Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra oía

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra oía en el contexto de una oración.

Término oía: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "oía" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra oía para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Y se oía.
  • Anita no le oía.
  • Callaba Ana, oía.
  • Sí, él oía algo.
  • Le oía ella vagamente.
  • No se le oía el llanto.
  • Ella no hablaba pero oía.
  • Y a veces no oía siquiera.
  • Don Álvaro callaba y oía.
  • Eh, tú, ché se oía decir.
  • No se veía ni se oía nada.
  • Era tan sorda que no oía nada.
  • La Regenta no oía a su marido.
  • Se oía un rum rum de palabras.
  • Oía hablar como quien oye llover.
  • Oía claramente algunas campanadas.
  • Se oía el rasguear de la guitarra.
  • No se oía en la vecindad ningún rumor.
  • Se oía a lo lejos la música del salón.
  • ¡De prisa, de prisa! se oía a cada paso.
  • Yo hacía como que no oía nada, y paseaba.
  • Oía distraído la cháchara de la penitente.
  • Oía estas cosas Maximiliano con mucho placer.
  • ¡Que llorase! Allí no la oía alma viviente.
  • El hablador murmuraba algo que no se oía bien.
  • Poco después se oía en la alcoba lo siguiente.
  • Fermín, resignado, le oía con gran curiosidad.
  • Dos días después notó Feijoo que no oía bien.
  • Enfrente estaba el mar, que antes oía sin verlo.
  • Entre chacota y risas se oía el rumorcillo aquel.
  • No obstante, la Delfina lo oía siempre bien claro.
  • De vez en cuando se oía el ruido de un golpe seco.
  • Se oía el ruido de las hojas del papel de música.
  • Se las oía gritar, desde la galería de cristales.
  • Se oía un espantoso trueno, voz de la bocaza negra.
  • Allen nos oía, suponiendo la mala acción de Ugarte.
  • Si alguno venía a leer comedia yo era el que la oía.
  • En otras se oía claramente el estrépito de las olas.
  • Lo poco que oía era como si oyese el ruido del viento.
  • En la campiña se oía el ronco graznido de los cuervos.
  • Y la mujer le oía pacientemente y sin saber qué decirle.
  • Oía su misa los domingos y confesaba muy de tarde en tarde.
  • Ya se oía el rumor sordo y como subterráneo de las ruedas.
  • En aquel silencio oía los latidos de la sangre de su cabeza.
  • El Magistral oía ahora recogido en un silencio contemplativo.
  • Petra ya estaba dentro, en el patio, haciendo como que no oía.
  • Petra seguía hablando, pero hacía rato que De Pas no la oía.
  • Se hablaba poco, se suspiraba y se oía el aleteo de los abanicos.
  • Oía con atención las conversaciones que le sonaban a sabiduría.
  • Oía las palabras de Ido sin acertar a hacerle preguntas terminantes.
  • Él, por ejemplo, hablaba y oía, sobre todo oía, muchas cosas malas.
  • Pero ¿cómo no los oía Segunda, que estaba al otro lado del tabique?
  • Ella le oía sonriente, haciendo de cuando en cuando alguna objeción.
  • Durante un largo rato no se oía en el salón más que envido a la chica.
  • Se oía el ruido de la lluvia, que azotaba y repiqueteaba en la toldilla.
  • Juanito le oía con la deferencia y el respeto que inspiran ochenta años.
  • No oía a don Víctor, oía la voz del deseo ardiente, brutal, que gritaba.
  • No se alteraba cuando oía expresar las ideas más exageradas y disolventes.
  • Entraba en la sacristía muchas veces diciendo de modo que apenas se le oía.
  • Oía hablar mucho de Napoleón, ¿y cómo creen ustedes que yo me lo figuraba?
  • Desde la sala se oía a lo mejor, detrás de las cortinillas de tafetán verde.
  • El Magistral no la oía, oía los rugidos de su pasión que vociferaban dentro.
  • Al principio parecía aprensión lo que oía, como si sonara dentro del cerebro.
  • El enamorado oía con júbilo estas palabras, que eran para él un gran consuelo.
  • En cuanto se quedaba trasvolado, soñaba que oía los tres ladridos de Frígilis.
  • Ana oía ruidos confusos de la ciudad con resonancias prolongadas, melancólicas.
  • Yo lo sabía todo y a veces lo oía, pero no me hallaba con ánimo para responder.
  • Don Alonso, algo acobardado, como de costumbre, siempre que la oía, le contestó.
  • Al principio me oía irónicamente, con aquella sonrisa dolorosa que le caracteriza.
  • Ana callaba, no veía, no oía, no hacía más que sentir un placer que parecía fuego.
  • Un gruñido dio a entender a doña Manuela que su hermano la oía con los ojos cerrados.
  • Si doña Camila se acercaba a la puerta a escuchar por el ojo de la llave, no oía nada.
  • Marcial, que oía la conversación desde la puerta, no pudo contenerse y entró diciendo.
  • Ver, pues, con la cara de risa que ella oía esto de todos era para dar mil gracias a Dios.
  • Y admiraba no menos el desdén con que se veía y oía todo aquello desde palcos y butacas.
  • En la escalera se oía el ruido de los vencedores, que subían celebrando el fácil triunfo.
  • Muchas veces se oía llegar desde el patio una voz de trueno con acento catalán, que decía.
  • Como Ballester se acercara a la puerta de la alcoba cuando oía reír a la santa, esta le dijo.
  • Muchas veces, al cruzar un pueblo, se oía una voz aguda como de Carnaval, que gritaba en vasco.
  • Fortunata se había puesto tan desasosegada, que no oía las amorosas confianzas del farmacéutico.
  • Estos cantares los oía en una plaza grande a las mujeres del pueblo que arrullaban a sus hijuelos.
  • ¡Qué asco le darían! Y dentro del cerebro, como martillazos, oía aquellos gritos de don Santos.
  • Olimpia tocaba con fe y emoción, presumiendo que el espejo de los críticos la oía desde la calle.
  • V ¡Cómo estuvo aquel día la pobrecita! No se enteraba de lo que le decían, no veía ni oía nada.
  • ¡Yo soy una mamá! Y oía debajo de su cabeza un rumor dulce que la arrullaba como para adormecerla.
  • Allí oía el nombre de Dios a cada momento, pero en términos que no le parecían nada filosóficos.
  • Después empezó a dar noticias de la familia y amigos, las cuales oía Fortunata con gran curiosidad.
  • El hombre oía y, de cuando en cuando, volviéndose al ejecutor de sus órdenes, decía con voz gangosa.
  • Oía vagos rumores lejanos del chocar de los cuartos viejos, de la plata y del oro, de cristalino timbre.
  • En cambio su madre, André Anthoni, se ponía como una fiera cuando oía que a su hijo le daban este mote.
  • Hacía más de una hora que no oía palabra de cuanto hablaba aquel charlatán, sin vergüenza, libertino.
  • No solía discutir, prefería sentar su opinión lacónicamente, sin cuidarse de convencer a quien le oía.
  • Juanito la vio desaparecer, oía el ruido de su ropa azotando los peldaños de piedra y creyó que se mataba.
  • El oír con deleite, como oía, aquella música insinuante, ya era molicie, ya era placer sensual, peligroso.
  • Iii Maximiliano habló a su futura de las invitaciones que había hecho, y ella le oía como quien oye llover.
  • Apenas le oía, hablaba ella sin cesar, creía que lo que estaba diciendo él coincidía con las propias ideas.
  • Se oía el chirrido de los ejes de la carreta y el ruido crepitante de la arena bajo las pezuñas de los bueyes.
  • Dijo Fortunata, que aun sabiendo con quién hablaba, oía con mucho gusto aquella manera de considerar la muerte.
  • Izquierdo, que oía desde la puerta, se alarmó, creyendo oportuno evitar aquel coloquio que tan mal giro tomaba.
  • Andrés algunas veces oía con calma las reconvenciones, pero otras veces se encolerizaba y les decía la verdad.