Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra paga

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra paga en el contexto de una oración.

Término paga: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "paga" aquí tienes una selección de 32 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra paga para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Si paga usted.
  • A mí, la que me la hace me la paga.
  • El almacenista paga un real por resma.
  • El pobre minino paga todas las culpas.
  • No prey no pay (Sin botín no hay paga).
  • No se había cobrado aún la paga de Navidad.
  • ¡Ah!, ya veo yo que todo se paga en este mundo.
  • Se le arroja un mendrugo y no se le paga soldada.
  • El que no tiene dinero paga su libertad con su cuerpo.
  • Tiene ella sus fueros, y el que los desconoce, lo paga.
  • Primero el disparo aislado del preferido que paga mejor.
  • En España, en general, no se paga el trabajo, sino la sumisión.
  • ¿Y qué debía hacer yo con un hombre que paga así la estimación que yo le tengo?
  • El público es cosa mala, señoras, y suscritor hay que no paga ni aunque le arrastren.
  • Sermoneo al principal, le doy consejos, le recomiendo que al que paga no le crucifique.
  • Suele tener la culpa el empresario que no paga y además insulta el hambre de los actores.
  • Eso de echar todo por la ventana en cuanto el señor corazón se atufa, es un disparate que se paga caro.
  • Si sabía que no tenía un cuarto, porque toda la paga repartía antes de cobrarla, ¿por qué se comprometía?
  • Y además, ¿qué era aquello de la paga de los arriendos y de devolver los ocho mil reales el día de San Juan?
  • El Rey paga mal, y después, si queda uno cojo o baldado, le dan las buenas noches, y si te he visto no me acuerdo.
  • A toda aquella gente, que aún guardaba el mal sabor de la paga de San Juan, le hacía mucha gracia ver tratados á sus amos tan cruelmente.
  • Y Frígilis, no sin ponerse colorado al hacerlo, falsificó la firma de Ana, y después de algunos meses le presentó la primera paga de viuda.
  • Los unos tenían una cruz, los otros un garabato, los de más allá una llamada, y los menos, las frases no paga, pagará, va pagando, ya pagó.
  • Pero cogeré mi sombrero y me marcharé de tu casa, sin que eso quiera decir que te abandone, pues lo que haré será jubilarte, señalándote media paga.
  • Los amigos que le oían quejarse, comparando la exigüidad de la paga con la muchedumbre de bocas que constituían su familia, le consolaban cada cual a su manera.
  • Algunas deudas antiguas las había satisfecho con la paga de Navidad de sus arrendatarios de la huerta, pero necesitaba con urgencia ocho mil reales, pues el invierno exige grandes gastos.
  • Las amenazas de desahucio, la negativa á aceptar la paga incompleta, la expresión irónica con que les habían hablado de las tierras del tío Barret, otra vez cultivadas á pesar del odio de toda la huerta.
  • Otros llevaban el buen par de pollos, la cesta de tortas, la banasta de frutas, para enternecer á los señores, para que aceptasen la paga incompleta, lloriqueando y prometiendo redondear la suma más adelante.
  • A la caída de la tarde llenábanse las tabernas de hombres enrojecidos y barnizados por el sol, con la recia camisa sudosa, que hablaban de la cosecha y de la paga de San Juan, el semestre que había que entregar á los amos de la tierra.
  • Tuvo que emigrar don Carlos, y Ana quedó en poder de doña Camila, que por imprudencia imperdonable de Ozores se vio disponiendo a su antojo de la mayor parte de las rentas de su amo, cada vez más flacas, pues las conspiraciones cuestan caras al que las paga.
  • Estos enganchadores acogen en su casa a los marinos sin empleo, les dan de comer y hasta algún dinero, y cuando viene un capitán que le falta marinería, se entiende con el enganchador, escoge sus hombres y paga las deudas con los anticipos de la soldada del marinero.
  • Ganó Martín, y uno de los compañeros de Briones, un teniente aragonés que había perdido toda su paga, comenzó, para vengarse, a hablar mal de los vascongados, y Zalacaín y él se encarzaron en una estúpida discusión de amor propio regional, de esas tan frecuentes en España.