Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra oye

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra oye en el contexto de una oración.

Término oye: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "oye" aquí tienes una selección de 95 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra oye para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Y oye.
  • Pero oye.
  • ¡Ah! oye.
  • ¿Oye usted?
  • Oye una cosa.
  • Oye una cosa.
  • Aguarda, oye.
  • Oye otra cosa.
  • Pero no lo oye.
  • Oye, dos docenas.
  • Como usted lo oye.
  • Oye, Papitos le dijo.
  • Oye, Bautista le dijo.
  • Oye, Petra, no llames.
  • Oye tú, arrepiéntete.
  • Oye lo que se me ocurre.
  • Oye bien lo que te digo.
  • Pero se la oye de lejos.
  • Oye, oye, no traigas eso.
  • ¡Anselmo! oye esto que digo.
  • Oye, tú, Lagartijo le decían.
  • Oía hablar como quien oye llover.
  • ¡Y luego no se la oye reir nunca.
  • Si no se oye nada con este vendaval.
  • Del tuyo que con el viento no se oye.
  • Vamos, que también se oye la Merced.
  • Lo que dice la voz, claramente se oye.
  • Oye dijo llévame primero a tu cuarto.
  • Se oye el chisporroteo de un hornillo.
  • Oye, Paca, ¿sabes que no puedo dormir?
  • Pero el Señor no oye a la pobre vieja.
  • Pues es verdad que se oye dijo Quintanar.
  • ¿Se oye el reloj de la torre desde aquí?
  • Oye, Cracasch le decía alguno en la calle.
  • Se oye el traqueteo persistente de un carro.
  • Cojita graciosa, enanita remonona, mira, oye.
  • Se oye sobre la acera el rascar de una escoba.
  • No descomponiéndose nunca, oye lo que te digo.
  • Si oye unas campanadas se acuerda de la muerte.
  • Luego, si uno oye a los de aquí y a los de allá.
  • Oye lo que tienes que hacer cuando esto se realice.
  • Oye bien lo que te digo, y apréndetelo de memoria.
  • Oye, si la señora pregunta por mí, que allá voy.
  • Oye una cosa dijo a Fortunata, quitándose el manto.
  • Oye, Anita dijo con voz meliflua la perfecta cocinera.
  • ¡En la catedral! ¿Pero se oye desde aquí, muchacha?
  • Habla más alto, que con el ruido del órgano no se oye.
  • Tú no puedes entender esto, pero oye lo que te importa.
  • Sólo en el teatro y en las novelas se oye el yo te amo.
  • Oye, adviértele que tenga mucho cuidado con lo que dice.
  • Yo creo que este viejo oye atentamente todo lo que dicen.
  • Parece que hay misa, porque se oye la campanilla de alzar.
  • Oye, Joaquín, ahora que me acuerdo ¿no sabes lo que pasa?
  • Ya no escuchaba el piano de sus hermanas como quien oye llover.
  • Ya no se oye nada observó Deogracias, poniéndose más estúpido.
  • Oye lo que te digo, que es el Evangelio, chica, el puro Evangelio.
  • Pues sí, se oye, en estas noches tranquilas ya lo creo que se oye.
  • Oye, oye dijo Tellagorri dando un codazo a Martín, que se distraía.
  • Por si Anselmo se duerme y no oye la señal de don Tomás (Frígilis).
  • Me parece le dijo, que si el Padre Nones te oye eso, te ha de reprender.
  • Es que usted parece como que se sonríe un poquitín, cuando me lo oye decir.
  • Oye, niña, a ver cómo le entretienes un momentito, que tu ama no puede tardar.
  • ¡Si alguien nos oyera, cómo se reiría de nosotros! Pero como no nos oye nadie.
  • Oye le dijo en secreto Guillermina, deteniéndola, y ambas se miraban con picardía.
  • Oye exclamó el Obispo dejando de leer pruebas ¿de modo que aún no has vuelto a casa?
  • Oye, Fernando, vete a la trastienda un momento a arreglar esas hormas que hay en la caja.
  • El confesor de Anita, Ripamilán, oyó la proposición de la joven como quien oye llover.
  • No oye, o es que está tan aferrada a la maldad que no quiere que se le hable de religión.
  • Oye, tú dijo la del Banco, volviéndose de repente a la Regenta ¿quién será esa cadena?
  • ¡Estoy harta de tener calma! exclamó con enfado Nucha, como el que oye una gran simpleza.
  • Mentiras de esas que inspiran viva compasión al que las dice y consuelan poco al que las oye.
  • Y Azorín, ya recogido, tras los cristales, oye a lo lejos la melodía lenta y triste del piano.
  • Oye una cosa dijo el Delfín, que se recreaba en las singularísimas nociones de aquel espíritu.
  • Oye observó Paco ¿no esperaba Visita a Obdulia en su casa para hacer empanadas y no sé qué mas?
  • Cruzamos vertiginosos ante una estación, y se oye un largo campanilleo, que se pierde rápidamente.
  • Cada cosa de estas que ve u oye un niño es una semilla en su alma, que luego echa tallo y da fruto.
  • Oye, tú, buena pécora, ¿qué demonio de obispo entra aquí por la noche a destrozarme las semillas?
  • Y, sin embargo, a pesar de que no ve a nadie ni oye nada, ella se acuerda siempre de la deuda terrible.
  • Y el mozo, cada vez más triste, más encogido, como un reo convicto que oye su acusación, nada contestó.
  • Iii Maximiliano habló a su futura de las invitaciones que había hecho, y ella le oía como quien oye llover.
  • Cuando alguno se expresaba ante él con fe y calor, oíale con la paciencia compasiva con que se oye a los locos.
  • Ido, que estaba oyendo a su mujer, como se oye a un orador brillante, despertó de su éxtasis y se puso a desmentir.
  • Se le oía como se oye a los niños del Colegio de San Ildefonso que sacan y cantan los números en el acto de la extracción.
  • Y de cuando en cuando, al pasar junto a un portal, se oye el traqueteo ligero de los bolillos con que las niñas urden la fina randa.
  • Oye, Juan añadió dirigiéndose a un marinero de feroz aspecto, súbeme a este galápago a la verga mayor para que se pasee por ella.
  • Sí (abriendo espantado lo ojos), fue porque mi mujer me dio palabra de quererme con verdadero amor, de quererme con delirio, ¿oye usted?
  • Y, de cuando en cuando, se oye también el golpe del martillo del reloj, voz de muerte apagada, sombría, que tiene en el valle un triste eco.
  • De cuando en cuando, se oye el chirriar de una puerta, el tintineo del cencerro de las vacas, la voz de un chiquillo, el zumbido de los moscones.
  • Pues no me acuse usted si oye que he cometido un crimen (hablándole al oído), porque los que tenemos la desgracia de ser esposos de una adúltera.
  • Este viejo oye en silencio estas añoranzas del tiempo luengo, y dice después, dando golpes con el bastón, poniéndose los lentes con un gesto rápido.
  • ¡Qué hermoso, Pascual! ¡Qué hermoso! Se hace un ligero silencio, durante el cual se oye el ruido del abanico al chocar contra el imperdible del pecho.
  • Y cuando le tiro algún avance y le hablo, así como quien no quiere la cosa, del fin que deben tener nuestras relaciones, hace como que no oye y como si estuviera atendiendo a otra.
  • Saltó impetuosamente los peldaños, precipitándose en el corredor a tientas, guiado por su instinto de perseguidor de alimañas ágiles, que oye delante de sí el apresurado trotecillo de la hermosa res.
  • VII Entonces, cuando una débil claridad penetra por las rendijas de la ventana, se oye sobre la canal de latón, que pasa sobre ella, un traqueteo sonoro, ruido de saltos, carreras precipitadas, idas y venidas afanosas.
  • Y Tónica le escuchaba con la mirada fija, el entrecejo fruncido, los labios apretados, como si dentro de su cabecita se agitase una idea tenaz, mientras Micaela abría sus muertos ojazos con la expresión de una niña que oye un cuento de hadas.