Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra os

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra os en el contexto de una oración.

Término os: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "os" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra os para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¿no os parece?
  • ¿Qué os parece?
  • (¿Cuándo os vais?
  • Mirad que os pesará.
  • Sólo os pido una cosa.
  • Buena bola os daría yo.
  • Andá con Dios os dicen.
  • Y yo ¿para qué os sirvo?
  • Os hace una cosa manífica.
  • Esto era lo que os faltaba.
  • Ahora os recataréis mejor.
  • Vaya que os ponéis babosos.
  • Eso ya os lo he dicho antes.
  • ¿Nada os dice la experiencia?
  • ¿Cuándo os echáis al campo?
  • ¿Dónde os metéis, condenados?
  • ¡Rendíos! No se os hará nada.
  • ¿Pero es que papá os dice eso?
  • Vuestro tiito os convida a dulces.
  • ¿Con qué comité os entendíais?
  • Si cumplís bien, nada os pasará.
  • Pero qué, ¿os han dado otro timo?
  • ¿Pues para qué os habéis casado?
  • ¡Zoquetes, qué multas os pondría!
  • Allá os arregléis a vuestro gusto.
  • Ya sé que tú y Aurora os pegasteis.
  • Ya os he dicho que a nadie falta Dios.
  • Si no las encontramos, os fusilaremos.
  • ¡ah, barragana, si os cojo a los dos!
  • Os digo que no me visto de mamarracho.
  • Veo que sin mí no os podéis gobernar.
  • Digáis a un chino que os haga un arroz.
  • A fe, Pablos, que os hacéis a las armas.
  • Marido y señor mio, ¿adónde os llevan?
  • Ah, ¿queréis que os diga cosas de reir?
  • De modo que no os hagáis muchas ilusiones.
  • Os protegeré, pero ya sabes quién soy yo.
  • Me lo iréis repitiendo conforme os abrace.
  • Bien os oigo repartiros mi dinero, ladrones.
  • En lo gordo se os echa de ver que sois nuevo.
  • Marido y señor mío, ¿adónde os me llevan?
  • Luego os encontraréis con más dinero decía.
  • ¿Qué os debo yo para que vengáis a saquearme?
  • Si trabajáis bien os pagaré como a los demás.
  • Respondedme luego, y entre tanto, Dios os guarde.
  • ¡Oh!, ¡y qué bien os la jugaron! dijo la dama.
  • A todos os doy las gracias por vuestra atención.
  • Aunque tú no lo creas, yo os quitaría libertad.
  • ¿Qué diversión es esa que os hace tan groseros?
  • Os diré el último detalle para que os asombréis.
  • No os sabré encarecer cuán bien pareció a todos.
  • No os parecéis a vuestra madre decía a sus hijos.
  • ¡Os crían con más mimo! En mi vida he visto tal.
  • Porque antes el querer ocultaros de ellos os delataba.
  • Creo que vuestro intelectualismo no os llevará a nada.
  • Allá dentro, bien os oigo, miserables, no os ocultéis.
  • Os cogéis el coche y vais a dar una vuelta por el Retiro.
  • Pues aguardad un poco, y os diré algo más en otro libro.
  • No os atacamos porque no queremos hacer una matanza inútil.
  • Aunque os hayáis escapado de algún pontón, no me importa.
  • De todo esto diré alguna cosa, si no os falta la paciencia.
  • Tengo muy mala memoria para nombres y puede que os confunda.
  • Ya os acordáis, sobrino, lo que os escribí de vuestro padre.
  • Os ayudan, os protegen, creen que sabéis mucho de marinería.
  • Es lo último que os digo, no tengáis miedo a la podredumbre.
  • El año que viene os acordaréis de mí al veros sin mi visita.
  • Conozco adonde se llega siguiendo ese camino en que os halláis.
  • ¡Ladrones! ¡Piratas! ¡Corsarios! Ojalá os muráis de repente.
  • Pero si aquí os molesta, os autorizo para que le deis una buena.
  • Se os acrecienta la dicha sabiendo que otros se dan cuenta de ella.
  • Pues preguntadle a ese viejo Soraberri, ya veréis lo que os cuenta.
  • Ahora, como vosotros no las comprendéis, os parecen extraordinarias.
  • Y ahora, ¿por qué no os vais los dos a dar un paseíto por el Retiro?
  • Pero, dejando esto, veamos si estáis herido, que os quejábades mucho.
  • Yo no tengo dineros que os dar por la llave, mas tomad de ahí el pago.
  • No comprendo cómo os puede gustar ese ardor, ese picor de mil demonios.
  • Si os entregáis ahora, no os haremos nada volvió a decir el portugués.
  • Y os reiréis uno y otro del otro novio y de la otra novia, ¿no es así?
  • La culpa no tenéis vosotros, sino vuestras madres, que tal os consienten.
  • Parece que estáis locas rematadas, y que el vicio os ha secado la mollera.
  • No diréis, tío, que os lo bebo yo decía, pues no le quitáis de la mano.
  • Sois unos chiquillos que cuando no os veo estáis jugando a marido y mujer.
  • Hola, güésped, mirad que este caballero os agradecerá lo que hiciéredes.
  • Es preciso que todos seáis buenos amiguitos, y que os llevéis como hermanos.
  • Bajo en Valencia, voy al pueblo, os mando el telegrama y me vuelvo en seguida.
  • Si no confesábades, ¿era por vuestro ánimo o por las bebidas que yo os daba?
  • ¡Eh, locos! ¡locos! que os echo los perros, que destrozáis la yerba de Pepe.
  • Yo veo la casa del pueblo, y, si me parece bien, os mando un telegrama diciendo.
  • En fin, señora, me veo sin mí, sin Dios y sin vos, sin vos porque no os poseo.
  • Lo miráis todo al través de un punto de vista que os forjáis vosotros mismos.
  • Pues ¿quién os ha dicho a vos que los gatos son amigos de ayunos y penitencias?
  • Para una vez que os proveeréis mientras aquí estuviéredes, dondequiera podréis.
  • ¡Pero cómo os habéis puesto así, sinvergüenzones, indecentes, puercos, marranos.
  • En esas viejas que os detienen para quitaros un hilo blanco que lleváis a la espalda.
  • Entonces, tontos rematados, ¿para qué se os calientan las pajarillas con esta guerra?
  • Todo lo demás de la verdad es a ella a quien se la tienes que decir luego que os caséis.
  • Ahora no os aburriréis de la felicidad ni de la soledad y tendrá varios asuntos tu marido.
  • Por vuestra vida, veáis si en ésas que traéis hay alguna que le haga, que yo os lo pagaré.
  • No os veo hacer diligencia vehemente para mascar, y así, yo determino de hacer la que pudiere.
  • La sacaste de la casa de su tía y os fuisteis los dos a otro nido, en la Concepción Jerónima.