Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "oyen" aquí tienes una selección de 22 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra oyen para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- No oyen.
- Lo que ustedes oyen.
- Me oyen como si les hablase en griego.
- Yo creo que los hombres no la oyen, Pepita.
- Se oyen, a lo lejos, dos campanadas largas.
- ¿Oyen ustedes ese trombón que toca la marcha real?
- Se oyen voces, golpes violentos, rechinar de ruedas.
- Se oyen de cuando en cuando los golpes de los aldabones.
- No oyen, ni ven ni entienden lo que pasa en el escenario.
- Se oyen los gritos lejanos de unos muchachos que juegan en otra plaza.
- En un café se oyen las cosas más necias y también las más sublimes.
- Al despertar el pueblo, al amanecer, se oyen los mugidos de los bueyes.
- Hoy les he dado un arroz con leche, que no lo comen mejor los que me oyen.
- Primero se oyen unas lecciones lentas, monótonas, con una monotonía sedante, melancólica.
- Porque, como oyen decir que muerde por muy poco, han dado en dejarla con el ombligo en naciendo.
- En esas persianas que se mueven discretamente cuando se oyen resonar pasos en la calleja desierta.
- Comme l amour vient aux filles, y figura dos niñas que oyen embelesadas la dulce música de un garzón lindo.
- También se oyen allí observaciones elocuentes y llenas de sustancia, exposiciones sintéticas de profundas doctrinas.
- El sobrino y la cocinerita entraron sin hacer ruido en sus respectivas madrigueras, como los conejos cuando oyen los pasos del cazador.
- Trampeta miró al funcionario con la mezcla de asombro y de gozosa ironía que las personas de educación inferior muestran cuando oyen a las más elevadas decir una simpleza gorda.
- ¡Y estos hombres se vuelven locos cuando oyen un cañonazo! ¡Bonita gracia! A mí se me estremecen las carnes cuando los oigo, y si todos pensaran como yo, no habría más guerras en el mar.
- Nada, nada, señores, ya lo oyen ustedes dijo el Provisor en voz alta, para que se enterasen todos los presentes y no le aburrieran más en las oficinas del gobierno civil dicen que se resolverán los expedientes uno a uno, porque no hay criterio general aplicable, es decir, que no se resolverán nunca los expedientes dichosos.