Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra oiga

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra oiga en el contexto de una oración.

Término oiga: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "oiga" aquí tienes una selección de 40 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra oiga para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Oiga usted.
  • Oiga, oiga.
  • Oiga usted.
  • Oiga usted.
  • Oiga usted.
  • Oiga usted.
  • Oiga usted.
  • Dios te oiga.
  • Oiga, señor.
  • Oiga, don Antonio.
  • Oiga usted, Olimpa.
  • Y si no oiga usted.
  • Señá Segunda, oiga.
  • Oiga usted, caballerito.
  • Pero oiga usted, Manuela.
  • Oiga usted, don Cayetano.
  • La que tenga oídos, oiga.
  • Oiga usted, negra la dijo.
  • Pues bien, oiga usted el secreto.
  • Necesito que me oiga, y que me perdone.
  • ¡Ay, Dios!, que no me oiga Guillermina.
  • Quiero que me oiga en confesión el señor De Pas.
  • Repliqué que son burlas, y que las oiga como tales.
  • Quiero que Su Santidad le oiga leer a usted sus poesías.
  • Oiga usted, mujerzuela, ahora mismo va usted a la cárcel.
  • Oiga usted al señor Obispo en los días que él quiere lucirse.
  • Sufre que tu mujer oiga insolencias a la que quisiste hacer tu concubina.
  • Pues oiga usted, al mismo tiempo que se orea un poco, me va a hacer un servicio.
  • Oiga usted, mi correligionario, Fulano quiere tal cosa, pero a mí me carga ese hombre.
  • Oiga usted, Relimpio, no se dé prisa a presentar la memoria, porque esta situación dura.
  • Pero oiga usted, señor mío, por mucho que usted sepa y diga lo que quiera el señor Todd.
  • Oiga usted ahora, que después de callar tanto me parece que reviento si no le cuento a usted todo.
  • Además, usted le dirá a doña Casta o a Aurora que le inviten a subir para que oiga tocar la pieza.
  • Y porque no se le haga dificultoso lo que digo, oiga mis sucesos y mis trazas, y se asegurará de esa duda.
  • ¡Oiga usted, mal clérigo! exclamó Quintanar, que estaba de muy buen humor y empezaba a sentirse rejuvenecido.
  • Oiga usted, señor decurión retirado, ¿conoce usted la acción del alcohol en las flegmasías de los bebedores?
  • ¡Oiga usted, señor don Pompeyo, que a mí las canas no me asustan! y si usted se burla, yo hago la cuestión personal.
  • No lo digo por ella, Dios me oiga, aunque sabe Dios lo que hará, lo cual no quita que sea mayormente un ángel y que reparta muchas caridades.
  • En nombre del arte, de la santa idea de sobriedad y la no menos inmortal e inmaculada de armonía, yo os condeno a la maldición de la historia! Pues oiga usted se atrevió a decir la Infanzón sin mirar a su esposo.
  • Y si se deja pasar delante a la dama, ninguno de los nocturnos rondadores se detendrá en su carrera loca, aunque oiga el tiro que corta la vida de su rival, aunque tropiece en el camino su ensangrentado cadáver, aunque el tufo de la pólvora le diga.