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Ejemplos de oraciones con la palabra paredes

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra paredes en el contexto de una oración.

Término paredes: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "paredes" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra paredes para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¿Pues y las paredes?
  • Ana avanzó tentando las paredes.
  • Y dos albañiles iban picando las paredes.
  • Resaltan alegres las paredes a la luz viva.
  • Las paredes están rebozadas de cal blanca.
  • Las paredes, hasta bastante altura, eran lisas.
  • Las paredes y las puertas, chapeadas de hierro.
  • El estudio tiene el techo alto y las paredes limpias.
  • Las paredes del estudio están adornadas diversamente.
  • Sube por las paredes, y corre, seguro, por el cristal.
  • Mentira me parece que he de verme en mis cuatro paredes.
  • Las paredes del estudio son de brillante estucado blanco.
  • Vagan ligeros por las puertas y por las paredes soleadas.
  • Adornan las paredes cuatro fotografías de los tapices de Goya.
  • Cuelga de las paredes la espetera, con sus sartenes y sus cazos.
  • Su sombra se extiende, deformada, por las anchas paredes blancas.
  • Las paredes estaban cubiertas de musgos rojos, amarillos y verdes.
  • Las paredes estaban carcomidas por debajo de las hiedras negruzcas.
  • El segundo cuerpo de la casa tiene las paredes doradas por los años.
  • Las paredes de la casa hallábanse adornadas con dos clases de objetos.
  • Al final había una bóveda con ventanas pequeñas en las gruesas paredes.
  • En fin, que la Dura completaba la historia aquella expuesta en las paredes.
  • En las paredes, entre los estantes, lucen dos grandes litografías lyonesas.
  • Lo menos hay dos siglos que no ha corrido por estas paredes una mirada humana.
  • Enlucía manos y gargantas como paredes, acicalaba dientes, arrancaba el vello.
  • Torna a buscar clavos por la casa y por las paredes y tablillas a atapárselos.
  • El sol vívido marca sobre una de las paredes blancas el dentelleo de un tejado.
  • Las paredes estaban atestadas de fusiles y escopetas antiguas, sables y machetes.
  • El zaguán, pintado de azul, era obscuro, con las paredes desconchadas y salitrosas.
  • La iglesia es vieja, con las paredes amarillas y desconchadas, con una torre puntiaguda.
  • La entrada es ancha y empedrada, jaharradas de yeso las paredes, con pequeñas vigas el techo.
  • Escopetas, pistolas y trabucos de todas épocas y tamaños llenaban las paredes y los rincones.
  • Volvió a echarse, y se entretuvo contemplando con errante mirada las paredes de la habitación.
  • En las paredes del cuartucho había unos mapas, un barómetro, un reloj de barco y una brújula.
  • Los nuevos, espantados, miraban al techo y a las paredes esperando ver desmoronarse el edificio.
  • Y tras el relámpago, que le había deslumbrado, retumbó un trueno que hizo temblar las paredes.
  • Entre el follaje, allá en el fondo, surge la casa con sus paredes blancas y sus techos negruzcos.
  • Contaba Lulú que de niña la pegaban para que no comiera el yeso de las paredes y los periódicos.
  • Se ahogaba en las calles tortuosas, con sus paredes que parecían aproximarse para cerrarle la marcha.
  • Tinieblas como reflejadas y multiplicadas por los paños negros que cubrían altares, columnas y paredes.
  • Los melocotoneros extendían a lo largo de las paredes sus ramas, abiertas en abanico, llenas de capullos.
  • A la mañana siguiente, Azorín ha visto que los despojos de este saltador pendían de una de las paredes.
  • ¡cerrada para siempre! Aquellas paredes las había levantado su abuelo y las renovaba él todos los años.
  • Por los cristales empolvados se veían los cartelones con letras grandes y los mapas colgados de las paredes.
  • Pasamos a un despacho con armarios, que tenía en las paredes unas láminas anatómicas bastante desagradables.
  • A lo largo de todas las paredes estaba la cajonería, de castaño, donde se guardaba ropas y objetos del culto.
  • De las paredes del salón de antigüedades pendían tapices más o menos auténticos, pero de notoria antigüedad.
  • Las paredes del corral temblaban sordamente, cual si dentro de ellas se agitase dando golpes una legión de demonios.
  • En una calle transversal, las paredes de las antiguas casas hidalgas derrumbadas servían de cerca para los jardines.
  • En las paredes cuelgan apaisados cuadros antiguos que como están completamente negros es de suponer que no son malos.
  • Por lo que dijo Allen, teníamos que encontrar entre aquellas paredes un muro en donde estuviera esculpido un elefante.
  • Y con escándalo de Bedoya y de Bermúdez hasta había colgado de las paredes cromos un poco verdes y nada artísticos.
  • Las sillerías incompletas y de distintos colores, no encontrando espacio junto a las paredes, esparcíanse por el centro.
  • De las paredes del Norte y Sur pendían sendos cuadros de Cenceño, pero retocados con colores chillones que daban gloria.
  • ¡don Juan aquel Mesía que también se filtraba por las paredes, aparecía por milagro y llenaba el aire con su presencia!
  • Y esta puerta franquea una reducida estancia, cuadrada, de paredes lisas, húmeda, de techo bajo, con una diminuta ventana.
  • Foja, los Orgaz echaban lodo con las dos manos sobre la honra difunta de aquella pobre viuda encerrada entre cuatro paredes.
  • El velón, oscilando más y más en su diestra trémula, proyectaba en las paredes caleadas extravagantes manchones de sombra.
  • Pero una noche había entrado palpando las paredes para atravesar el salón y llegar al gabinete, cuya puerta estaba entornada.
  • En el fondo, el pueblo inmenso se extendía con sus paredes blancas, sus tejados de color de ceniza, y su torre dorada en medio.
  • Las paredes estaban adornadas con profusión de hojarasca, arabescos y otros cosméticos del género decadente a que pertenecía.
  • El ajuar de la cocina abundante, rico, ostentoso, despedía rayos desde todas las paredes, sobre el hogar, sobre mesas y arcones.
  • Las grietas desaparecieron, y terminado el enlucido de las paredes, la mujer y la hija las enjalbegaron de un blanco deslumbrante.
  • Todo lo que yo había visto eran paredes, sin ver en ella silleta, ni tajo, ni banco, ni mesa, ni aun tal arcaz como el de marras.
  • No sabía de ella más si no que era un sitio obscuro, con unos cartelones blancos en las paredes, lo cual no le animaba a entrar.
  • El capellán la encendió, y a su luz menos que dudosa vieron el sótano, mejor dicho, entrevieron las paredes destilando humedad.
  • Junto a la caseta de un guardabarrera, al socaire de las paredes, cuatro o seis gallinas negras picotean y escarban nerviosamente.
  • Por fin llegó palpando paredes a la puerta de la capilla, y buscando la cerradura con las manos, empezó a rasguñar en el hierro.
  • Tenían las paredes zócalos de ladrillos rojos y barnizados, á la altura de un hombre, con una orla terminal de floreados azulejos.
  • Sus paredes se hallaban desconchadas, los tejados cubiertos de musgos verdes y rojos, con matas en los aleros, de jaramagos amarillentos.
  • Se agitó tanto en aquel paseo vagabundo, que a las once ya no se podía tener en pie, y se arrimaba a las paredes para descansar un rato.
  • Arreció la lluvia, y el absorbedero deglutaba ya una onda gruesa que hacía gargarismos y bascas al chocar con las paredes de aquel gaznate.
  • Donde la humedad sucia rezumaba por tejados y paredes agrietadas, parecía mezquina, repugnante, chillona, como canturia de pobre de solemnidad.
  • Las paredes eran como de carbonería, y en ciertos puntos habían recibido bofetadas de cal, por lo que resultaba un claro oscuro muy fantástico.
  • Era una choza, con las paredes y el tejado cubiertos por completo de hiedra, con dos ventanas con cortinillas rojas, iluminadas por la luz interior.
  • Por la estrecha ventana veo un patio con el brocal de un pozo desgastado, y en las paredes, empotradas, cuatro o seis columnas con capiteles dóricos.
  • Las paredes estaban estucadas, como las de nuestras alcobas, porque este es un género de decoración barato en Madrid y sumamente favorable a la limpieza.
  • La puerta nueva y pintada de azul, parecía madre de todas las ventanillas, que asomaban por los huecos de las paredes sus cuadradas caras del mismo color.
  • Delante de mí, sentado a esta mesa con pegajoso mantel de hule, en el diminuto comedor de paredes rebozadas con cal azul, hay un señor silencioso y grave.
  • Estos cuartos, de paredes encaladas, con las vigas del techo al descubierto y el piso con grandes tablas obscuras, ya combadas por el tiempo, estaban vacíos.
  • Llevaron a Martín a un cuarto desmantelado y polvoriento, en cuyo fondo había una alcoba estrecha, con las paredes cubiertas de unas manchas negras de humo.
  • La cocina, en cuyas paredes ahumadas parece que no se extingue nunca el eco de los cuentos con que las abuelas amansan la travesura e inquietud de los nietos.
  • Las paredes, arañadas por las aguas, mostraban sus adobes de barro crudo, sin más que unas ligerísimas manchas blancas que delataban el antiguo enjalbegado.
  • Vio el portal de la casa de Santa Cruz, y sus miradas se internaron con recelo por aquella cavidad ancha, de estucadas paredes, y alumbrada por mecheros de gas.
  • Las paredes de dudosa blancura, pues la señora maestra, mujer obesa que vivía pegada á su silleta de esparto, pasaba el día oyendo y admirando á su esposo.
  • Pasó Machín, subió las escaleras conmigo, entró en mi cuarto y se quedó mirando los libros de mi armario y los cuadros de las paredes, con gran curiosidad.
  • Las salchicherías exhalaban por sus puertas acre olor de especias, con cortinajes de seca longaniza en los escaparates y filas de jamones tapizando las paredes.
  • A la puerta de casa de Azpillaga, colgando de las negras paredes, suelen verse chisteras para jugar a la pelota, albardas, jáquimas, monturas de estilo andaluz.
  • Las calles adyacentes seguían vomitando nuevas muchedumbres, y iodos cabían a fuerza de codazos y empujones, como si fuesen elásticas las paredes de las casas.
  • Cuenta el padre Rubín que aquel muchas le dio escalofríos, y que le pareció el rumorcillo que hacen las correderas cuando en tropel se escurren por las paredes.
  • También adornaban las paredes, allí donde cabían, cuadros de poco gusto, pero todos alusivos a las múltiples industrias que tienen relación con el comer bien.
  • Los dos hombres, dejándome a mí atado y con la boca tapada, cogieron cada uno un remo y, apalancando en las paredes y remando, llevaron el barco hasta las puntas.
  • Allí desahogaban las mal construidas alcantarillas de gran parte de la Encimada, y, en efecto, en algunas celdas la humedad traspasaba las paredes, y había grietas.
  • Ya sólo quedaban en pie las paredes y la parra, con sus sarmientos retorcidos por el incendio y las pilastras que se destacaban como barras de tinta sobre un fondo rojo.
  • Su barraca, deshabitada, sin una mano misericordiosa que echase un remiendo á la techumbre ni un puñado de barro á las grietas de las paredes, se iba hundiendo lentamente.
  • Junto a las paredes brillan, en la primavera, las flores amarillentas del diente del león y del verbasco, los gladiolos de hermoso color carmesí y las digitales purpúreas.
  • Y como en provincia las paredes son de cristal, se murmuró en Santiago desaforadamente, glosando los escándalos ocurridos entre las señoritas de la Lage por causa del primo.
  • En las paredes cuelgan tres cernederas y cuatro cedazos de espesa urdimbre a diminutos cuadros blancos, rojos y pardos, con blancas cintas entrecruzadas que refuerzan la malla.
  • El despacho es de paredes blancas, con dos armarios llenos de libros, con una mesa de columnillas salomónicas, con anchos fraileros acá y allá adornados de chatones lucientes.
  • Batiste se fijó por primera vez detenidamente en la famosa taberna, con sus paredes blancas, sus ventanas pintadas de azul y los quicios chapados con vistosos azulejos de Manises.