Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra pablo

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra pablo en el contexto de una oración.

Término pablo: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "pablo" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra pablo para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¿Y Juan Pablo?
  • ¡Guarda Pablo!
  • ¿Y quién es Juan Pablo?
  • Dijo con rabia Juan Pablo.
  • Juan Pablo discurría así.
  • Argüía sofocado Juan Pablo.
  • Es grande amigo de Juan Pablo.
  • Juan Pablo no lo sabe todavía.
  • Juan Pablo, de veintiocho años.
  • IV Nicolás y Juan Pablo Rubín.
  • Juan Pablo no se dignó contestar.
  • Le preguntó una noche Juan Pablo.
  • ¡Ah!, ¿buscaba usted a Juan Pablo?
  • Juan Pablo no supo qué contestarle.
  • Anoche han puesto preso a Juan Pablo.
  • Pero a ver, Don Juan Pablo, explíquese mejor.
  • Usted es de la escuela de mi hermano Juan Pablo.
  • En cuanto a Juan Pablo, no había nada que temer.
  • Lo contrario pasó entre Juan Pablo y doña Lupe.
  • Juan Pablo y Feijoo pertenecían a esta categoría.
  • Descuide usted replicaba Juan Pablo con suficiencia.
  • ¡Pero qué ideas las de Juan Pablo! Parece mentira.
  • Representaba la pintura a San Pablo primer ermitaño.
  • Juan Pablo le metió en un coche para llevarle a su casa.
  • ¿Pero es verdad, Don Juan Pablo, lo que usted nos cuenta?
  • Mi padre se llamó Clemente Pablo, natural del mismo pueblo.
  • Esta mañana estuvo Juan Pablo a verme y le eché una chinita.
  • Juan Pablo no gustaba de iniciar ninguna corriente de emigración.
  • Otra visita notable fue la de Juan Pablo, a quien llevó su hermano.
  • Con gran sorpresa de la novia, Juan Pablo estuvo afectuoso con ella.
  • Desde el día siguiente Juan Pablo trasladó sus reales a otro café.
  • Después, le pareció que Juan Pablo y su tía hablaban en el comedor.
  • He dicho que doña Lupe rehuía el hablar de política con Juan Pablo.
  • Al contrario, eran amigos de su padre, o de doña Lupe o de Juan Pablo.
  • Empezó a tomar su café, y en tanto Juan Pablo se decía con tristeza.
  • Juan Pablo había recibido de Feijoo algunos préstamos a plazo indefinido.
  • No había más remedio que trabajar, y Juan Pablo empezó a buscarse la vida.
  • Lo mismo Maximiliano que su tía habían notado que Juan Pablo estaba triste.
  • No tenía las seducciones personales de Juan Pablo, ni la humildad del pequeño.
  • Ni una cosa ni otra se apuntaba en el lenguaje indiferente y frío de Juan Pablo.
  • La mesa presidida por Juan Pablo Rubín era la segunda, entrando, a mano derecha.
  • ¿Sabes que tu hermano Juan Pablo me parece a mí que no está bueno de la cabeza?
  • Juan Pablo no decía nada, y siguió vistiéndose, volviendo la espalda a su hermano.
  • Por supuesto añadía, tiene que venir con la estaca de que habla el amigo Juan Pablo.
  • Pues digo, el otro, el Juanito Pablo, desde que tiene empleo no pone los pies en casa.
  • Con gran serenidad, Juan Pablo, oficiando de maestro de filosofía, dijo lo siguiente.
  • Mi hermano Juan Pablo se fue a Molina a arreglar eso de la herencia de la tía Melitona.
  • Gritó Juan Pablo, alzando arrogante la voz, que a mí no se me manda callar, ¿estamos?
  • Que exponga Juan Pablo la suya, y veremos quién se lleva tras sí a la señora humanidad.
  • Aprobadas la partición propuesta por Juan Pablo y la cancelación del crédito de Samaniego.
  • Juan Pablo entraba despacio y muy serio, como hombre que va a cumplir una obligación sagrada.
  • Al ir hacia el café había preparado por el camino el discurso que le espetaría a Juan Pablo.
  • Al despedirse, diole Juan Pablo un fuerte apretón de manos, diciéndole que asistiría a la boda.
  • Oyó primero patadas y gritos de mozos que subían baúles, después la voz de su hermano Juan Pablo.
  • Pero con intención de aproximarse a Juan Pablo, ver lo que hacía y cruzar con él algunas palabras.
  • Muchas veces renovó a Juan Pablo sus pagarés, y últimamente le había apremiado con cierta acritud.
  • Don Basilio era de los que sinceramente se alegraban del golpe de suerte que había tenido Juan Pablo.
  • Está tan malo el servicio en Madrid observó Juan Pablo, que no debe usted mirarle mucho los defectos.
  • ¡Se da unos atracones de filosofía!, y me parece que dijo Juan Pablo que era filosofía espiritualista.
  • Precisamente Nicolás fue quien metió a Juan Pablo por el aro carlista, prometiéndole villas y castillos.
  • Tocante a religiones y prácticas sociales que de ellas se derivan, Juan Pablo iba muy lejos, pero muy lejos.
  • Entendía Juan Pablo que esto de ir corriéndola de mundo en mundo después que uno se muere es muy aceptable.
  • Por fin, distinguió a Juan Pablo en el rincón inmediato a la escalera de caracol por donde se sube al billar.
  • Cuando Juan Pablo venga a Madrid irá a Molina de Aragón a enterarse del testamento y recoger lo que es vuestro.
  • A este hermano le quería Maxi menos que a Juan Pablo, sin duda por haber vivido ausente de él durante su niñez.
  • Había sido en su mocedad frescachona de cuerpo y enjuta de rostro, y tenía cierto parecido remoto con Juan Pablo.
  • La primera noticia que de la herencia tuvo Juan Pablo diósela su tía paterna por una carta que le dirigió a Bayona.
  • En aquel segundo ataque desesperado que dio Juan Pablo a su tía, salió de la casa el pobre hombre más muerto que vivo.
  • En este círculo fue donde se coló Juan Pablo, con su clerofobia y su pegadizo saber de teología y filosofía católica.
  • Juan Pablo miró al ciego, y se helaron en sus labios las palabras con que iba a espetarle nuevamente su cruel filosofía.
  • Día memorable fue para Juan Pablo aquel en que tropezó con un cierto amigote de la infancia, camarada suyo en San Isidro.
  • Pondré singular cuidado en que ignore esto Juan Pablo Rubín, que fue quien me presentó a ti, en la calle, ¿te acuerdas?
  • En tanto, doña Lupe hacía mil consideraciones sobre el apático desdén con que Juan Pablo recibiera la noticia de aquello.
  • La mejoría se acentuó tanto, que Don Evaristo atreviose a salir de noche, y lo primero que hizo fue ir en busca de Juan Pablo.
  • Juan Pablo empleó toda su parte en pagar las deudas que le devoraban y un descubierto que dejara en la administración carlista.
  • Pero quiere traer a la religión el romanticismo, y yo ¡guarda, Pablo! no me encuentro con fuerzas para librarla de ese peligro.
  • Durante muchos días no nombró a su mujer, hasta que una noche, yendo de paseo con Juan Pablo por las calles, se paró y le dijo.
  • Si Juan Pablo salía por la tremenda, quizás era mejor, porque así no estaba Maximiliano en el caso de guardarle consideraciones.
  • La noche del mismo día en que se trató de la herencia, supo Nicolás lo que pasaba, y no lo tomó con tanta calma como Juan Pablo.
  • Pero aunque Juan Pablo se encariñaba de este modo con el local, había cambiado de café bastantes veces en el espacio de cinco años.
  • Por el tono que se daba al leer no parecía sino que la epístola de San Pablo era cosa del mismo Glocester, una composicioncilla suya.
  • De sobremesa, Juan Pablo propuso, puesto que estaban todos reunidos, tratar algunos puntos de la herencia, que debían ponerse en claro.
  • Lo que yo dijo y sostengo manifestó una de las samaritanas, tirando por la calle de enmedio, es que este Don Juan Pablo está guillado.
  • Indudablemente Juan Pablo observaba la prudente regla de respetar los sentimientos y propósitos ajenos para que le respetaran los suyos.
  • Juan Pablo, que no había ido a la iglesia, pero que se había unido a la comitiva al volver de ella, buscaba un pretexto para retirarse.
  • Juan Pablo era guapo, simpático y muy bien plantado, de buena estatura, ameno y fácil en el decir, de inteligencia flexible y despierta.
  • También charló Juan Pablo de política, diciendo con mucho tupé que el Gobierno estaba de cuerpo presente, y que la situación duraría.
  • Pero en los primeros meses surgieron tales desavenencias con el socio, que Juan Pablo abandonó la pesca y se dedicó a viajante de comercio.
  • Mascando el último bocado, salió Maximiliano para irse a clase, llevando la carga de sus libros, y mucho después almorzó Juan Pablo solo.
  • Y aunque Juan Pablo se tiene bien merecido este paseo, francamente, es mi sobrino, y he de hacer cuanto pueda para que le pongan en libertad.
  • Juan Pablo no se iba hasta que cerraban las puertas, y de todos sus amigos el único que tan a deshora le acompañaba era Melchor de Relimpio.
  • Hablaron de la boda de Maximiliano y de los increíbles sucesos que después vinieron, diciendo Juan Pablo que su cuñadita era una buena pieza.
  • Doña Nieves, bien digerido el café, tomaba chocolate, y acompañábanla Juan Pablo, Feijoo, el pianista ciego, Feliciana, Olmedo y algún otro.
  • Cuando Feijoo entró en el café de Madrid, Juan Pablo no había llegado aún, y decidió esperarle en el sitio que su amigo acostumbraba ocupar.
  • Vii Juan Pablo prestaba atención muy escasa al asunto de Maximiliano y a todos los demás asuntos de la familia, como no fuera el de la herencia.
  • V Maximiliano solía contar algunos particulares de la familia de Rubín, por lo cual tenía ella noticias de doña Lupe, de Juan Pablo y del cura.
  • Propuso Juan Pablo satisfacerlo como un homenaje a la justicia y a la buena memoria de su querido padre, y se votó afirmativamente por unanimidad.
  • Al principio, cuando no le sacaba a paseo Juan Pablo, sacábale su misma tía, teniendo ocasión de notar lo bien concertados que eran sus juicios.
  • La misantropía que le entró a Juan Pablo desde su desairado regreso del Cuartel Real no se alteró en aquellos días que sucedieron a la herencia.
  • Sucedió que el carcelero (se llamaba tal Blandones de San Pablo, y la mujer doña Ana Moráez) vino a comer, estando yo allí, muy enojado y bufando.