Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra oscuras

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra oscuras en el contexto de una oración.

Término oscuras: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "oscuras" aquí tienes una selección de 30 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra oscuras para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Todo a oscuras.
  • Porque ahí dentro, a oscuras.
  • Pero se había quedado a oscuras.
  • Revuelan grandes mariposas oscuras.
  • La sacristía estaba casi a oscuras.
  • La sala estaba completamente a oscuras.
  • La casa estaba a oscuras y encendió luz.
  • Pensaba al subir por aquellas oscuras escaleras.
  • Anochecía, y la sala se iba quedando a oscuras.
  • Porque hay cosas que al tratar de decirlas se ponen más oscuras.
  • Estaba como la humanidad antes de la venida del Mesías, a oscuras, apagado el gas.
  • El cuarto aquel estaba casi completamente a oscuras en las primeras horas del día.
  • Mujeres vio muchas, a oscuras aquí, allá iluminadas por la claridad de las tiendas.
  • El sendero, sepultado en las oscuras profundidades del pinar, era casi impracticable.
  • Pero poco pudo ver allí, por estar el interior a oscuras o fantásticamente iluminado.
  • Asábamonos a pretinazos a oscuras, y era tanto el mal olor que hubieron de levantarse todos.
  • A las seis y media la casa estaba a oscuras, y doña Lupe retardaba el encender luces todo lo posible.
  • La alcoba estaba casi a oscuras, pues apenas llegaba a ella la claridad de la lámpara encendida en la sala.
  • El local se quedaba medio a oscuras, no volviendo a ser bien alumbrado hasta las doce, hora en que venían a cenar los bolsistas.
  • Y a las dos de la mañana, levántase en camisa y empieza a andar a oscuras por el aposento, dando saltos y diciendo en lengua matemática mil disparates.
  • Las piernas colgaban fuera, la cara se oprimía contra la almohada, y en tal postura rumiaba expresiones oscuras que se apagaban resolviéndose en ronquidos.
  • Una vez que le miró bien de lejos, Fortunata, sin hacer maldito caso de persona tan respetable como su tía política, volvió a la sala, que ya estaba medio a oscuras, y se sentó en una silla.
  • Reconociendo que le eran las tres muy superiores por la crianza y el acertado empleo de palabras finas, a veces quedábase a oscuras de lo que hablaban, y sólo asentía con movimientos de cabeza.
  • Andando el tiempo aquella gracia había de ser severidad, y a las oscuras trenzas sucederían las canas de plata, sin que en la pura frente imprimiese jamás una mancha el delito ni una arruga el remordimiento.
  • Fuese doña Lupe con sus amigas, y Fortunata y Maxi estuvieron solos hasta media noche en la sala, a oscuras, con los balcones abiertos, a causa del calor que reinaba, hablando de cosas enteramente apartadas de la realidad.
  • Entró en la sala que también estaba a oscuras, penetró en el gabinete de su tía, que a la misma boca de lobo se igualara en lo tenebroso, y allí se le redobló la facundia, y la energía de sus declamaciones rayaba en frenesí.
  • ¡Me parece que no! Ahora que esta que vemos está iluminada la otra estará a oscuras, pero o yo sé poco de estas cosas o cuando esta cara se oscurece del todo, en luna nueva, está en luz por el otro, es luna llena de la otra parte.
  • Y al darle de mamar, en aquel artilugio, por la noche, a oscuras y a solas las dos, poníale a la criaturita uno de sus pechos estériles, pero henchidos de sangre, al alcance de las manecitas para que siquiera las posase sobre él mientras chupaba el jugo de vida.
  • Almorzamos un bocado, y el viejo tomó sus alforjas y, porque no viésemos lo que sacaba y no partir con nadie, desatólas a oscuras debajo del gabán, y agarrando un yesón echósele en la boca y fuele a hincar una muela y medio diente que tenía, y por poco los perdiera.
  • Las recortadas nubes oscuras hacían figuras extrañas, acomodándose al pensamiento o a la melancolía de los que las miraban, y cuando en las calles y en las casas era ya de noche, permanecía en aquella parte del cielo la claridad blanda, cola del día fugitivo, la cual lentamente también se iba.