Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra palomares

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra palomares en el contexto de una oración.

Término palomares: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "palomares" aquí tienes una selección de 35 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra palomares para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Hay palomares eminentes.
  • Sí dijo Mesía la de Palomares.
  • Quintanar estaba de caza en las marismas de Palomares.
  • Él mismo ha hecho empapelar el Santuario de Palomares.
  • Los palomares se levantaban como grandes jaulones ennegrecidos.
  • ¡La cama es un horror! Muy buena para la alcaldesa de Palomares.
  • Ya se hablaba de sus amores reanudados con la Ministra de Palomares.
  • Aquel verano en Palomares había hecho una especie de bancarrota de salud.
  • Allá en las marismas de Palomares, don Víctor solía echar de menos el teatro.
  • Y se juró, en llegando a Palomares, mirar el diccionario para saber qué era pátina.
  • Si el muy idiota fue a cazar a Palomares, a estas horas debe de estar de vuelta o llegando.
  • ¡Figúrate! Total, que ella bajaba para Palomares, donde ha comprado una especie de chalet o demonios.
  • Don Álvaro había vencido la virtud de la ministra, había sido su amante todo el verano en Palomares.
  • Después dobló la cabeza y parte del cuerpo ante los de Palomares que le fueron presentados por el sabio.
  • Le espero con unos amigos de Palomares que quieren visitar la catedral acompañados de una persona inteligente.
  • ¡Ah! y por el verano a Palomares, a bañarse y a vestir batas anchas que dejen entrar el aire del mar hasta el cuerpo.
  • Pero Ana, espantada, adivinando la verdad, había exigido que se la llevase a las marismas de Palomares inmediatamente.
  • Una pesadilla pensó Quintanar, y entre dormido y despierto emprendía la marcha a pie por la carretera de Palomares abajo.
  • Tenía éste pésima idea de los efectos morales de los baños de todo el Cantábrico, y especialmente de los baños de Palomares.
  • Otros años Quintanar pasaba el mes de Agosto en Palomares, a donde iban también Visita, Obdulia y alguna vez los Marqueses y Mesía.
  • Frígilis había dicho a la Regenta que Quintanar estaba herido allá en las marismas de Palomares, que se le había disparado la escopeta y.
  • Media hora después llegaban a la estación en que dejaban el tren para tomar a pie la carretera que los conducía a las marismas de Palomares.
  • El tren que los llevaba a las marismas y montes de Palomares salía este año un poco más tarde y no necesitaban levantarse antes del ser de día.
  • Ya sabes que tenía relaciones con la señora de ese que es o fue ministro, no recuerdo, en fin ya sabes quién es, ese que viene a baños a Palomares.
  • Me voy a dar una vuelta por las provincias, después a los baños de Sobrón y a mediados de Agosto estaré de vuelta en Palomares, por no perder la costumbre.
  • Precisamente tenía entre manos un vastísimo plan en que entraba por mucho la señora de un personaje político que había conocido en los baños de Palomares.
  • La Regenta prefirió La Costa a Palomares porque el Magistral había suplicado que no se fuera a baños, y que si el médico lo exigía que por lo menos no se fuera a Palomares.
  • Al día siguiente, 27 de Diciembre, don Víctor y Frígilis debían tomar el tren de Roca Tajada a las ocho cincuenta para estar en las Marismas de Palomares a las nueve y media próximamente.
  • Don Víctor Quintanar se había restituido a su amistad íntima con don Álvaro Mesía, en cuanto regresó este de Palomares, y al poco tiempo notó el Magistral que el converso se le rebelaba.
  • Mesía, por disimular, pasó cinco días en Palomares, después se corrió a San Sebastián, y el día de Nuestra Señora de Agosto se presentó en La Costa, en un vapor de Bilbao, nuevo y reluciente.
  • El señor de Palomares vestía un gabán de verano muy largo, de color de pasa, y llevaba en la mano derecha un jipijapa impropio de la estación, pero de cuatro o cinco onzas su precio en la Habana y por esto pensaba que podía usarlo todo el otoño.
  • ¿Qué cosa mejor que aquella pasión ideal, aquel afán por una buena obra, aquella abnegación, a que se proponía entregarse, para combatir la tentación cada vez más temible del recuerdo de Mesía, que estaba en Palomares enamorado de la ministra?
  • Frígilis prefería mojarse a campo raso, y arrastraba consigo a Quintanar lejos de Vetusta, cerca del mar, a las praderas y marismas solitarias de Palomares y Roca Tajada, donde fatigaban el monte y la llanura, persiguiendo perdices y chochas en lo espeso de los altozanos nemorosos.
  • Revolvió expedientes, descubrió abusos, sacudió polvo, amenazó con suspender sueldos, negó todo lo que pudo, preparó dos o tres castigos, para varios párrocos de aldea y por fin dijo, ya en la puerta, que no daba un cuarto para una suscripción de los marineros náufragos de Palomares.
  • Lo primero es lo primero dijo el de Palomares, aludiendo a la Divinidad y haciendo una genuflexión (no se sabe si ante la Divinidad o ante el Provisor.) Afortunadamente, según don Fermín, nada les serviría su inutilidad, mientras que Bermúdez era una crónica viva de las antigüedades vetustenses.