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Ejemplos de oraciones con la palabra odiaba

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra odiaba en el contexto de una oración.

Término odiaba: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "odiaba" aquí tienes una selección de 26 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra odiaba para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Ya no odiaba a nadie.
  • Y ahora casi le odiaba.
  • Le odiaba frenéticamente.
  • Zaldumbide odiaba lo nuevo.
  • No necesito decir que yo odiaba a Malespina.
  • No las odiaba, pero tampoco sentía gratitud.
  • A aquel pajarraco de mal agüero todo el mundo le odiaba.
  • Decididamente, su hermana era una loca, que odiaba el dinero.
  • ¡Quién lo creería! ¡Tanto como yo le odiaba! Pues verá usted.
  • Era un demagogo, malo, dañino, que odiaba a los ricos y no quería a los pobres.
  • Guardaba a los vecinos muchas atenciones, menos a los de las guardillas, a quienes odiaba.
  • Le era indiferente su hijo Pedro, y casi odiaba a Andrés, porque no se sometía a su voluntad.
  • ¡Cómo le odiaba la gente! La vega entera alzábase ante él á todas horas, ceñuda y amenazante.
  • Don Pompeyo Guimarán, un filósofo que odiaba el tresillo, llamaba a los del gabinete rojo los monederos falsos.
  • A pesar de su condición de explotador y de conquistador de muchachas, la gente del barrio no le odiaba a Victorio.
  • Odiaba de tal modo las tiendas de tiradores de oro, que cuando pasaba por alguna, parecía que le entraba la jaqueca.
  • Doña Lupe odiaba a las mujeronas, y siempre tomaba a su servicio niñas para educarlas y amoldarlas a su gusto y costumbres.
  • Con las piltrafas, según decía, abonaba unos tiestos o los echaba al balcón de un aristócrata de la vecindad a quien odiaba.
  • Sabía que el Cacho le odiaba y que colocado en una posición superior, podía vengar sus antiguos rencores con toda la saña de aquel hombre pequeño, violento y colérico.
  • El matrimonio fue al poco tiempo de realizado un motivo de satisfacción para don Juan, que aunque no odiaba a su hermana se alegraba de sus desgracias, hijas de la imprevisión.
  • Respecto a este último, quería apasionadamente al hermano pequeño, tenía afecto por Pedro y por Margarita, aunque con ésta reñía constantemente, despreciaba a Alejandro y casi odiaba a su padre.
  • Por fortuna, un sinnúmero de enfermedades provenientes de la vida crapulosa del doctor surgieron en su gastado organismo, y murió cuando ya su mujer, si no le odiaba, veíase separada para siempre de él por sus infidelidades y desvíos.
  • Odiaba el vascuence como a un enemigo personal, y creía que hablar como en Burgos o como en Miranda de Ebro constituía tal superioridad, que toda persona de buen sentido, antes de aprender a ganar o a vivir, debía aprender a pronunciar correctamente.
  • El móvil de esto no era simplemente el amor al saber, sino un maligno deseo de tener argumentos con qué apabullar a los curas de la mesa próxima, que sólo por ser curas, aunque sueltos, le eran antipáticos, pues odiaba a la clase entera desde aquella trastada que los sotanas le hicieron en el Norte.
  • Tellagorri era de la familia de los Galchagorris, la familia de los pantalones colorados, y este consonante, entre el mote de su familia y su nombre había servido al padre de la sacristana, viejo chusco que odiaba a Tellagorri, de motivo a una canción que hasta los chicos la sabían y que mortificaba profundamente a Tellagorri.
  • Ante su mostrador desfilaban la bizarra labradora y la modesta señorita, atraída por la abundancia de géneros de aquel comercio a la pata la llana que odiaba los reclamos, ostentando satisfecho su título de Casa fundada en 1832, y cifraba su orgullo en afirmar que todos los géneros eran del país, sin mezcla de tejidos ingleses o franceses.