre fulleros).
- Esta mujer que se le pregunta quién la ha tirado, y dice el nombre de su marido.
- Estaban en la entrada del Espolón, el paseo de los curas, según antiguo nombre.
- Él lo sabía y, probablemente, estaba orgulloso del terror que causaba su nombre.
- Hombres universales a quienes no se les conocía ni de nombre pasados los Pirineos.
- ¿Del mismo nombre, del mismo pueblo y que hubiera navegado de piloto en el mismo barco?
- En el cristal del almacén, escrito con letras negras, se leía un nombre medio borrado.
- Una de las cruces, más alta que las demás, tenía escrito en letras blancas un nombre.
- Voy a comprar unas tierras en Filipinas, y me gustaría usar tu nombre mejor que el mío.
- El círculo se llamaba La Libre Hermandad, nombre feo, poco español y con olor nada santo.
- ¡Bien claro lo rezaba el letrero! Y al nombre y apellido de su mujer se añadía de Rubín.
- Ya empezaba a usarse el nombre de Presidente y pronto habría nombre distinto para cada cual.
- Brillante se moría de una enfermedad extraña, de un nombre raro que Nelet no podía recordar.
- Una de las gracias de estos estudiantes era la de dar un nombre falso cuando se lo preguntaban.
- Cuál la llamaba enflautadora de miembros y cuál tejedora de carnes y por mal nombre alcahueta.
- No es mal nombre si usted se lo quiere dar dijo el pobre chico, exaltándose más a cada palabra.
- Lo que podría turbarle en el deliquio sin nombre que gozaba en presencia de Ana, eso aborrecía.
- Me perdone, que por Dios que le tenía, hasta que supe su nombre, por bien diferente de lo que es.
- La política, si tal nombre merece el enredijo de intrigas y miserias que en las aldeas lo recibe.
- No se vio jamás nombre tan campanudo, porque acababa en dan y empezaba en don, como son de badajo.
- La misma mañana envió una carta a Mary, citándola a la salida del pueblo, firmada con mi nombre.
- ¡nada de sangre, don Víctor, nada de sangre en nombre de la que vertió por todos el Crucificado!
- La misma mujer, en la agonía, había repetido el nombre del marido indicando quién era su matador.