Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "padecido" aquí tienes una selección de 16 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra padecido para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Porque tú has padecido.
- Has pecado, has padecido.
- Tú has padecido, tú has pecado.
- Pero si yo no recuerdo haber padecido.
- ¡Cuánto había padecido durante aquella cuaresma!
- En una palabra, mi amiga ha padecido horriblemente con ciertas.
- También usted ha padecido, también usted ha pecado, querida tía.
- Seguro ya de que sólo el chaquetón había padecido, soltó la risa.
- ¡Cuántos años había estado sin querer oírle! ¡Y lo que él había padecido!
- Era indulgente con los entusiasmos, sin duda porque él también los había padecido.
- Si con padecer se llegara, ya estaríamos en el pináculo, porque yo he padecido mucho, señora.
- Fuiste escogida para este prodigio, porque has padecido mucho, porque has amado mucho, porque has pecado mucho.
- ¡Pesia tal! decía el pobre alférez (que él me dijo entonces que lo era), entre luteranos y moros me he visto, pero no he padecido tal despojo.
- Y el espíritu se lo inundaba de luz y de una alegría que no podían obscurecer ni turbar todas las desdichas del mundo, al menos las que él había padecido.
- El dandy vetustense sudaba de congoja recordando lo mucho que había padecido bajo el poder de don Víctor Quintanar, que según su cuenta, en pocos meses de íntima amistad le había declamado todo el teatro de Calderón, Lope, Tirso, Rojas, Moreto y Alarcón.
- Y aquella mañana, al acercarse a ella para decirle cuánto había padecido con la ausencia de aquellos días (si bien ocultando los restreñimientos que le habían tenido obseso y en cama), al ir a rezarle al oído el discursito que traía preparado estilo Feuillet pasado por la sacristía Obdulia le había vuelto la espalda y no una vez, sino tres o cuatro, dándole a entender claramente, que non erat hic locus, que a él sólo se le toleraría en la iglesia.