Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra palillo

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra palillo en el contexto de una oración.

Término palillo: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "palillo" aquí tienes una selección de 11 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra palillo para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Soy columna o palillo de dientes, señor Cardenal, ¿en qué quedamos?
  • Volvió a poner el palillo entre los dientes y miraba a sus amigos con cierta lástima.
  • Tenía un palillo entre los dientes, y lo llevaba de un lado para otro de la boca con nerviosa presteza.
  • No hacía más que morder el palillo y gruñir como un mastín que no se decide a ladrar ni quiere tampoco callarse.
  • Lo que yo sé afirmó con acento patético, ofreciendo el palillo a la admiración de sus amigos, lo que yo sé es que esto está muy malo.
  • A poco entró Don Basilio presuroso, de levita nueva, el palillo entre los dientes, y se dirigió al mostrador con ademanes gubernamentales.
  • Si no se trata aquí de que yo eche pelo ni de que no eche pelo manifestó Don Basilio incomodándose un poco y mostrando el palillo deshilachado.
  • Don Basilio solía llevar en la boca un palillo de dientes, y tomándolo entre los dedos lo mostraba, accionando con él, como si formara parte del argumento.
  • Dando trompicones, entró Ido en una de las alcobas, y apoyando la rodilla en el camastro que allí había empezó a dar golpes con el palillo, pronunciando torpemente estas palabras.
  • Al Papa le deshizo, y la tiara quedó pateada bajo la mesa, con los pedazos de periódico, los salivazos y el palillo deshilachado de Don Basilio, quien al fin, en el barullo de la derrota, arrojó lejos de sí aquel marcador de sus argumentos.
  • ¡Pícaro duque, que te quiere quitar esa recondenada prenda tuya! Desprendido de las manos de su mujer, que como tenazas le sujetaban, Ido volvió a sus mímicas, y Nicanora, sabiendo que no había más medio de aplacarle que dar rienda suelta a su insana manía para que el ataque pasara más pronto, le puso en la mano un palillo de tambor que allí habían dejado los chicos, y empujándole por la espalda.