Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "parar" aquí tienes una selección de 51 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra parar para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- No parar en casa en todo el día.
- Creo que podemos parar gritó Bautista.
- Dije cómo yo le corría y hacía parar.
- Hombre, por Dios, ¿dónde vamos a parar?
- Si no te quitas ese vicio, vas a parar en mal.
- Tanta y tanta lógica tenía que parar en eso.
- De Pas ya no sabía dónde iba a parar aquello.
- No se sabe a dónde irá a parar esta anarquía.
- Que no anda, y que no anda, y se tiene que parar.
- Si le cojo, del primer borleo va a parar al tejado.
- ¡La Almunia de don Godino! Dónde íbamos a parar.
- Pero yo no sé a dónde voy a parar con estas cosas.
- Estaba visto que el señorito tenía que parar en esto.
- No sabía más que poner mala cara y parar poco en casa.
- Pues hagan el favor de parar el coche, porque voy a bajar.
- Otras veces se ponía a cantar la misma canción sin parar.
- No se sabía tampoco a dónde diantres había ido a parar el picador.
- El marino, en su barco de hierro, sabe cuánto anda, cuándo va a parar.
- Pero habiendo nacido en la primera de estas ramas, vino a parar a la segunda.
- En esto, supimos que se jugaba en casa de un vecino boticario juego de parar.
- ¿Dónde iría a parar la escuadra inglesa con todos sus Nelsones y Collingwoodes?
- Guimarán juró tenía que parar en ello juró no poner jamás los pies en el Casino.
- Y seguía filosofando para venir a parar en que Anita era la mejor muchacha de Vetusta.
- Se les dejó a los dos una chaqueta para envolver el brazo izquierdo y parar los golpes.
- Su hermano Nicolás había de parar en canónigo, y quién sabe, quién sabe si en obispo.
- Que a él había de venir a parar aquello, tarde o temprano, pero temía que iba a ser tarde.
- No he de parar hasta cogerle, y de veras te digo que si le cojo, y si cojo a la otra, me pierdo.
- En las habitaciones que caían al Mediodía era imposible parar, porque faltaba el aire respirable.
- Fue el juego al parar, y lo bueno fue que dijo que no sabía el juego y hizo que se le enseñásemos.
- Y todo porque me solía parar en la esquina de la calle de Tintoreros, esperando a la mujer de Inza, ji ji ji.
- Al uno por el pellizco y al otro por impropiedad de lenguaje, como decía bufando don Joaquín sin parar en sus cañazos.
- ¡Por Dios, hija mía! ¡dónde vamos a parar! ¡Esa imaginación, Anita, esa imaginación! ¿cuándo mandaremos en ella?
- Si en los asuntos dogmáticos buscaba el auxilio de la sana razón, en los temas de moral iba siempre a parar a la utilidad.
- El Magistral siguió adelante fingiendo no parar mientes en estos pormenores groseros, tan extraños a la santidad del culto.
- No le quedaba más que el dominó, que le era antipático por el ruido de las fichas y por aquello de estar sumando sin parar.
- En topando algún paje, caballo o lacayo, los hacía parar y les preguntaba cúyo era, y decía de las señales y si le querían vender.
- Después se cantaron otros muchos zortzicos y luego vino un muchacho con un acordeón, que trenzaba, sin parar, la música más heterogénea.
- No sabía lo que significaba este latín, ni a dónde iba a parar, ni de quién era, pero lo usaba siempre que se trataba de debilidades posibles.
- Diome la limosna y, en seguida, para alentarme y apurar el cáliz de una vez, estuve dos días sin parar subiendo escaleras y tirando de las campanillas.
- Pero la desesperación taciturna de su Fermo, complicada con una enfermedad misteriosa, de mal aspecto, que podía parar en locura, asustó a la madre que adoraba a su modo al hijo.
- Castita Moreno, aquella presumida amiga de Barbarita en la escuela de la calle Imperial, había nacido en los Morenos ricos y fue a parar, con los vaivenes de la vida, a los Morenos pobres.
- En esto ha venido a parar el grandioso canto eclesiástico, por el abandono de los que mandan en estas cosas y la latitud con que se vienen permitiendo novedades en el severo culto católico.
- Puestas una frente a otra a los dos lados de la artesa, mirábanse cara a cara en aquellos cortos intervalos de descanso, y después volvían con furor al trabajo sin parar por eso la lengua.
- Fue a la catedral, pero no pudo parar allí y a las nueve y media ya estaba en medio de la carretera de Santianes o del Vivero paseándola a lo ancho, agitado, pálido, de un humor de mil diablos.
- Cogidos a sus bridas corrían los criados de los molineros, atletas de ligera alpargata, despechugados y con los brazos al aire, que, a la voz de ¡alto!, se colgaban de las cabezadas, haciendo parar en seco a las briosas bestias.
- Acostumbrados a las labores difíciles, menudas y complicadas, eran meticulosos, y tan amantes de la equidad, que hasta se cuenta como chiste que uno de los del gremio hizo parar una vez la procesión para recoger del palio una pasita que se le había caído comiendo en la ventana.
- El ojo derecho no estaba ya todo lo abierto que debía, a causa de una rija, y el párpado inferior del mismo había adquirido notoria semejanza con un tomate, a consecuencia de la aplicación de un puño cerrado, de lo que resultó una inflamación que vino a parar en endurecimiento.
- Junteme con la gente más perdida de aquellas playas, fecundas en héroes de encrucijada, y no sé cómo ni por qué motivo fui a parar con ellos a Medinasidonia, donde hallándonos cierto día en una taberna se presentaron algunos soldados de Marina que hacían la leva, y nos desbandamos, refugiándose cada cual donde pudo.
- Desocupó en seguida las sillas de cuero, y explicó muy acalorado que aquello estaba revueltísimo aclaración de todo punto innecesaria y que semejante desorden se debía al descuido de un fray Venancio, administrador de su padre, y del actual abad de Ulloa, en cuyas manos pecadoras había venido el archivo a parar en lo que Julián veía.
- Pero como hubiera tenido el honor años atrás de ser elegido presidente de un Ateneo de infantería, y vístose en la necesidad de estudiar y pronunciar un discurso, se encontró con gran sorpresa excelente orador en su opinión y la de los jefes, y de una en otra vino a parar en hombre de letras, hasta el punto de jurarse solemnemente y con la energía que tan bien sienta en los defensores de la patria, ser un erudito.
- Doña Manuela estaba poseída de una embriaguez de compras, e iba de un punto a otro sin cansarse de derramar la plata ni de Henar la espuerta de Nelet, a cuyo fondo iban a parar el fresco solomillo, las ricas morcillas para la pantagruélica olla de Navidad, los legítimos garbanzos del Saúco comprados al choricero extremeño, y otros mil artículos para cuya adquisición era necesario sufrir los empellones y groserías de una muchedumbre famélica que parecía prepararse para las carestías de un largo sitio.