Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra pálida

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra pálida en el contexto de una oración.

Término pálida: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "pálida" aquí tienes una selección de 72 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra pálida para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Estaba muy pálida.
  • No te pongas pálida.
  • La vieja se ha puesto pálida.
  • Estaba delgada, pálida, débil.
  • Obdulia estaba pálida de emoción.
  • Dijo la señorita temblando y pálida.
  • Estaba ojerosa, pálida y muy abatida.
  • Doña Manuela estaba pálida e inquieta.
  • El segundo, estaba pálida y algo triste.
  • Su cara pálida está ligeramente abotagada.
  • La encuentro más pálida y triste que antes.
  • La llamaban la Muerta por su blancura pálida.
  • Y tila, si está usted pálida como una muerta.
  • Traía las mejillas sonrosadas, y ella era pálida.
  • ¡qué pálida! ¡qué parada ! parece de escayola.
  • Preguntó Belén toda ojos, pálida como una muerta.
  • Estaba pálida como si se hubiera quedado sin sangre.
  • Está más delgadilla, más pálida, pero hermosísima.
  • Seguía pálida, pero había vuelto a engordar un poco.
  • Fortunata entró, pálida como un cirio y con ojos aterrados.
  • La nariz un poco respingona, y la cara pálida, de mal color.
  • A Teresina pálida y sonriente que decía, dentro del cerebro.
  • La frente era estrecha y huesuda, pálida, como todo el rostro.
  • Catalina, pálida como una muerta, no podía hablar de emoción.
  • Este viejo tiene la cara pálida, sin afeitar desde hace muchos días.
  • Venía pálida, vestía un peinador blanco, y no hacía ruido al andar.
  • Olvido era una joven delgada, pálida, alta, de ojos pardos y orgullosos.
  • ¡Largo de aquí! decía más pálida que nunca y con los ojos llameantes.
  • Después encendida como la grana, y luego pálida otra vez como una muerta.
  • La señorita, pálida, con los dientes apretados, lanzaba fuego por los ojos.
  • Alta, escuálida, de negro, pálida como el hijo, con cara de muerta como él.
  • ¡Pero cómo! Por de pronto estaba bastante delgada, y pálida como una muerta.
  • Su hija, una muchacha delgada y muy pálida, con el pelo negro y los ojos azules.
  • Al ver en el espejo su linda cara pálida, diole por emplear argumentos comparativos.
  • Sólo un ligero tinte de rosa coloreaba una mejilla, mientras la otra estaba pálida.
  • ¡Que venga la Shele! Vino la Shele, pálida, con los ojos bajos y las ojeras moradas.
  • Arrodillada junto a una de las celosías vio una joven pálida con hábito del Carmen.
  • Pasa una moza con el mantón subido, pálida, ornados los ojos de anchas ojeras lívidas.
  • Entró la muchachita, muy pálida y muy triste, y saludó, sin levantar los ojos del suelo.
  • ¡Caramba!, yo creía que se había usted muerto, entonces se pone pálida y cierra los ojos.
  • La recibió Teresina sonriente, más pálida y más delgada que meses atrás, pero más contenta.
  • A los treinta o cuarenta pasos de negrura comenzamos a ver delante de nosotros una pálida claridad.
  • Ya al amanecer, a la pálida claridad de la mañana, se iban viendo tierras de viña y olivos en hilera.
  • Un ruido le distrajo, levantó los ojos y vio en medio del umbral a doña Paula, pálida, más pálida que solía.
  • Y los grandes focos, orlando las líneas de los desnudos árboles, arrojan una pálida claror, difusa, matizada, turbia.
  • La aparición de una mujercilla débil y pálida pareció animar con una ráfaga de penosos recuerdos á toda la familia.
  • La niebla iba ocultándolo todo, y el mar se divisaba a ratos con una pálida claridad que parecía irradiar de las aguas.
  • ¡Cuánto cuesta ganarlo! ¡Y cuán malos hace á los hombres! En una barraca brillaba una luz pálida, amarillenta, triste.
  • En cambio, cerrando esa puerta y no dejando más norma que la verdad, la vida languidece, se hace pálida, anémica, triste.
  • A la luz pálida del alba se veía el cadáver de Zaldumbide, colgado de una verga, balanceándose con los movimientos del barco.
  • Pálida como una muerta, con dos lágrimas heladas en los párpados, con las manos flacas en cruz, oyó todo el diálogo de sus tías.
  • Y lloró con toda su alma, inclinándose sobre el muertecito, rozando apenas con sus labios la frente pálida y fría, como si temiese despertarle.
  • Más ternura dolorosa inspiraba su cabecita pálida, con el verdor de la muerte, caída en la almohada de su madre, sin más adornos que sus cabellos rubios.
  • Hoy, después de siglos de dominación semítica, el mundo vuelve a la cordura, y la verdad aparece como una aurora pálida tras de los terrores de la noche.
  • Era Manuela una hospiciana de diez y nueve años, enfermiza y pálida, de un brillo febril en los ojos, de maneras sumisas y mansas, de muy pocas palabras, triste casi siempre.
  • En seguida entró en el despacho una joven de veinte años, alta, delgada, pálida, pero de formas suficientemente rellenas para los contornos que necesita la hermosura femenina.
  • En la casa últimamente designada estuvo como una media hora, y cuando bajó a tomar de nuevo el carruaje, su cara pálida tenía transparencias de cera, los labios no tenían color.
  • La cara redondita y pálida, la nariz algo corta, pero con unos ojos hermosos, cobijados por las grandes cejas, que, pobladas de sobra, tendían a juntarse, formando una sola línea.
  • Mas para conseguirlo, necesitaba apelar a su misma imaginación dañada, revestir a su mujer de formas que no tenía, y suponérsela más ancha de hombros, más alta, más mujer, más pálida.
  • En el bouquet del vino, en el sabor del queso Gruyer, y en las chispas de la champaña, en el reflejo de unos ojos, hasta en el contraste del pelo negro de Ronzal y su frente pálida y morena.
  • Isabel Cordero era, veinte años ha, una mujer desmejorada, pálida, deforme de talle, como esas personas que parece se están desbaratando y que no tienen las partes del cuerpo en su verdadero sitio.
  • Entrar en una de esas tiendas de montañés a tomar pescado frito y a beber vino blanco, ver cómo patea sobre una mesa una muchachita pálida y expresiva, con ojeras moradas y piel de color de lagarto.
  • La pobre Teresa escuchó á su marido, pálida, con la emoción de la campesina que siente punzadas en el corazón cada vez que ha de deshacer el nudo de la media guardadora del dinero en el fondo del arca.
  • En el espejo pudo ver Fortunata la cara pálida y contraída de Maxi, cuya susceptibilidad nerviosa se manifestaba en un movimiento vibratorio de cabeza, la cual parecía querer arrancarse por sí misma del tronco.
  • Al amanecer, cuando la luz pálida y cobarde se arrastraba por el suelo, después de entrar laminada por los intersticios del balcón, despertaba sofocada por aquellas visiones, como náufrago que sale a la orilla.
  • Antes de llegar la procesión a una calle, ya se sabía en ella, por las apretadas filas de las aceras, por la muchedumbre asomada a ventanas y balcones que la Regenta venía guapísima, pálida, como la Virgen a cuyos pies caminaba.
  • El quinqué de la cocina con el tubo ahumado y sin pantalla, iluminaba la cara gitanesca de la criada, dándole un tono de bronce rojizo, y la cara pálida y serosa del señorito con sus ojeras violadas y sus granulaciones alrededor de los labios.
  • Con un codo apoyado en la mesa y la cabeza en la mano, De Pas contemplaba a su señora madre, que comía de prisa, distraída, más pálida que solía estar, con los grandes ojos azules, claros y fríos fijos en un pensamiento que debía de ver ella en el suelo.
  • Tratando de medir el cariño que sentía por su amiga, Maximiliano hallaba pálida e inexpresiva la palabra querer, teniendo que recurrir a las novelas y a la poesía en busca del verbo amar, tan usado en los ejercicios gramaticales como olvidado en el lenguaje corriente.
  • ¡Las cosas que contaba aquel hombre! Martín y Bautista le instaron para que contara alguna historia de Fernando de Amezqueta, pero el campesino se resistía, porque aseguraba que oirle a él contar estas chuscadas no daba más que una pálida idea de las salidas de Fernando.
  • En la obscuridad del estudi y todavía despierto, vió surgir una figura pálida, indeterminada, que poco á poco fué tomando contorno y colores, hasta ser Pimentó tal como le había visto en los últimos días, con la cabeza entrapajada y su gesto amenazante de terco vengativo.
  • Encerróse con él en un cuarto y sacando uno de sus pechos secos, uno de sus pechos de doncella que arrebolado todo él le retemblaba como con fiebre, le retemblaba por los latidos del corazón era el derecho, puso el botón de ese pecho en la flor sonrosada pálida de la boca del pequeñuelo.