Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra orgullosa

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra orgullosa en el contexto de una oración.

Término orgullosa: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "orgullosa" aquí tienes una selección de 35 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra orgullosa para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Pero a orgullosa no.
  • La señora estaba orgullosa.
  • Eres muy orgullosa añadió.
  • Cada vez estoy más orgullosa de él.
  • ¡Orgullosa! ¿si creerá que no tenemos ojos?
  • Pero esto no quería reconocerlo la orgullosa rubia.
  • Yo estoy muy orgullosa, porque él Santa Cruz es como hay Dios.
  • Contestó doña Petronila, orgullosa porque estaba enterada de todo.
  • Creía que aquella gente manchega sería agresiva, violenta, orgullosa.
  • Estaba orgullosa de aquella cara, como pudiera estarlo de una morcilla.
  • Acordose de lo orgullosa que estaba doña Lupe de la hucha de su sobrino.
  • Doña Celestina se inmutó porque, aunque mujer orgullosa, tenía buenos sentimientos.
  • Su naturaleza, violenta y orgullosa, no podía soportar la humillación de ser vencido.
  • Toda la gente que había en Praga la miraba, y ella más parecía corrida que orgullosa.
  • Encontrándose en presidio, se comprendía que mi orgullosa abuela prefiriese darle por muerto.
  • La mamá las contemplaba por la espalda, experimentando la satisfacción orgullosa de un artista.
  • Miren esa, tan orgullosa y rígida, tapando el matute que la otra bribona ha introducido en su casa.
  • Como adoraba a su marido, sentíase orgullosa de que este hubiese despreciado a otra para tomarla a ella.
  • No se dio por vencida la orgullosa viuda del alabardero, y volvió a la carga dos o tres veces en esta forma.
  • Es guapa, pero orgullosa decía la baronesa tronada, que tenía a su marido y a su hijo enamorados en vano de la sobrinita.
  • Le quería por buen mozo, por burlarse a su modo del ama, a quien aborrecía por hipócrita, por guapetona y por orgullosa.
  • Estaba orgullosa de sus ojos negros, tan bonitos que, según dictamen de ella misma, le daban la puñalada al Espiritui Santo.
  • Pero a pesar de estos desastres, nuestra aliada, la orgullosa Francia, no pagó tan caro como España las consecuencias de aquella guerra.
  • Pocos meses después de la fiebre, Ana había crecido milagrosamente, sus formas habían tomado una amplitud armónica que tenía orgullosa a la nobleza vetustense.
  • Vio que las costumbres de Madrid se transformaban rápidamente, que esta orgullosa Corte iba a pasar en poco tiempo de la condición de aldeota indecente a la de capital civilizada.
  • No era fácil convencer a mi orgullosa abuela de que no tenía precisamente una gran trascendencia para el mundo el que un Aguirre apareciera o no apareciera en Lúzaro en el siglo xv.
  • Pero inflamándose la ola como al impulso de profundo torbellino, levantaba aquél su orgullosa proa, adornada con el león de Castilla, y entonces respirábamos con la esperanza de salvarnos.
  • Morenilla, nerviosa, de nariz arremangada ó insolente, orgullosa de ser única en su casa y de que su padre no fuese arrendatario de nadie, pues los cuatro campos que trabajaba eran muy suyos.
  • Al fin venció Semíramis, que resonaba orgullosa marcando sus nobles acentos, mientras se extinguían las notas de su rival, gimiendo cada vez más lejos, confundidas con el tumulto de la calle.
  • Había averiguado que doña Olvido, la orgullosa hija única de Páez, uno de los más ricos americanos de La Colonia había pasado, tiempo atrás, del confesonario de Ripamilán al de don Fermín.
  • A un lado tenía a Teresa, tranquila y sin sentir la menor sospecha de infidelidad, y al otro a doña Manuela, orgullosa de la admiración que ella y sus niñas despertaban en una parte de la plaza.
  • Adiós amores con don Álvaro, amores cada vez más escasos, más escatimados por el libertino gracioso, que iba menudeando las propinas y encareciendo las caricias, pero al fin amores señoritos, que la tenían orgullosa.
  • Gozaba voluptuosa delicia viendo padecer al canónigo, pero quería más, quería continuar su obra, que la mandasen clavar en el alma de su ama, de la orgullosa señorona, todas aquellas agujas que acababa de hundir en las carnes del clérigo loco.
  • Cuando iba a la escuela con su carita sonrosada, un traje gris y una boina roja en la cabeza rubia, todas las mujeres del pueblo la acariciaban, las demás chicas querían siempre andar con ella y decían que, a pesar de su posición privilegiada, no era nada orgullosa.
  • Inflamada en amor patriótico, ya que en la madurez de su existencia no podía aspirar al calorcillo de otro amor, y orgullosa en extremo como mujer y como dama española, el sentimiento nacional se asociaba en su espíritu al estampido de los cañones, y creía que la grandeza de los pueblos se medía por libras de pólvora.