Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra ojo

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra ojo en el contexto de una oración.

Término ojo: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "ojo" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra ojo para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • A ojo.
  • Mucho ojo.
  • Ojo por ojo.
  • Tengo yo un ojo.
  • Donde pongo el ojo.
  • Ándate con mucho ojo.
  • Nucha permanecía ojo alerta.
  • Y don Eugenio guiñó el ojo.
  • Hay que tener mucho ojo con ellos.
  • Pero yo le dejé sellaíto un ojo.
  • Foja guiñó el ojo al Marquesito.
  • Pablos, abre el ojo que asan carne.
  • A otra le puso un ojo como un tomate.
  • Crecióles a todos el ojo y clamaron.
  • ¡Gran vaca! Tiene usted ojo médico.
  • Pero ojo al guarismo, que no rebajo na.
  • Ojo al corazón es lo primero que te digo.
  • Date una vuelta por la cocina y no le quites ojo.
  • No se les veía más que un ojo y parte de la nariz.
  • Ahora lo importante era tener buen ojo para escoger.
  • El un ojo tenía en la gente y el otro en mis manos.
  • Se aturdía mientras su ojo avizor buscaba la presa.
  • Comprendiendo aquello, el muy tuno ¡abría cada ojo.
  • El verdadero ojo de boticario, la bendición de Dios.
  • A mí no me la dan decía don Carlos guiñando un ojo.
  • Si no comes a la nené y me la regalas, te doy el ojo.
  • ¡Ay, qué ojo tengo! A mí no me entraba, no me entraba.
  • Al que me entra por el ojo derecho, le doy hasta la camisa.
  • Mucho ojo con este carnicero, que es más ladrón que Judas.
  • Después pasaba al ojo derecho este suplicio, algo atenuado ya.
  • Esto para Papitos que está con cada ojo como los de un besugo.
  • Plantóse un parche en un ojo y púsose a hablar italiano conmigo.
  • Por cada ojo parece que le salen cuantas estrellas hay en el Cielo.
  • Genoveva miraba a Agapito melancólicamente con el rabillo del ojo.
  • En un guiñar del ojo preparamos las hachas y picas para el abordaje.
  • Y va el pagarito y con el bico le saca un ojo, y el rey queda chosco.
  • (Guiñaba el ojo izquierdo, mostrando cómo el rey se halló tuerto).
  • Yo estoy con mucho ojo, y aunque parezca que no veo nada, lo veo todo.
  • La luna la miraba a ella con un ojo solo, metido el otro en el abismo.
  • Y si por casualidad se perdía un ojo o se sentía escozor en el cuerpo.
  • Al papá del maldiciente se le caía la baba, y guiñaba un ojo a un amigo.
  • El hombre emboscado se incorporaba, con su único ojo centelleante y fiero.
  • Y todos se guiñaban un ojo, reían, se daban palmadas para expresar su contento.
  • Llevaba un trapo cuadrado, negro, en un ojo, lo que hacía su cara más sombría.
  • Pero salía por un ojo de la cara el guisar como el Europeo, según doña Águeda.
  • Petra observaba con el rabillo del ojo la impaciencia del Magistral, que preguntó.
  • ¡Ojo, señores míos, que yo les vigilo! gritaba don Joaquín como última advertencia.
  • Si doña Camila se acercaba a la puerta a escuchar por el ojo de la llave, no oía nada.
  • Se creía en sus momentos de fe egoísta, admirada por el Ojo invisible de la Providencia.
  • ¡Allí está! Hace sus saliditas, ojo al Cristo, para lo cual Feliciana le presta su ropa.
  • Temía que su mujer descubriese con ojo perspicaz el matute que él encerraba en su cintura.
  • Doña Isabel estaba siempre con cada ojo como un farol, y no las perdía de vista un momento.
  • Arriba, a la luz del comedor, vio a Rafael con un ojo amoratado y las narices sucias de sangre.
  • Mauricia lo recogió y siguió chupando, alternando un ojo con otro en el cerrarse y en el mirar.
  • Guillermina, concluida la ceremonia, no les quitaba ojo, y por fin resolvió darles el quién vive.
  • Por ejemplo, hablando de la pérdida de su ojo, decía que había cerrado el portalón de estribor.
  • Verdad dice éste, que me cumple avivar el ojo y avisar, pues solo soy, y pensar cómo me sepa valer.
  • Visual del ojo del elefante entre dos piedras a la peña afilada que hay a media milla cerca del río.
  • Lo sé por Pepe Vallejo, el de la cordelería de enfrente, a quien he encargado que esté con mucho ojo.
  • Los que chupan el seno de sus madres mirando por el rabo del ojo a la persona que se acerca a curiosear.
  • ¡Mucho ojo, muchacho! Tu madre tiene hambre de dinero, y de seguro que no pierde de vista tu fortunita.
  • ¡Mucho ojo, tío Barret ! Aquella gente era de justicia, y el pobre siempre pierde metiéndose con ella.
  • ¿Para qué necesitaba un hombre jueces ni Guardia civil, teniendo buen ojo y una escopeta en su barraca?
  • Yo, que vi que de la camisa no se veía sino una ceja, y que traía tapado el rabo de medio ojo, le dije.
  • Que aunque yo no iba por lo más enjuto, holgábame a mí de quebrar un ojo por quebrar dos al que ninguno tenía.
  • El párroco abrió los ojos mucho y miró espantado al notario, que, a espaldas de don Fermín, le guiñó un ojo.
  • Muy desconsolado entró el inglés, diciendo que no encontraba moñas ni aun ofreciendo por ellas un ojo de la cara.
  • Allá en el fondo del establo columbraron al pobre animal, que temblaba, con las orejas gachas y el ojo amortiguado.
  • Glocester, que fingía atender a lo que le decían los pollos insulsos, devoraba con el rabillo del ojo a los del grupo.
  • Durmió, pues, tan mal que en realidad dormía con un ojo y velaba con el otro, atento siempre a defender su contrabando.
  • Conque, ¡ojo a la brújula, pilotín, y cuidado con la rueda del timón! La ataremos, si le parece a usted, don Ciriaco.
  • Yo, cuando encuentro una persona que me entra por el ojo derecho, y que sirve, digo copo, y la tomo para que me sirva a mí.
  • Con un ojo en las novedades de la estación y con otro en la calle, regatean los precios, y cazan lisonjas y señas al vuelo.
  • Quiso Dios que llegaron a la tienda dos de las que piden prestado sobre sus caras, tapadas de medio ojo, con su vieja y pajecillo.
  • El abad, guiñando picarescamente el ojo izquierdo, escancióle otro vaso, que él tomó a dos manos y se embocó sin perder gota.
  • La del otro ojo debió de brotar tan pequeña, que la sequedad de aquellos párpados, siempre enjutos, la tragó antes que asomara.
  • Pronto supo distinguir de clases, es decir, llegó a tener tan buen ojo, que conocía al instante las que eran honradas y las que no.
  • Y el rey a despertar y a llorar, llorar, llorar (imitación de llanto) por su ojo, y el pagarito a se reír muy puesto en el árbole.
  • El Roch sabía muchos procedimientos y brujerías para curar las insolaciones y conjurar los males de ojo que había oído en su casa.
  • Había aparecido el clavo, que era la sensación de una baguetilla de hierro caliente atravesada desde el ojo izquierdo a la coronilla.
  • únicamente su ojo verdoso se encendió con fosfórica luz, y miró a Barbacana, como pidiéndole permiso de tomar parte en la empresa.
  • Y cerrando fuertemente un ojo porque el humo se le había metido en él, miró a la monja con el otro, y alargándole el cigarro, le dijo.
  • Formaban círculo los cazadores, y a sus pies dormían enroscados los perros, con un ojo cerrado y otro entreabierto y de párpado convulso.
  • Barbarita abría cada ojo como los de un ternero cuando su mamá, sentándola sobre el mostrador, le enseñaba abanicos sin dejárselos tocar.
  • Esforzábase en sostener la conversación, pero su sonrisa tenía la contracción de una mueca, y su ojo severo se volvía hacia la puerta muy a menudo.
  • La atonía siguió, con el deseo de sueño no satisfecho y luego una punzada detrás del ojo izquierdo, la cual se aliviaba con la compresión bajo la ceja.
  • Tres metros y medio dijo el Marqués que llegó a tiempo de dar la medida exacta del batacazo posible, a ojo, como él hacía siempre los cálculos geométricos.
  • Cuando don Cayetano volvía la espalda, pues hablaba girando con frecuencia sobre los talones, Glocester guiñaba un ojo al Deán y barrenaba con un dedo la frente.
  • Sentose en un banco, y desde entonces, sin dejar de atender a sus devociones, no le quitaba ojo al señor de Moreno, sin poder explicarse su presencia en la parroquia.
  • Como el interlocutor solía ser más alto, para verle la cara Ripamilán torcía la cabeza y miraba con un ojo solo, como también hacen las aves de corral con frecuencia.
  • ¡quebremos el ojo al diablo! Y más, te hago saber, porque te huelgues, que he alquilado otra casa, y en ésta desastrada no hemos de estar más de en cumplimiento el mes.
  • ¡Pues no falta más sino que esos señores con sus manos lavadas se fueran a llevar lo poco que tenemos! ¡Bonitos están los tiempos! Ahora cuesta todo un ojo de la cara.
  • La noche se venía encima y Maxi deseaba que viniese más aprisa para dejar de ver el disco, que le parecía el ojo de un bufón testigo, expresando todo el sarcasmo del mundo.
  • Entreabría los párpados del enfermo y se fijaba en el ojo amarillento, opaco, sin vida, no pudiendo encontrar en él un rastro del pensamiento que con tanto interés buscaba.
  • ¡Qué mulata está la olla! Ya mi tío estaba tal, que alargando la mano y asiendo una, dijo con la voz algo áspera y ronca, el un ojo medio acostado y el otro nadando en mosto.
  • Su mano trémula había recogido el botafuego de las de un marinero herido, y con la debilitada vista de su ojo derecho, buscaba el infeliz el punto a donde quería mandar la bala.
  • Vagó por el mercado, mirando de lejos otros animales, pero vigilando siempre con el rabillo de un ojo al gitano, el cual, fingiendo igualmente indiferencia, le seguía, le espiaba.
  • El relojero era de estos hombres que a todo el mundo dan la razón, y, con su lente en el ojo derecho, movía la cabeza, en señal de asentimiento, a cuanto decían sus contertulios.
  • Si él quiere volver a embarcarse con su pierna de palo, su brazo roto, su ojo de menos y sus cincuenta heridas, que vaya en buen hora, y Dios quiera que no vuelva a parecer por aquí.
  • La Venus de Médicis tenía los párpados enfermos, rojos y siempre húmedos, privados de pestañas, por lo cual decían de ella que con un ojo lloraba a su padre y con otro a su madre.