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Ejemplos de oraciones con la palabra obedecía

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra obedecía en el contexto de una oración.

Término obedecía: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "obedecía" aquí tienes una selección de 14 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra obedecía para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Pero la criada no le obedecía.
  • Juanín no obedecía a nadie más que a ella.
  • Le empujaba, y él obedecía automáticamente.
  • El pinche obedecía a Pedro y Pedro a su deber.
  • Pero la obedecía a medias, mirándola con malicia, y suspendiendo su movimiento de ataque.
  • Pero la voluntad no obedecía y dejaba al pensamiento entretenerse con los recuerdos que le asediaban.
  • El reaccionario creía resolver sus propios asuntos y en realidad obedecía a las inspiraciones de Mesía.
  • Paco no quería perjudicar a Mesía en sus planes, a los cuales tal vez obedecía en parte la fiesta de aquel día.
  • Obedecía a un empuje superior a su voluntad, cuando se lanzó hacia ella con la rapidez y el salto de un perro de presa.
  • Sin embargo, al negarse a aceptar aquel convite espontáneo y cordial, que en cualquier otra ocasión le hubiera halagado, obedecía a un presentimiento.
  • Tal ascendiente tenía la señora de Santa Cruz sobre aquella alma sencilla y con fe tan ciega la respetaba y obedecía él, que si Barbarita le hubiera dicho.
  • Sin duda mis pocos años, mi orfandad y también la docilidad con que les obedecía, fueron parte a merecer una benevolencia a que he vivido siempre profundamente agradecido.
  • Fermín, por respeto y por asco obedecía, y cuando el estrépito era horrísono, tapaba los oídos y procuraba enfrascarse en el trabajo hasta olvidar lo que pasaba detrás de aquellas tablas, en la taberna.
  • Batiste tenía que labrar una parte del terreno que aún conservaba inculto, preparando la cosecha de hortalizas, y él y su hijo engancharon el caballo, enorgulleciéndose al ver la mansedumbre con que obedecía y la fuerza con que tiraba del arado.