Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "ocho" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra ocho para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- A las ocho.
- Diez y ocho.
- Son las ocho.
- Son las ocho.
- ¿Ocho meses?
- Eran las ocho.
- Como unos ocho.
- Hace ocho días.
- A las ocho ya sabré yo.
- Tiene ocho patas cortas.
- El cascote a ocho reales.
- Somoza llegó a las ocho.
- Vendré a las ocho y media.
- Y uno en el bolsillo, ocho.
- Y van a dar las ocho y media.
- Pero si aun faltan ocho meses.
- Los ocho meses del plazo, ¿eh?
- La catedral dio ocho campanadas.
- Era casado y con ocho de familia.
- Allí estaban los ocho mil reales.
- Debía estar a las ocho en palacio.
- ¡Qué Kempis ni qué ocho cuartos!
- He preguntado en seis u ocho fondas.
- Son las ocho ¿y estáste en la cama?
- A las ocho podemos hablar un momento.
- De las ocho, la mitad están ocupadas.
- ¿De modo que son las ocho menos diez?
- Somoza volvió a las ocho de la noche.
- ¡Las ocho! Ahora debía yo despertar.
- De veinte atacados se nos murieron ocho.
- Sus diez y ocho años no parecían juventud.
- ¿Dice usted, niña, que son ocho mil reales?
- Al día siguiente, la cena estaba a las ocho.
- ¡Es particular! Las ocho y media de la noche.
- Lo han leído en ocho o diez fuentes distintas.
- El octaedro, de ocho, y el icosaedro, de veinte.
- Era un total de diez y siete o diez y ocho bocas.
- Lo mismo da ocho que doce o que ochocientos doce.
- La pobrecita se nos ha muerto hace hoy ocho días.
- ¡Sus días deben de ser de cuarenta y ocho horas!
- No pasaron ocho días sin que el caso se repitiera.
- ¿Son las ocho menos cuarto o las siete menos cuarto?
- ¡Las ocho menos cuarto! Y no llevan traza de callarse.
- Era villa de importancia, de ocho a diez mil habitantes.
- Va a estar en cama ocho días con los pies hechos migas.
- ¿No me dijiste que tu novia le entregó ocho mil reales?
- La sesión empezó por la tarde y se suspendió a las ocho.
- En cambio, si no había nada inquietante, dibujaba un ocho.
- Edelmira y Paco hicieron unas paces rotas ocho días antes.
- Aquí se cena todos los días a las ocho, ¿sabes, chiquito?
- A las ocho en todo el Casino no se hablaba más que del duelo.
- Estuve en la casa curándome ocho días, y apenas podía salir.
- Ciegos me sustentaban a pura oración, ocho reales de cada una.
- Hemos naufragado en la costa hace ocho días y venimos andando.
- ¡Tres cuatros seguidos, después un cero, y acabar con un ocho.
- En solos ocho días que yo estuve en casa la vi hacer todo esto.
- Son seis u ocho que constantemente se reúnen en el mismo sitio.
- Las lámparas se apagaban, por reglamento, a las ocho de la noche.
- A las ocho ya estaba doña Lupe de vuelta, y parecía una pólvora.
- Cierto que primero faltaba el sol que don Saturnino a misa de ocho.
- Pero, desgraciada, ¿de dónde quieres que saque yo ocho mil reales?
- Vamos, que ocho mil reales no son una cantidad para arruinar a nadie.
- Y por aquí discurrió, recibiendo ocho reales de señal de cada uno.
- Un madrileño no puede ir a visitar a las ocho de la mañana a nadie.
- Apariciones del ocho de bastos, que vaticinaban riñas entre cónyuges.
- A los ocho años, Martín gozaba de una mala fama digna ya de un hombre.
- Un cuarto que antes costaba ocho reales, ya no se encontraba por catorce.
- Mas no bastó, porque llegándose a mí ocho o nueve, comenzaron a reírse.
- Ahorre de pesadumbre, que con ocho reales que dé al alcaide, le aliviará.
- Ocho días faltaban para la próxima confesión, ¿por qué había de venir?
- Por eso se hicieron diez mandamientos en vez de ocho, que son los legítimos.
- A los ocho días comprendió que aquello era una hipocresía mayor que todas.
- Nada, que a los cuarenta y ocho años me sale el sarampión y la edad del pavo.
- Pues señor, si en efecto son las ocho no he visto día más obscuro en mi vida.
- Yo sostengo siete u ocho vacas, y la leche que bebo cabe en el hueco de la mano.
- Hace ocho días repetí mis vaticinios en la poesía Lágrimas que he compuesto.
- Y si no tienes los ocho mil reales (cosa que dudo), eso no importa, Juanito mío.
- Ahora están a noventa y ocho, pero no tardarán en subir, se lo aseguro a ustedes.
- La sobrina permaneció ocho días encerrada en su alcoba después de aquella escena.
- Saqué ocho reales y díselos y aun estuve por volverle los palos que me había dado.
- Finalmente, que me dio el guano, o sean ocho mil reales, cogió su pagaré, y a vivir.
- Un gigantesco dado, en cuya cara superior elevábanse ocho figuras de tamaño natural.
- Vuestro padre murió ocho días ha con el mayor valor que ha muerto hombre en el mundo.
- No, señor dije yo, que aún no eran dadas las ocho cuando con vuestra merced encontré.
- Pero la chica no puede hacer la cena hasta las ocho, porque tiene que estar con el niño.
- Ocho años más adelante brillaba en todo su esplendor su noble manía de perdonarlo todo.
- Aquella misma mañana, a las ocho, Ana, sola, pasaba por delante de la casa del Magistral.
- Un bijou, decía la baronesa tronada que había estado ocho días en la Exposición de París.
- El Magistral estuvo en el caserón de los Ozores desde las siete hasta más de las ocho y media.
- Pero como se reunieran seis u ocho personas, enmudecía, incapaz de tener una opinión sobre nada.
- A las ocho, después de servir á todos sus clientes, Pepeta se vió cerca del barrio de Pescadores.
- ¡Paso, quedo, señor alcalde! ¡Milagro! Y ansí hicieron otros siete o ocho, y a todos les decía.
- Se frotó las manos y a una niña de ocho años que encontró de pie al paso, la sujetó suavemente.
- Las que se acercaban paso a paso eran seis u ocho palomas pardas, con reflejos irisados en el cuello.
- Pasé con Wilkins cerca de ocho años, y al cabo de éstos mi capitán se retiró, ya viejo, a Sidney.
- Anduve ocho días por las calles, aullando en esta forma, con voz dolorida y realzamiento de plegarias.
- Dentro de ocho horas la Regenta estaría a sus pies confesando culpas que había olvidado el otro día.
- Pasaron ocho días y a la hora señalada Anita se presentó de rodillas ante la celosía del confesonario.
- Que me caiga muerta aquí mismo, si no es verdad que me han ofrecido treinta y ocho y no lo he querido dar.
- El Cura, el Jabonero y los siete u ocho hombres que estaban con ellos se plantaron en medio de la carretera.