Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "pajares" aquí tienes una selección de 53 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra pajares para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Esto era lo que más gustaba a las de Pajares.
- Hay dos pajares repletos de blanda y cálida paja.
- Aquella mañana había sido de prueba para las de Pajares.
- Pues esto es lo que ella hacía con el difunto doctor Pajares.
- La familia de Pajares los vio alejarse desde la puerta del hotel.
- A la hora de la comida llegó Andresito a casa de las de Pajares.
- La plazuela de las de Pajares tenía un vecindario bullicioso y alegre.
- Los tres días de Pascua fueron de felicidad para la familia de Pajares.
- Nunca se habían pasado veladas tan agradables en casa de las de Pajares.
- Troné contigo cuando siendo viuda tuviste aquello con el doctor Pajares.
- Las de Pajares y sus dos acompañantes siguieron por una acera del Mercado.
- ¡Qué tardecita pasaron las de Pajares! Exteriormente fueron las de siempre.
- Rafael Pajares venía a ser en la casa el punto vulnerable del huraño Fraile.
- IX A las cuatro de la tarde entraban las de Pajares en el paseo de la Alameda.
- En cambio, los hijos del doctor Pajares gozaron una niñez rodeada de atenciones.
- Fue algo más que acompañar a las de Pajares lo que hicieron el padre y el hijo.
- Las de Pajares contemplaban con nostalgia de desterradas el paso de los carruajes.
- A las nueve de la noche recibieron las de Pajares la visita de Andresito y su papá.
- ¡Qué tarde tan hermosa! Nunca se sintieron las de Pajares más contentas de la vida.
- Por las noches, abandonando a su amigo Rafael, asistía a la tertulia de las de Pajares.
- Y el socarrón, al oir la pregunta de la señora de Pajares, siempre contestaba lo mismo.
- Y lo mismo las de Pajares que Teresa, proponíanse deslumbar al público con su elegancia.
- La viuda de Pajares mostrábase maternal y daba consejos a su amiga con cierta altiva superioridad.
- Y las de Pajares tuvieron que detenerse ante la muralla de curiosos agolpados al paso de la cabalgata.
- Lo que te dejó tu padre para ti es, y no para que se lo coman tus hermanitos los cachorros de Pajares.
- Los otros, los de Pajares, eran los legítimos vástagos de doña Manuela, su fiel retrato en lo moral.
- Con los hijos de Pajares mostraba siempre cierta ironía, sin duda para darse el gusto de mortificar a su hermana.
- ¡Casar a Amparito, a la hija del doctor Pajares, con el hijo de Teresa, que había sido criada de doña Manuela! No.
- Las de Pajares salieron acompañadas por Andresito y don Antonio, siguiéndolas con su vista ansiosa la crédula Teresa.
- Su amiga doña Clara, la corredora de los prestamistas, de la que don Juan hablaba pestes, no encontraba dinero para la viuda de Pajares.
- Fueron desfilando todas las familias, y al fin quedaron solas las de Pajares, que esperaban a Juanito o Rafael para que las acompañase a casa.
- Hay que dar a la juventud lo suyo, y ella ¡ay! recordaba enternecida cuando el doctor Pajares era estudiante y se sentaba a su lado en la mesa.
- A las doce, cuando mayor era la concurrencia, las de Pajares salieron de la catedral, devocionario en mano y al puño el rosario de nácar y oro.
- Desalmados que, aprovechándose de la obscuridad, empujaban á las muchachas solas al fondo de las regaderas en seco ó las hacían caer detrás de los pajares.
- Ya era hora de dedicar a rodillas de cocina las levitas viejas de su padrastro el doctor Pajares, prendas que la mamá le había hecho usar para mayor economía.
- ¡Vaya si irían! Y la viuda de Pajares, que tan mal había hablado de Teresa, su antigua criada, hacía ahora elogios de ella como si fuese una amiga de la infancia.
- ¡Cómo llorarás cuando la miseria te acose, y esos cachorros de Pajares, que para nada sirven, no te puedan dar el pan que Juanito se hubiera quitado de la boca para ti.
- Otros abiertos e iluminados, dejaban escapar, como los de las de Pajares, el sonoro tecleo del piano, acompañado algunas veces por el rítmico chorrear de las macetas recién regadas.
- Más de media hora estuvo oyendo los agravios que don Juan tenía con su hermana, el odio nacido al casarse ésta con el doctor Pajares, que sobrevivía a pesar del tiempo transcurrido.
- Las de Pajares dejaron que se alejase la cabalgata con su estruendo de tamboriles y dulzainas y siguieron su marcha por las calles cubiertas con espesa capa de arena para el paso de las rocas.
- Entre los carruajes que velozmente y atronando las calles atravesaban el centro de la ciudad, pasó el cochecito de Cuadros, y tras él una carretela de alquiler en la que iban las de Pajares.
- Y como si olvidase las antiguas preocupaciones, miraba con igual cariño a todos los que estaban en la mesa, sin pensar si eran hijos del antipático Pajares y si su hermana era una derrochadora.
- Lo que más extrañeza le causaba era que se mostrasen ahora en ella tan terribles escrúpulos, cuando a raíz de su primera viudez había caído fácil e insensiblemente en los brazos de Pajares.
- Mientras tanto, las niñas de Pajares, las de López el famoso bolsista y otras amiguitas posesionábanse de los balcones, convirtiéndolos en pajareras con su charla graciosa y sus ruidosas risas.
- Por la plazuela de las de Pajares desfilaron los de Medicina y Derecho, y en torno de la enhiesta bandera amarilla o roja, las músicas rompieron a tocar alegres valses, que rápidamente poblaban los balcones.
- ¡Cuan hermosa estaba con sus negras tocas! Juanito la veía al través de los años como una Máter dolorosa, acariciando dulcemente su cabeza de niño y pensando en el doctor Pajares, a pesar de su reciente viudez.
- Pasada la primera impresión de entusiasmo, cuando las doradas capas cambiáronse por sucios trapos y cesó de tocar la música, saliendo el alguacil del redondel a todo galope, las de Pajares presintieron el aburrimiento.
- Sus antiguos criados en carruaje, ensuciándola con el polvo de las ruedas, y ella, la hija de un millonario, la viuda del doctor Pajares, a pie y humillada por unas gentes a las que siempre había tratado con cierto desprecio.
- Y los convidados de doña Manuela entraron en la casa, confundiéndose unas familias con otras, saludándose las mujeres con un tiroteo de besos y elogiando todas las cualidades de la posesión que la viuda de Pajares tenía en Burjasot.
- Los proveedores no la molestaron ya exigiendo el pago de los atrasos, y la modista francesa, después de embolsarse algunos miles de reales que creía perdidos para siempre, hizo a las niñas de Pajares nuevos trajes para lucirlos en la feria de Julio.
- Y los ruidos de la plaza, el reír de las gentes, los gritos que se cruzaban entre los corrillos y la música popular, entraban con el fresco de la noche en el salón de las de Pajares, sirviendo de sordo acompañamiento a la conversación de la tertulia.
- Misas a centenares, funerales a toda orquesta, limosnas a porrillo, y lágrimas y lamentos que afortunadamente tenía el poder de evitar con sus frases chistosas el doctor don Rafael Pajares, quien, como médico de alguna fama, había sido llamado en los últimos días de la enfermedad del marido, lo que aumentó la languidez de éste y su desesperado desaliento.
- La galerita de las de Pajares, a pesar de su cubierta charolada, de los arneses brillantes y de sus ruedas amarillas, tan finas y ligeras que parecían las de un juguete, aparecía empequeñecida y deslustrada en el gigantesco rosario de berlinas y carretelas, faetones y dog carts que, como arcaduces de noria, estaban toda la tarde dando vueltas y más vueltas por la avenida central del paseo.