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Ejemplos de oraciones con la palabra novela

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra novela en el contexto de una oración.

Término novela: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "novela" aquí tienes una selección de 35 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra novela para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Estas son necedades de novela.
  • En frente una escena de novela de Feuillet.
  • Esos hallazgos de hijos parecen cosa de novela.
  • No había leído jamás libro ninguno, ni siquiera novela.
  • Buscaba Ido la novela dentro de aquella gárrula página contemporánea.
  • Y puedes creerlo, si como historia el caso es falso, como novela es cursi.
  • A veces se me antoja todo el Vivero escenario de una comedia o de una novela.
  • Ante su fantasía el Presidente del Casino era todo un hombre de novela y hasta de poema.
  • Dejó caer sobre la alfombra La Etelvina, novela que había encantado su juventud, y exclamó.
  • Pero Izquierdo, como hombre de más seso, despreciaba la novela para volver a la grave historia.
  • Se hubiera escrito otra, eso sí, porque por do quiera que el hombre vaya lleva consigo su novela.
  • Hoy, un chico lee una novela del año 30, y las desesperaciones de Larra y de Espronceda y se ríe.
  • Aquellas condiciones las había copiado el coronel de una novela francesa que le había prestado Bedoya.
  • Hay que confesar que los indicios se presentan como en una novela policíaca para despistar a la opinión.
  • No había leído todavía ninguna novela de Balzac, de esas en que figuran únicamente duquesas y jóvenes ambiciosos.
  • El parecido, convéncete tontuela, no es más que la exaltación de tu pensamiento por causa de esa maldita novela del niño encontrado.
  • Cuando tú me saliste con que lo del nieto era una novela, flin flan, me dio la idea de tirar esta música a la calle, sin que nadie la viera.
  • Y además, curaba el entendimiento y el corazón a los niños con píldoras de la Biblia y pastillas de novela inglesa para uso de las familias.
  • Sí señor acudía Paco a decir, lo afirma Víctor Hugo en una novela que en francés se llama El hombre que ríe y en español De orden del rey.
  • Según lo que supe después al ir a Sanlúcar acompañando a la familia, Don José María había forjado una novela de heroísmo y habilidad por parte suya.
  • ¡Ah, las mujeres!, todas ellas tienen una novela en la cabeza, y cuando lo que imaginan no aparece en la vida, que es lo más común, sacan su composicioncita.
  • Y ahora siguió Santa Cruz, muy bien empaquetado entre sus sábanas, despídete de tu novela, de esa grande invención de dos ingenios, Ido del Sagrario y José Izquierdo.
  • Tenía Andrés cierta ilusión por el nuevo curso, iba a estudiar Fisiología y creía que el estudio de las funciones de la vida le interesaría tanto o más que una novela.
  • El rostro de la dama al decir Mesía aquello y otras cosas por el estilo, todas de novela perfumada, le dejó ver al gallo vetustense que el Magistral no era dueño del corazón de Anita.
  • Pero creía que, en rigor, de lo que se acordaba no era de las palabras mismas, sino de posterior recuerdo en que la niña había animado y puesto en forma de novela los sucesos de aquella noche.
  • En los últimos días de aquel infausto año, entráronle a Jacinta melancolías, y no era para menos, pues el desairado y risible desenlace de la novela Pitusiana hubiera abatido al más pintado.
  • Don Álvaro, que sabía presentarse como un personaje de novela sentimental e idealista, cuando lo exigían las circunstancias, era en lo que llamaba El Lábaro el santuario de la conciencia, un cínico sistemático.
  • Unos a otros, con cara de hipócrita compunción, se ocultaban los buenos vetustenses el íntimo placer que les causaba aquel gran escándalo que era como una novela, algo que interrumpía la monotonía eterna de la ciudad triste.
  • Sintió una bola extraña que se le atascaba en la garganta, y en un instante pasaron por su imaginación, como relámpagos lívidos, todas las escenas de novela que había leído, con sus terribles descubrimientos y sorpresas aplastantes.
  • FIN DE LA NOVELA End of the Project Gutenberg EBook of La Regenta, by Leopoldo Alas END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA REGENTA This file should be named 17073 8.txt or 17073 8.zip This and all associated files of various formats will be found in.
  • Notaba Ana que en aquella altura, en aquel escenario, mitad pastoril, mitad de novela picaresca, entre arrieros, maritornes y señores de castillos, a lo don Quijote, se despertaba en ella el instinto del arte plástico y el sentido de la observación.
  • Y acostumbrada al lenguaje de las madres sin ventura, de las mártires del amor, de todas aquellas señoras pálidas, ojerosas y vestidas de blanco que saludaba en las obras favoritas, hablaba en la intimidad con cierto sabor sentimental de novela por entregas.
  • A lo que dijo el eximio sentenciador de obras literarias, que había allí elementos para un drama o novela, aunque a su parecer, el tejido artístico no resultaría vistoso sino introduciendo ciertas urdimbres de todo punto necesarias para que la vulgaridad de la vida pudiese convertirse en materia estética.
  • Spanish START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK EL ARBOL DE LA CIENCIA Produced by Carlos Colón, Roberto Marabini and the Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This book was produced from images made available by the HathiTrust Digital Library.) PÍO BAROJA LA RAZA EL ÁRBOL DE LA CIENCIA NOVELA Illustration RAFAEL CARO RAGGIO.
  • Y como no la iluminaba otra luz, ni se había soñado siquiera en el clásico globo de porcelana que es de rigor en todo voluptuoso camarín de novela, impregnaba la alcoba más misterio religioso que nupcial, completando su analogía con una capilla u oratorio la forma del tálamo, cuyas cortinas de damasco rojo franjeadas de oro se parecían exactamente a colgaduras de iglesia, y cuyas sábanas blanquísimas, tersas y almidonadas, con randas y encajes, tenían la casta lisura de los manteles de altar.