Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra obligó

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra obligó en el contexto de una oración.

Término obligó: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "obligó" aquí tienes una selección de 29 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra obligó para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Al día siguiente me obligó a limpiar la.
  • Pero mi madre me obligó a sentarme a cenar.
  • Ana le obligó a hablar, a contárselo todo.
  • Yo me obligo con ella cercenar un copo de lana.
  • Que no obligo a los curas de toda la diócesis.
  • Todo esto le obligó a dejar el templo solitario.
  • El campanillazo de la puerta la obligó a dejar el tocador.
  • Linda, al saber que estaba herido, le obligó a quedarse allí.
  • ¡Hombre! Yo no obligo a nadie a que venga conmigo dijo Martín.
  • Maximiliano la sujetó por el vestido y la obligó a sentarse otra vez.
  • Le obligó, ya desde un principio, a que le tutease y le llamase madre.
  • Esta era tan irresistible, que me obligó a salir a los sitios de mayor peligro.
  • Hortensia fué a Filipinas, encontró a Menchaca y le obligó a casarse con ella.
  • Fortunata se detuvo ante su amiga, y esta la obligó a sentarse otra vez a su lado.
  • El del gorro la alcanzó, la cogió por la saya de estameña y la obligó a detenerse.
  • Al que me desafíe, si es un diestro, le obligo a aceptar un duelo en las condiciones siguientes.
  • Inglaterra nos obligó a ello, apresando inoportunamente cuatro fragatas que venían de América cargadas de caudales.
  • El domador obligó a ponerse de pie varias veces al oso, y a bailar con el palo cruzado sobre los hombros y a tocar la pandereta.
  • Parece ser que muy temprano don Víctor llamó a Frígilis y le obligó a buscar a Trabuco para ir juntos a desafiar al burlador.
  • Supo, pues, don Diego el caso, y enojóse conmigo de manera que obligó a los huéspedes (que de risa no se podían valer) a volver por mí.
  • Y fué Gertrudis la que le obligó a casarse con aquélla, quien se plantó en firme en que había de ser la madre misma quien criara al hijo.
  • Pero Frígilis, que tiene cierta influencia sobre don Álvaro, le obligó a darle palabra de honor de que al día siguiente tomaría el tren de Madrid.
  • Don Víctor se negó, pero el Magistral insistiendo, y con alusiones embozadas al miedo positivo de su compañero, logró picar otra vez su amor propio y le obligó a torcer por la derecha.
  • Mal gesto puso Fabiolita, que así se llamaba, pero una seña de su padre la obligó a favorecer a Trifón, aunque se propuso no contestarle, si él se atrevía a hablar, más que con monosílabos.
  • El padre la empujó bruscamente, y la chica vino a caer contra el primo, toda ruborizada, recibiendo un apretón en regla, amén de un frote de barbas que la obligó a ocultar el rostro en la pechera del marqués.
  • Asegura Perucho que no ha sabido jamás si fue el miedo o su propia voluntad lo que le obligó a descolgarse del murallón y descender, más bien que a saltos, rodando, los atajos conocidos, magullándose el cuerpo, poniéndose en trizas la ropa, sin hacer caso de lo uno ni de lo otro.
  • Lo que siguió fué más agradable, la mujer del domador, vestida con un traje de lentejuelas, entró en la jaula del león, jugó con él, le hizo saltar y ponerse de pie, y después Linda dió dos o tres volatines y vino con un monillo vestido de rojo a quien obligó a hacer ejercicios acrobáticos.
  • Loreto era una aldea, y como doña Camila refería la aventura a quien la quisiera oír, llorando la infeliz, rendida bajo el peso de la responsabilidad (y ella poco podía contra la naturaleza), el escándalo corrió de boca en boca, y hasta en el casino se supo lo de aquella confesión a que se obligó a la reo.
  • Como otras veces, Ana fue tan lejos en este vejamen de sí misma, que la exageración la obligó a retroceder y no paró hasta echar la culpa de todos sus males a Vetusta, a sus tías, a Don Víctor, a Frígilis, y concluyó por tenerse aquella lástima tierna y profunda que la hacía tan indulgente a ratos para con los propios defectos y culpas.