Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra paloma

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra paloma en el contexto de una oración.

Término paloma: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "paloma" aquí tienes una selección de 20 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra paloma para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Llamábase la Paloma.
  • Él era sencillo como la paloma.
  • (Paloma blanca, dime a dónde vas.
  • Era la paloma madre de los tiernos pichoncitos.
  • Te quiero más, cielito, paloma, y te voy a hacer un altar de oro para adorarte.
  • El Cristo del Gran Poder y la Virgen de la Paloma, eran allí dos hermosos cuadros.
  • Doña Lupe furiosa, el pobre Rubín ido, y esta paloma volando al tejado del vecino.
  • En la primera había una paloma encantada con un alfiler negro clavado en la cabeza.
  • Pero la Delfina se levantó de repente, poseída de la rabia de paloma que en ocasiones le entraba.
  • No sé si habrás leído que Spallanzani había acostumbrado a una paloma a comer carne y a un águila a comer y digerir el pan.
  • Había dejado a su esposo con Villalonga, después de enjaretarle la mentirilla de que iba a la Virgen de la Paloma a oír una misa que había prometido.
  • Por la calle de la Solana, donde habita tanta pobretería, iba Fortunata a misa a la Paloma, y se pasmaba de no encontrar nunca en su camino ninguna cara conocida.
  • Ésta comenzaba á ondular por el camino grande, marcándose el ataúd y su catafalco como una enorme paloma blanca entre el desfile de ropas negras y ramos verdes.
  • La cabezuela blanda, cubierta de lanúgine rubia y suave por cima de las costras de la leche, tenía el olor especial que se nota en los nidos de paloma, donde hay pichones implumes todavía.
  • ¡Si no callas, viene un cocón y te come! ¡ Velo ahí viene! ¡Calla, soliño, paloma blanca, rosita! No por virtud de las exhortaciones, pero sí por haber conocido a su amigo predilecto, la niña callaba ya.
  • Sobre sus brazos, como una paloma blanca yerta de frío, trasladó al pobre Pascualet á la caja, á aquel altar levantado en medio de la barraca, ante el cual iba á pasar toda la huerta atraída por la curiosidad.
  • Después de permanecer allí largo rato, fue a la Virgen de la Paloma, a quien dijo cuatro cosas, y estaba rezándole, cuando sus ojos, al resbalar por el suelo, tropezaron con un objeto que brillaba en medio de los baldosines de mármol.
  • Entonces sentía las cosquillas, pues no merecen otro nombre, las cosquillas de aquella infantil rabia que solía acometerla, sintiendo además en sus brazos cierto prurito de apretar y apretar fuerte para hacerle sentir al infiel el furor de la paloma que la dominaba.
  • Poco a poco iban llegando los amigos, aquellos hermanos de su alma, que en la soledad en que Plácido estaba le parecían algo como la paloma del arca, pues le traían en el pico algo más que un ramo de oliva, le traían la palabra, el sabrosísimo fruto y la flor de la vida, el alcohol del alma, con que apacentaba su vicio.
  • Julián pasaba la revista con especial devoción, puesto que el patrón de Naya era el suyo mismo, el bienaventurado San Julián, que allí estaba en el altar mayor con su carita inocentona, su estática sonrisilla, su chupa y calzón corto, su paloma blanca en la diestra, y la siniestra delicadamente apoyada en la chorrera de la camisola.