Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "pareja" aquí tienes una selección de 63 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra pareja para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¿Qué pareja ni pareja?
- Cada oveja con su pareja.
- ¡Eh!, llamar a una pareja.
- ¡Eh!, llamar a una pareja.
- Barbarita y la pareja se encontraron.
- Entro y lo primero que me veo es una pareja.
- Tenía por pareja a sí mismo en aquel juego.
- Hubiese hecho con tu madre una excelente pareja.
- Levantáronse del suelo las dos hermanas, la pareja.
- Hazme el favor de llamar a una pareja de Orden Público.
- Cada uno por su estilo, aquella pareja valía un imperio.
- Y mejor si fuese una pareja, mellizos, pero chico y chica.
- De todos modos entró en el salón triunfante con su pareja.
- Ballester se asomó a la puerta entornada para ver a la pareja.
- Al principio, al veros, al ver a la pareja, sólo reparé en Rosa.
- Tengan calma, porque si no me veré en el caso de llamar a una pareja.
- Con esta pareja no se juega, parecía decir con sus miradas silenciosas.
- Una pareja, una pareja de Orden Público apuntaron varias voces de monjas.
- Tras ella, formando una pareja silenciosa, marchaban el cochero y la criada.
- Obdulia, sentada enfrente, miraba a veces con languidez a la rozagante pareja.
- Bueno, pues sigo diciéndote que aquella infeliz pareja me dio la gran jaqueca.
- En fin, que por todos lados se ofrecía a la joven pareja horizontes sonrosados.
- Si estoy por seguirle y avisar a una pareja de Orden Público para que me le trinquen.
- Cuando comenzaron a tocar el piano todos los muchachos se lanzaron en busca de pareja.
- Allá, cuando seminarista, había sido gran tañedor de flauta y bailarín sin pareja.
- Cuando les vimos levantarse, nos propusimos seguir a la pareja para averiguar dónde vivía.
- Pero Jacinta era muy incrédula en este particular, y miraba tristemente a la pareja cuando pasaba.
- La enamorada pareja seguía su paseo, sintiendo a sus espaldas el paso leve de la resignada Micaela.
- La pareja se escondió bajo la bóveda no muy alta de una galería de perales franceses en espaldar.
- No veían por allí caras de amigos, hasta que una noche se apareció en el local una pareja conocida.
- Tenía delante una pareja hechicera, iluminada por el sol que ya ascendía aproximándose a la mitad del cielo.
- Y así pasaba la pareja por todas las etapas que la maldita timidez de Juanito iba marcando, sin llegar a decidirse.
- El tío miraba atentamente el cortinaje del balcón y las piernas de Andresito, que era lo único visible de la pareja.
- A su derecha tenía Trabuco a Joaquín Orgaz que hablaba sin cesar con su pareja, una americana muy rica y muy perezosa.
- El sol que se acercaba al ocaso, entraba hasta los pies de la cama y envolvía en una aureola a aquella pareja de aturdidos.
- Lo que más me chocaba y admiraba de toda la sala era una pareja de chinitos, metidos cada uno en un fanal, que movían la cabeza.
- Formaban las dos hermanas, siempre juntas, aunque no por eso unidas siempre, una pareja al parecer indisoluble, y como un solo valor.
- Fortunata no pudo comprender el motivo de esto, y creyó que la oscuridad del velo le desfiguraba la realidad de la cara de su pareja.
- ¡ni esto! Bailaba con ella, y a lo mejor abandonaba a su pareja y salía del salón, para no reaparecer hasta la hora del galop final.
- Si algo faltaba antes para la completa armonía de aquella pareja, ya estaba colmada su felicidad doméstica, por lo que toca a la concordia.
- Enfrente de esta pareja se colocó resplandeciente Ronzal, el gallardo Trabuco, diputado de la comisión y miembro de la Junta directiva del Casino.
- Ambas se juntaban siempre que podían, trabajaban en el mismo bastidor y comían en el propio plato, formando pareja indisoluble en las horas de recreo.
- Después de recorrer la calle de Barrionuevo y la Plaza del Progreso, la pareja tomó por la calle de San Pedro Mártir, buscando la vía menos concurrida.
- ¡Ay sí, era un abrazo disimulado, hipócrita, diplomático, pero un abrazo para Anita! ¡Qué sosos van Álvaro y Ana! decía Obdulia a Ronzal, su pareja.
- De su conversación insustancial cogió al vuelo Jacinta algunas cláusulas, cuando la pareja, en aquel ir y venir de su estancia a otra, pasaba junto a ella.
- Nos mandará acá una pareja de orden público, y en cuanto llegue hombre o mujer de malas trazas con papel o recadito, me lo trincan, y al Saladero de cabeza.
- Pero la pareja de pobres hombres era impotente ante tales diablillos, y al fin adoptó la sabia determinación de sonreír con tolerancia y retirarse a un portal.
- Según allí me dijeron, además del Trinidad, se habían ido a pique el Argonauta, de 92, mandado por Don Antonio Pareja, y el San Agustín, de 80, mandado por Don Felipe Cajigal.
- Don José se asomó a la puerta, echando a la pareja una mirada de maestro de escuela que inspecciona el aula en que estudian sus alumnos, y vuelta a pasearse sin hacer caso de nada.
- Y con el decoro propio de un paso de minueto, la pareja entró por el Pazo de Limioso adelante, subiendo la escalera exterior que conducía al claustro, no sin peligro de rodar por ella.
- Era la hermosura espléndida y algún tanto provocativa de Rosa, flor de carne que se abría a flor del cielo a toda luz y todo viento, la que llevaba de primera vez las miradas a la pareja.
- Doña Lupe la amenazaba con mandarla a la galera o con llamar una pareja, con escabecharla y ponerla en salmuera, y poco a poco se iba aplacando la fierecilla hasta que se quedaba como un guante.
- Llevola a las Micaelas doña Guillermina Pacheco, que la cazó, puede decirse, en las calles de Madrid, echándole una pareja de Orden Público, y sin más razón que su voluntad, se apoderó de ella.
- Y fue tal el vocerío que hubo de presentarse en la puerta, que estaba abierta, Estupiñá, y penetró en la casa con ademanes policiacos, mandando callar a todo el mundo y amenazando con traer una pareja.
- Así pasaron más de un cuarto de hora en medio de la calle, bajo la lluvia, llamando la atención de los escasos transeúntes, que ante una pareja tan olvidada de sí misma hacían comentarios maliciosos.
- Las monjas estaban contentas de ellas, y aunque les agradaba ver tanta piedad, como personas expertas que eran y conocedoras de la juventud, vigilaban mucho a la pareja, cuidando de que nunca estuviese sola.
- Pero no estaba tan satisfecho de sus conocimientos y habilidad en el arte de Terpsícore (otra frase que Trifón se proponía emplear.) Tenía a su lado Trabuco, como pareja a Olvido Páez, que no le miraba siquiera.
- ¡Vaya si conocía Julián a la pareja! ¡Cuántas veces la había tenido en su regazo! Sólo una circunstancia le hizo dudar de si aquellos dos muchachos encantadores eran en realidad el bastardo y la heredera legítima de Moscoso.
- Por la escalera de anchos peldaños y monumental balaústre de piedra bajaba dificultosamente, con la lentitud y el balanceo con que caminan los osos puestos en dos pies, una pareja de seres humanos monstruosa, deforme, que lo parecía más viéndola así reunida.
- Formaban una original pareja el hortera endomingado y aquella muchacha, que por estar cerca su casa iba de trapillo, sin perder por esto el aire de distinción adquirido en la niñez y llevando su cesta con la desenvoltura de una colegiala que comete una travesura.
- Y como el Magistral arrugase el ceño, Peláez mudó de conversación y habló con falso aturdimiento de las últimas elecciones y hasta aludió a las hazañas de cierto cura de la montaña que conocía él, que había metido el resuello en el cuerpo a una pareja de la guardia civil.
- Si ella viera los originales, ¡qué desilusión! Esta pareja del andaluz a caballo y la maja en la reja pelando la pava, para la sentimental y romancesca mistress Mitchell, que pone los ojos en blanco al hablar de España, el país del amor, del naranjo y de las aventuras increíbles.
- Refugio, la querida de Juan Pablo, estaba aquel invierno muy mal de ropa, y no iba al café del Siglo, sino al de Gallo, porque le cogía cerca (la pareja moraba en la Concepción Jerónima), y además porque la sociedad modesta que frecuentaba aquel establecimiento, permitía presentarse en él de trapillo o con mantón y pañuelo a la cabeza.