Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra ocurren

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra ocurren en el contexto de una oración.

Término ocurren: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "ocurren" aquí tienes una selección de 22 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra ocurren para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Las cosas que se te ocurren.
  • ¡Ay, qué cosas se le ocurren!
  • Qué cosas se te ocurren, hija.
  • ¡Qué cosas se te ocurren, Tula.
  • Vaya que se te ocurren unos disparates, hijo.
  • Sí, ya no se me ocurren aquellas tonterías.
  • Esas cosas no se le ocurren a nadie que tenga sesos.
  • No, es a ti a quien se te ocurren cosas como la del perro.
  • ¡Otra!, ¡qué cosas se le ocurren! De modo que la misa no es nada tampoco.
  • ¡Qué cosas se te ocurren, mamá Tula! No ves que me he pasado la vida soñando.
  • ¡Cómo se reirá de mí! ¡Reírme! ¡Qué cosas se le ocurren! Iré a tomar ejemplo.
  • Sólo que a mí no se me ocurren las mejores tretas hasta que tocan a romper el fuego.
  • ¡Salir yo!, ¡qué disparates se te ocurren! No pienso en tal cosa replicó ella sonriendo.
  • Y otros ratos parece que me vuelvo el hombre de más seso del mundo, ¡y se me ocurren unas cosas.
  • Las cosas que se le ocurren a una en la soledad, estando mala y con motivo para quejarse de alguno.
  • ¡Qué cosas se le ocurren a una cuando se sube el mengue a la cabeza! Créemelo porque yo te lo digo.
  • ¡Pero qué cosas se le ocurren a este hombre! Ave María Purísima exclamó Guillermina con benevolencia.
  • Sí, tío, son tonterías que se me ocurren, y ya que dice usted que huele a herejía no lo volveré a pensar.
  • ¡Qué cosas se os ocurren, hijas! Y además, tonta, ¿no ves que es casado, casado por mi religión y en mis altares?
  • ¡Jesús! ¡Y qué cosas se le ocurren! exclamó ella, llevándose las manos a la cabeza, cual si oyera el mayor de los absurdos.
  • ¡Pobrecillo Maxi!, ¡tiene un corazón de oro, y ahora que está tan dado a estudiar lo del otro mundo, se le ocurren unas cosas.
  • ¡Qué cosas se le ocurren a mi marido! Ya, como a él no le han hecho ir nunca a los entierros, pisando lodos, aguantando la lluvia y el frío, le parece muy natural que el otro pobrecito se críe entre ataúdes.