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Ejemplos de oraciones con la palabra obras

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra obras en el contexto de una oración.

Término obras: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "obras" aquí tienes una selección de 88 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra obras para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Obras de Santa Teresa.
  • Obras de Santa Teresa.
  • Voy a hacer obras en el caserón.
  • ¿Cómo llevas las obras de tu asilo?
  • ¿Cuántas son las obras de misericordia?
  • Pues qué, las obras grandes y ¿cómo diré?
  • Esas obras en que sale aquello de ¡hijo mío!
  • Porque si no ¿qué mérito tendrán sus obras?
  • Pues a ella le voy a pedir que me haga las obras.
  • Él tenía sus obras porque el estilo no era malo.
  • En fin, señores de la comisión de obras, sunt lacrimae rerum!
  • Que si no quiere usted hacer las obras, las haré yo por mi cuenta.
  • Pero aborrezco el mar, aunque dicen que es una de sus mejores obras.
  • Iv Basta, basta, no cite usted más obras ni me enseñe más carteras.
  • Emplearía todo mi dinero en obras de caridad, protegería la devoción.
  • Al fin, tras muchas palabras, dejamos concertadas para Toledo las obras.
  • Los peones le conocían, como si fuese un contratista o maestro de obras.
  • Maravillábase Jacinta de lo muy razonable que estaba el corredor de obras.
  • Y si quiere usted verla furiosa, háblele de obras que no sean las del asilo.
  • Mejor es que le parezcan bien todas las escenas y hasta las tres obras enteras.
  • Es decir, lanillas, cretonas y merinos, por dinero contante o por obras de arte.
  • Y al fin me dijeron que habían leído las obras y que les parecían anticuadas.
  • Ha gastado casi toda su fortuna en buenas obras, y esto da tranquilidad de ánimo.
  • Llamó al criado para que acompañara al desventurado corredor de obras literarias.
  • De seguro que en cuanto le hable de obras en la casa, se va a poner hecho un tigre.
  • ¡Las obras, las obras, amiga mía! Esto es serio, necesitamos remedios enérgicos.
  • Después de las obras de Comte (que no pudo terminar), no volvió a leer libro alguno.
  • A pesar de su caridad y de sus buenas obras, este hermano Juan era para Andrés repulsivo.
  • ¡Jesús! No digo que no tenga yo también algunas buenas obras en mi cuentecita del cielo.
  • No había medio de quitarle de la cabeza aquella corrección de las obras de la Providencia.
  • Lo toma en serio, y le parece que nadie ha de tener opinión sobre las obras si él no la da.
  • Hijas de mi alma, Yo no puedo alterar mis obras ni hacer mangas y capirotes de mis propias leyes.
  • Son dos obras de caridad, porque a usted le socorreremos también, siempre que no sea muy exigente.
  • No se pueden hacer obras cada vez que lo pide un inquilino, porque sería el cuento de nunca acabar.
  • Recomendó particularmente la vida de algunos santos y las obras de Santa Teresa y algunos místicos.
  • Menos contemplación y más devociones, obras piadosas y culto externo, que entretiene la imaginación.
  • En efecto, la familia del corredor de obras (Mira el Río 12), merecía que alguien se interesara por ella.
  • Mañana, si a mano viene, se mudan ustedes, y el que tome el cuarto, como vea la cal fresca, pide más obras.
  • Algunos de sus compañeros solían llevar al aula, para leer a escondidas, obras literarias de las más famosas.
  • En su estado y en el tiempo en que vivía la pura contemplación tenía que dejar mucho espacio a las buenas obras.
  • Así lamentaba yo, en tanto que mi solícito carpintero con muchos clavos y tablillas dio fin a sus obras, diciendo.
  • Nosotros experimentábamos la desdicha de estas alternativas, y además la que proviene de las propias obras del hombre.
  • Cuando va a examinar las obras, parece que hasta las mulas de los carros la conocen y tiran más fuerte para darle gusto.
  • Te nombro sobrestante de mis obras, administrador de mis colectas y sacristán mayor de mi capilla nueva, cuando esté concluida.
  • Primeramente el libro de texto era un libro estúpido, hecho con recortes de obras francesas y escrito sin claridad y sin entusiasmo.
  • ¡Y esto es contradictorio! La buena imitación de los clásicos consiste en apartar los ojos de sus obras y ponerlos en lo porvenir.
  • Yo lo pondré en su conocimiento repuso el corredor de obras, que gustaba de emplear formas burocráticas cuando la ocasión lo pedía.
  • Después las corrientes han cambiado otra vez, y al cabo de muchos años ha vuelto a traer España directamente las obras de King Cheong.
  • Todas las tardes pasaba horas enteras visitando las obras del Ensanche, las reformas que el Municipio emprendía en los caminos vecinales.
  • Iban y sabíanlo, y con esto asegurábamos al amo y al mayordomo, y quedaban agradecidos, en mí a las obras, y en el ama al celo de su bien.
  • En aquellos días de Febrero del 76, como se pusiera a hablar con su hermana y sobrina de las muchas obras que traía entre manos, no acababa.
  • En su fachada severa desafinaba una galería de nuevo cuño, ideada por don Manuel Pardo de la Lage, que tenía el costoso vicio de hacer obras.
  • Aquellos cuatro amigos, ligados por el seis doble, hubieran vendido la ciencia, la justicia y las obras públicas por salvar a cualquiera de la partida.
  • ¿Qué os parece, como a estos villanos, que con solo decir Cristianos viejos somos, sin hacer obras de caridad, se piensan salvar sin poner nada de su hacienda?
  • Tenemos otra sintaxis, otra analogía, otra dialéctica, hasta otra ortología, ¿cómo hemos de encontrar el mismo placer en las obras viejas que en las nuevas?
  • Palabra tras palabra, fue soltando las castañas, aquellas ideas elaboradas y guardadas con religiosa maternidad, como esconde Naturaleza sus obras en gestación.
  • ¡Oh, cómo volaría yo con pólvora gran parte de este puerto decía, y hiciera buena obra a los caminantes! No hay tal como hacer buenas obras decía el santero.
  • Iturrioz encontró el trabajo, que consistía en traducir artículos y libros para una revista médica que publicaba al mismo tiempo obras nuevas de especialidades.
  • El deseo de tener un jardín, de cultivar frutales, de hacer obras de albañilería, distracción que le embelesaba y que en el campo es más barata que en la ciudad.
  • Las inmensas extensiones conglomeradas imposibilitan el cultivo intensivo, matan la población rural y ponen rémora incontrastable a las obras de irrigación y de labranza.
  • Primitivo, más blando que un guante, le daba cuenta en voz reposada de lo ocurrido allí durante medio año, en materia de vacas paridas, obras emprendidas, rentas cobradas.
  • Yo que he sido profesor de primera enseñanza, yo que he escrito obras de amena literatura tengo que dedicarme a correr publicaciones para llevar un pedazo de pan a mis hijos.
  • Piensa la buena señora que por haber sabido conservar con decoro las tocas de la viudez y por levantar edificios para obras pías es una santa y poco menos que el Metropolitano.
  • Mal conocido es en España el nombre de este peregrino artista, aunque sus obras han estado y están a la vista de todo el mundo, y nos son familiares como si fueran obra nuestra.
  • En cuanto se lo permitió la fortaleza del cuerpo redivivo trabajó en obras de aguja, y se empeñó, con voluntad de hierro, en encontrarle gracia al punto de crochet y al de media.
  • Estas me dieron dijo defendiendo a París, en servicio de Dios y del Rey, por quien veo trinchado mi gesto, y no he recibido sino buenas palabras, que agora tienen lugar de malas obras.
  • Te asombrarás si te digo que desde la madrugada se me ha metido aquí un sentimiento desconocido, algo como ganas de hacerme religioso, de pensar en Dios, de dedicarme a obras de piedad.
  • Más santidad que en oír siete misas, hay en practicar las obras de misericordia, acompañando a los enfermos y dando un ratito de conversación a quien se ha pasado toda la noche en vela.
  • Luego, como el mes pasado perdió aquí (este aquí era Don José) un billete de cuatrocientos reales, el encargado de las obras se lo va cobrando, descontándole de las primas que le tocan.
  • Distancia infinita sin duda, y que en manera alguna podía acortarse, pues aunque la gente santa pecara, y ella hiciera muchas obras de caridad, las dos almas no llegarían jamás a verse próximas.
  • De su piedad pasajera sólo le quedaba la convicción de que son necesarias las buenas obras además de la fe para salvarse, y la costumbre de persignarse al levantarse, al salir de casa, al dormir, etc., etc.
  • Las Hermanitas de los Pobres, las Siervas de María y otras, tan apreciadas en Madrid por los positivos auxilios que prestan al vecindario, han labrado en esta zona sus casas con la prontitud de las obras de contrata.
  • Durante un par de semanas leyó mucho, devorando obras diferentes, y como tenía facilidad de asimilación y mucha labia, lo que leía por las mañanas lo desembuchaba por las noches en el café convertido en pajaritas.
  • Porque si así no fuese, muy pocos escribirían para uno solo, pues no se hace sin trabajo, y quieren, ya que lo pasan, ser recompensados, no con dineros, mas con que vean y lean sus obras, y si hay de qué, se las alaben.
  • Y para probarlo, no había más que fijarse en don Ramón Morte, un filántropo, que hacía el bien encaminando a la ganancia los pequeños capitales que yacían muertos y dedicando las ganancias propias a obras de beneficencia.
  • Pues así todas las artes, así la contemplación de la naturaleza, la lectura de las obras históricas, y de las filosóficas, siendo puras, podían elevar el alma y ponerla en el diapasón de la santidad al unísono de la virtud.
  • Mas como Fortunata mostrase gran repugnancia a las funciones teatrales, prevaleció lo primero, y Maxi, muy complacido de aquella aplicación a las obras de piedad, prometió que las acompañaría y que iría a recogerlas a las once.
  • El Gran Constantino sabía ya por su querido y admirado señor De Pas, quien la visitaba más a menudo ahora, que doña Ana deseaba ayudarla en sus santas labores y en la administración de tantas obras piadosas como ella dirigía y pagaba sabiamente.
  • Él en este mundo era principalmente un altruista, palabreja que, preciso es confesarlo, no había conocido hasta que con motivo de una disputa filosófica de la que salió derrotado, el amor propio un tanto ofendido le llevó a leer las obras de Comte.
  • A la chica se le ocurrió ser, o fingirse, desinteresada, preferir los locos juegos del amor a las propinas, ofrecer sus servicios, con discretísimas medias palabras y buenas obras, a cambio de un cariño que Mesía no estaba en circunstancias de prodigar.
  • Y acostumbrada al lenguaje de las madres sin ventura, de las mártires del amor, de todas aquellas señoras pálidas, ojerosas y vestidas de blanco que saludaba en las obras favoritas, hablaba en la intimidad con cierto sabor sentimental de novela por entregas.
  • Con un entusiasmo que tenía sus remolinos que atraían las voluntades, Ana se consagró a la piedad activa, a las obras de caridad, a la enseñanza, a la propaganda, a las prácticas de la devoción complicada y bizantina, que era la que predominaba en Vetusta.
  • Si las obras de reparación, como poner carpetas de papel fuerte y blanco a las escrituras que se deshacían de puro viejas le eran ya fáciles, no así el conocimiento científico de los malditos papelotes, indescifrables para quien no tuviese lecciones y práctica.
  • Harto conocía aquel sitio, porque cuando vivía en la calle de Tabernillas, íbase muchas tardes de paseo a Gilimón, y sentándose en un sillar de los que allí hay, y que no se sabe si son restos o preparativos de obras municipales, estábase largo rato contemplando las bonitas vistas del río.
  • A lo que dijo el eximio sentenciador de obras literarias, que había allí elementos para un drama o novela, aunque a su parecer, el tejido artístico no resultaría vistoso sino introduciendo ciertas urdimbres de todo punto necesarias para que la vulgaridad de la vida pudiese convertirse en materia estética.
  • Dio cuerda a su velón, y apoyando los codos sobre la mesa intentó leer en las obras de Balmes, que le había prestado el cura de Naya, y en cuya lectura encontraba grato solaz su espíritu, prefiriendo el trato con tan simpática y persuasiva inteligencia a las honduras escolásticas de Prisco y San Severino.
  • Este buen hidalgo había llegado a identificarse con la vida antigua y a convencerse de que la gente discurría y obraba como los tipos de las obras españolas clásicas, de tal manera, que había ido poco a poco arcaizando su lenguaje, y entre burlas y veras hablaba con el alambicamiento de los personajes de Feliciano de Silva, que tanto encantaba a Don Quijote.
  • Ella también iba a renacer, iba a resucitar, ¡pero a qué mundo tan diferente! ¡Cuán otra vida iba a ser de la que había sido! se preparaba a sí misma una vida de sacrificios, pero sin intermitencias de malos pensamientos y de rebelión sorda y rencorosa, una vida de buenas obras, de amor a todas las criaturas, y por consiguiente a su marido, amor en Dios y por Dios.