Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "paca" aquí tienes una selección de 28 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra paca para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¿Lo entiendes tú, Paca?
- Así haremos rabiar a Paca.
- Cuidado con lo que le dices a Paca.
- ¡Ah!, ahora Paca no se reirá de mí.
- Oye, Paca, ¿sabes que no puedo dormir?
- Ya me lo figuraba yo, y así se lo he dicho a Paca.
- ¿No te acuerdas de haberme visto en casa de la Paca?
- Puede que me llegue un ratito a casa de Paca Morejón.
- Pero Paca no ve las cosas más que por el lado de su egoísmo.
- , acabadita de marcharte tú, estuvo en casa de la Paca Juanito Santa Cruz.
- Así se lo dijo doña Paca a Fortunata, cuando esta le preguntó por su amo.
- ¡Oh! Cómo se va a reír Paca cuando yo vuelva a casa después de esta gran derrota.
- Yo no fui más que dos veces a casa de la Paca, y por mi gusto no hubiera ido ninguna.
- Si no nos apartan, si no me coges tú a mí por la cintura, y Paca a ella, la reviento.
- Doña Paca y los dos criados también se llevarían un pellizco el día en que el amo faltara.
- Pues vete con esas razones a Paca, y verás lo que te contesta replicó él cada vez más agitado.
- Doña Paca y el criado, creyendo que su amo se quedaba en aquel espasmo, empezaron a dar chillidos.
- Yo le pregunté después a la Paca si había vuelto por allí el chico de Santa Cruz, y me contestó.
- Doña Paca se apareció dando gruñidos y diciendo que la tos provenía de tanto hablar, contra lo que el médico ordenaba.
- Todas las crías de la hermosa menina de doña Paca se conservaban, al menos mientras les duraba el donaire de la infancia gatesca.
- Esta gallega, la Paca, tenía de pupilos, entre otros, un mozo de la clase de disección de San Carlos, tuerto, a quien conocían Aracil y Hurtado.
- Pero mientras Paca estuvo en la alcoba haciendo que ordenaba las cosas, moviendo los trastos y revisando las medicinas, Don Evaristo no desplegó los labios.
- Todavía puedes alcanzar el grado de brigadier, que tendrías ya de seguro si Paca no te hubiese echado una calza como a los pollos para que no salgan del corral.
- Si llegas antes que yo, como espero, di a Paca que el buen marino es esclavo de su patria, y que yo he hecho muy bien en venir aquí, y que estoy muy contento de haber venido, y que no me pesa, no señor, no me pesa.
- Feijoo llamó para que trajeran luz, y cuando la trajo doña Paca, la primera claridad que se esparció por el aposento sirvió al ama de llaves para examinar con rápida inspección el rostro de la amiga de su señor, diciéndose.
- Doña Paca advirtió en él, juntamente con los síntomas de agravación, cierta alegría febril, lo que juzgó de malísimo agüero, pues si su amo se volvía niño o demente cuando tan malito estaba, señal era esto de la proximidad del fin.
- Gobernábala una tal doña Paca, gallega, que tuvo casa de huéspedes distinguidos y recomendados, en la cual vivió Feijoo mucho tiempo, y completaban la servidumbre una cocinera bastante buena y un criado muy callado y ya algo viejo, que había sido asistente de su amo.
- Después de visitar a otros dos Pacos de importancia y a una Paca beata, el Magistral, con un tantico de hambre, de hambre sana, entró por los pórticos de la plaza Nueva en la calle de Los Canónigos, atravesó la de Recoletos y llegó a la de la Rúa, y al portero del marqués de Vegallana, que era un enano vestido con librea caprichosa, le preguntó con voz temblorosa.