Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra palabras

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra palabras en el contexto de una oración.

Término palabras: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "palabras" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra palabras para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Palabras sueltas.
  • Palabras de Nelson.
  • Pero nada de palabras.
  • Tachó algunas palabras.
  • ¿Qué palabras son esas?
  • Pero le faltaban palabras.
  • Curaba con buenas palabras.
  • Pero él no creía en palabras.
  • Se oía un rum rum de palabras.
  • No queremos palabras seductoras.
  • Tenía que hablarte dos palabras.
  • Dos palabras él, dos palabras yo.
  • Yo no sé defenderme con palabras.
  • Parecían palabras de una comedia.
  • Hablamos cuatro palabras nada más.
  • No traduzca mis palabras, señorito.
  • No puedo pronunciar ciertas palabras.
  • Este y José cambiaron unas palabras.
  • Palabras y caricias vienen muy usadas.
  • Él sólo llevaba palabras, y no muchas.
  • ¡Dichas! ¡dolores! palabras nada más.
  • Fueron sus últimas palabras razonables.
  • Ya sabe que soy hombre de pocas palabras.
  • Parecía que no comprendía sus palabras.
  • Procuró calmarle con palabras cariñosas.
  • Las palabras se alinearon mudas y decían.
  • Un día, que me trae en palabras el banco.
  • Julián entendió únicamente dos palabras.
  • Ciertas palabras no significan nada por sí.
  • El rubor de la joven completó sus palabras.
  • Todo Vetusta recuerda sus palabras de usted.
  • Que ella huele a cebolla y dice palabras feas.
  • Casi he empleado las mismas palabras, señora.
  • Y desearíamos que nos dijese cuatro palabras.
  • Poco después le oí claramente estas palabras.
  • No tiene en la cabeza más que palabras y frases.
  • Su mirada estaba fija en unas palabras que decían.
  • Llamaba con palabras de fuego a su Madre Celestial.
  • Aún sonaban en sus oídos las palabras del maestro.
  • ¿Y yo cómo voy a probar la verdad de mis palabras?
  • Desde que sois mi cuñado ni de palabras me afrento.
  • Estas palabras fueron dichas con sencillez y dulzura.
  • Las palabras que vamos a oír son siempre idénticas.
  • Esto lo expresó irreverentemente con medias palabras.
  • Aunque aquellas palabras pudiesen asustar a la Regenta.
  • Se azora cuando ha de decir en público cuatro palabras.
  • Vamos, hija, pocas palabras y a hacer lo que se le manda.
  • Oírme dos palabras a solas, si quiere una gran prisión.
  • Estas palabras, apenas dichas, le parecieron imprudentes.
  • El Magistral, con buenas palabras, vino a decir lo mismo.
  • Se sentía halagado por las palabras de este desconocido.
  • La misma Pitusa me era odiosa, como las palabras inmundas.
  • Yo no quiero palabras, quiero que sigas creyéndome a mí.
  • Pero no podía encontrar las armas, es decir, las palabras.
  • Mas no conseguía obtener de Nicolás sino medias palabras.
  • Y si hablaba, era para repetir siempre las mismas palabras.
  • Le desacreditaban el establecimiento con sus feas palabras.
  • Palabras, palabras, palabras, como había dicho Shakespeare.
  • Y vuelta otra vez hacia su amiga, le dirigió estas palabras.
  • A sus preguntas contestaban con palabras que nada prometían.
  • Las palabras eran por entonces, y sin perjuicio, lo de menos.
  • ¿Estos hombres quieren que Azorín les diga cuatro palabras?
  • ¡Bueno, calla! Las palabras no me asustan, pero lo callaré.
  • Guillermina recibió impresión muy fuerte con estas palabras.
  • Y empezó por estas palabras, que siempre hablaba por refranes.
  • La irritación le hacía ser en sus palabras violento y brutal.
  • Yo le curé como pude, consolándole con palabras de esperanza.
  • Por fin, lo que no pudieron hacer las palabras, lo hizo un acto.
  • Las palabras rudas de Martín reanimaron un poco al demandadero.
  • Pero tan sofocada estaba, que no articuló las últimas palabras.
  • La tempestad se había deshecho en lluvia de palabras y consejos.
  • Salían de su garganta las palabras como el acento de un impúber.
  • Luego calló, como si estas palabras le costasen inmenso esfuerzo.
  • Y cuatro palabras de terror a los pobres de espíritu fanatizados.
  • Y Quercus gigantea le silbaba en el oído estas fúnebres palabras.
  • Las primeras palabras entre Montaner y Hurtado fueron poco amables.
  • Quería palabras dulces, intimidad cordial, el calor de la familia.
  • Oía las palabras de Ido sin acertar a hacerle preguntas terminantes.
  • Alguna vez quiso que le explicáramos el significado de las palabras.
  • Si me la veo delante, digo, y me viene con palabras superfirolíticas.
  • Otra vez sentía retumbar en su oído las tremendas palabras de aquel.
  • La habían emborrachado con palabras, con luz, con vanidad, con ruido.
  • El Magistral excusaba palabras, pero no las que aclaraban su proyecto.
  • Murmuró Fortunata sin enterarse del verdadero sentido de las palabras.
  • Son cosas tan etéreas que no hay palabras humanas con que expresarlas.
  • Entre los mascullones salían de su boca palabras y frases desordenadas.
  • Maxi, que oyera desde la alcoba algunas palabras de este relato, llamó.
  • Feijoo rebuscaba las palabras más propias para expresar su pensamiento.
  • Al fin, tras muchas palabras, dejamos concertadas para Toledo las obras.
  • ¡Le daban una fe en sí mismo aquellas palabras! No quería saber más.
  • No sabía el muy bruto la puñalada que daba a su ama con estas palabras.
  • Replicó él con aquella rabia superficial que no pasaba de las palabras.
  • Fortunata no sabía qué palabras eran aquellas que le habían consolado.
  • Hoc, sí señor replicó Guillermina, acentuando las dos palabras latinas.
  • No creo que la Iñure llegase a decir dos palabras seguidas en castellano.
  • ¿Qué palabras usaré yo para pintarte la situación en que me encontraba?
  • Del A.) Mi señor Don Alonso contestó a las últimas palabras de su mujer.
  • Yo pienso en las palabras del viejo, esta mañana, junto al caño del agua.
  • Sin duda no esperaba mi pregunta, ni mi rápido asentimiento a sus palabras.
  • Tú predicas, tú alucinas al mundo con tus buenas palabras y buenas formas.