Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "partido" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra partido para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Mi tía se da a partido.
- Pero él no se daba a partido.
- Todo por el partido y el candidato.
- Pero el muchacho no se daba a partido.
- Si sacas partido de esto, serás feliz.
- No hagan ustedes un partido de protesta.
- El partido sería a cesta y a diez juegos.
- Andrés estaba dispuesto a ir a un partido.
- El partido constituyó un acontecimiento en Urbia.
- Que es un buen partido para Rosa y que se querrán.
- Comenzó el partido en medio de una gran expectación.
- En cambio, el negro Demóstenes era del partido portugués.
- Sacó fuerzas de flaqueza para tomar un partido de repente.
- La otra, la monja, había partido en un coche hacia Laguardia.
- Después de todo, no es fácil que se te presente mejor partido.
- El Cacho, si comenzaba a ganar, se exaltaba, llevaba el partido al vuelo.
- Militaba en el partido más reaccionario de los que turnaban en el poder.
- Si te digo que no la quería, te enfadas conmigo y tomas partido por ella.
- Por ahí duele dijo el ex coronel, arrimándose al partido de Maximiliano.
- No tomemos partido ni por el abate Delille, ni por el vizconde de Marenne.
- A la derecha, a pico, se elevaba el monte Arco partido por aquel desfiladero.
- El español don José era simpático y formaba en el partido de los holandeses.
- Era el jefe de un partido, el brazo derecho, y la cabeza acaso, de los Vegallana.
- Pero no se dio a partido, y cogiendo en brazos al niño le hizo caricias a su modo.
- A muchos que mangonean ahora, les he de llevar codo con codo a la cárcel de partido.
- Venimos a casa a la una y media y acostámonos después de haber partido la ganancia.
- Cierto que hay diferencia de edades decía la señora riendo, pero es un gran partido.
- Era poco ser jefe de un partido, que nunca era poder, en una capital de segundo orden.
- Si milito en un partido es por servir a mi país, pero la política me es antipática.
- La muchacha, mientras consideraba al galanteador como un buen partido, no le rechazaba.
- Temía que, al volver, me iba a encontrar a Uguarte y a Allen luchando a brazo partido.
- Es necesario sacar partido de los dones que el Señor ha prodigado en ti a manos llenas.
- Mas, por necesidad estratégica, representaba y encarnaba cada cual una tendencia y un partido.
- Uno de los que más partido habían sacado de estas ideas de la Marquesa y de su tertulia era Mesía.
- IV Y el capellán lidió con ellos a brazo partido, sin tregua, tres o cuatro horas todas las mañanas.
- Por entonces, la pasión política sacaba partido hasta de la estatura, del color del pelo, de la edad.
- VIII El marqués de Vegallana era en Vetusta el jefe del partido más reaccionario entre los dinásticos.
- Y tres o cuatro vejetes verdes del partido conservador, concejales, que todo lo convertían en política.
- También le presentó a Antoñito Casares, empleado y periodista, hombre de gran partido entre las mujeres.
- Llegó Lope al Perú, a mediados del siglo XVI, y tomó partido por Gonzalo Pizarro en la rebelión de éste.
- Como se expresaba muy bien, oíanle todos con gran atención, y las chicas del partido le ponían buenos ojos.
- A pesar de las amonestaciones y malos tratos de su hija, Barinaga no había querido pasarse al partido contrario.
- Al fin, Roberto es un buen partido, y Conchita no va a despedirlo por cuatro palabras dichas como broma imprudente.
- Cuando subían la escalera, Paco Vegallana, el muchacho de más partido entre las mozas del ídem, estaba resuelto.
- Esto hecho, abro muy paso la llagada arca y, al tiento, del pan que hallé partido hice según deyuso está escrito.
- La urbanidad era un dogma para el Magistral lo mismo que para Bermúdez, pero sacaban de ella muy diferente partido.
- Hubo en la antesala exclamaciones como berridos y caricias que parecían golpes, cual si alguien riñese a brazo partido.
- Cuando fue arrasado el suelo, y andando los años se edificó una casa en el sagrado solar, Estupiñá no se dio a partido.
- La Marquesa, viendo incorregible a su hijo, tomó el partido de subir siempre al segundo piso tosiendo y hablando a gritos.
- Ella economizaba, privándose de todo para sostener la apariencia de la casa, hasta que las niñas encontrasen un buen partido.
- A la mañana siguiente, subió Estupiñá a preguntar por toda la familia con un interés del cual Segunda sabía sacar partido.
- Otra vez dijo fué a Idiazabal, donde había un partido de pelota, y llegó tarde a la posada, cuando ya todos estaban sentados.
- Aquella ciudad se llamaba Vetusta, era mucho mayor que San Gil de la Llana, la cabeza del partido, que él tampoco había visto.
- Para la gente baja, a quien se podía hablar de tú, chulos, mozas de partido, jugadores, guardaba don Pedro todas sus simpatías.
- ¡Cuánto mejor hubiese sido que se hubiera vuelto loco! exclamó el marqués de Vegallana, jefe del partido conservador de Vetusta.
- Semejante rivalidad, explotada por Ohando y los señoritos de su cuerda, terminó en un partido que propusieron los amigos del Cacho.
- De vuelta de su excursión veraniega ha llegado a esta capital el ilustre caudillo del partido liberal dinástico de Vetusta, el Ilmo.
- Se le destinó el Chonito, perdiguero infatigable, recastado, de hocico partido, el más ardiente y seguro de cuantos canes iban allí.
- Lo más que yo pude hacer fue dar en ellos mil besos y, lo más delicado que yo pude, del partido partí un poco al pelo que él estaba.
- Importaba mucho al jefe del partido liberal dinástico de Vetusta que Paquito le creyera enamorado de aquella manera sutil y alambicada.
- Adoptado un partido se dijo, lo mejor será que no la vea más en carne y hueso, porque lo que es en idea, viéndola estoy a todas horas.
- ¿Cómo había de volver si aquella empecatada de Regenta no se daba a partido, y resistía al hombre irresistible con heroicidad de roca?
- Más de una vez la guardia civil tuvo que visitarla y cada poco tiempo iba a la cabeza del partido a declarar en causa por lesiones o hurto.
- ¡ Anday, judíos! exclamaba una moza del partido azotando con un zueco la espalda de muchos de sus conocidos, peones de albañil y canteros.
- El bando del Arcediano y del beneficiado había querido sacar gran partido de la situación del infeliz don Santos para combatir al Magistral.
- El insigne Santa Cruz, que se había enriquecido honradamente en el comercio de paños, figuraba con timidez en el antiguo partido progresista.
- Ronzal, Trabuco, que admiró aquel sermón, dos meses después sacaba partido de las citas de Glocester en las discusiones del Casino, y decía.
- Pero a pesar de estas y otras murmuraciones, conserva en el medallón a Balmes y no da explicaciones el jefe del partido conservador de Vetusta.
- Vagamente veía en lontananza un porvenir de indemnizaciones patrióticas que aunque estaban en el programa de su partido, a él no le alcanzaron.
- Yo, comprendiendo el partido que podía sacar de mis enfermedades, solía fingir un dolor en el pecho o en el estómago para esquivar los castigos.
- Entonces recordó habérsela partido él mismo, al aplastar con la culata de su escopeta el zarcillo de filigrana, en un arrebato de brutales celos.
- Ronzal era reaccionario dentro de la dinastía y Mesía, dinástico también, figuraba como jefe del partido liberal de Vetusta que acataba las Instituciones.
- Don Manuel no era ningún lince, pero afiliado platónicamente desde muchos años atrás al partido moderado puro, hecho a leer periódicos, conocía la rutina.
- Frente a los Silos, la multitud arremolinábase en la obscuridad, asaltando a brazo partido las plataformas de los tranvías o regateando con los cazurros tartaneros.
- Había estado, mientras pasaba hojas y hojas, pensando, sin saber cómo, en don Álvaro Mesía, presidente del casino de Vetusta y jefe del partido liberal dinástico.
- Se discutía si el Magistral haría de su partido a la de Ozores, si llegaría a dominar a don Víctor por medio de su esposa, como había hecho en casa de Carraspique.
- Ni el ser heredero del título más envidiable de Vetusta, ni su buena figura, ni su partido con las mujeres, envanecían a Paco tanto como su intimidad con don Álvaro.
- Sacaba partido de todo, distribuyendo los goces y ajustándolos a esas misteriosas mareas del humano apetito que, cuando se acentúan, significan una organización viciosa.
- Pero Fedro y Cicerón no se hubieran incomodado si estuvieran oyendo por encima del hombro de la maestra, la cual sacaba inmenso partido de lo poco que el discípulo sabía.
- Parecía pelo empolvado a estilo Pompadour, y como lo tenía tan rizoso y tan bien partido sobre la frente, muchos sostenían que ni allí había canas ni Cristo que lo fundó.
- Usaba éste quitarse la capa como que quería jugar, y ponerla con las otras, y luego, como que no hacía partido, iba por su capa y tomaba la que mejor le parecía y salíase.
- Pensando la Regenta en aquella niña que había sido ella, la admiraba y le parecía que su vida se había partido en dos, una era la de aquel angelillo que se le antojaba muerto.
- El favorito actual era (¡oh escándalo del juego natural de las instituciones y del turno pacífico!) ni más ni menos, don Álvaro Mesía, el jefe del partido liberal dinástico.
- Pero esta opinión también se la calló el jefe del partido liberal dinástico de Vetusta, y unió sus ruegos a los de don Víctor para obligar a doña Ana a ir al teatro aquella noche.
- Gran parte de sus rentas la empleaba en servicio de la Iglesia, y especialmente en dotar monjas, levantar conventos y proteger la causa de Don Carlos, mientras estuvo en armas el partido.
- Aparte de que él no era un fanático, ni el partido conservador debía confundirse con ciertas doctrinas ultramontanas, aparte de esto, una cosa era la religión y otra los intereses locales.
- Al principio, el Cacho se defendía bien y remataba el juego con golpes furiosos, pero luego, como si hubiese perdido el tono, comenzó a hacer faltas con una frecuencia lamentable y el partido se igualó.
- Mas como el otro rechazara la complicidad en aquel homicidio, diose a partido el exaltado boticario, diciendo que la pelotilla era de azúcar con aceite de croto, que es el derivativo drástico por excelencia.
- El cacique liberal del partido de los Ratones era don Juan, un tipo bárbaro y despótico, corpulento y forzudo, con unas manos de gigante, hombre, que cuando entraba a mandar, trataba al pueblo en conquistador.
- ¡Quién le hubiera dicho a Ronzal que él debía el verse diputado de la Comisión a una de estas sabias combinaciones! El Marqués decía que la fatalidad le había llevado a militar en un partido reaccionario.
- Señores, yo me debo a la causa que defiendo, y veo con tristeza, con grande, con profunda tristeza que esa señora, la Marquesa, doña Rufina, en una palabra, desacredita el partido conservador dinástico de Vetusta.
- De Pas se acordó de su madre, de los Jesuitas, de Barinaga, de Glocester, de Mesía, de Foja, del Obispo, y aunque con repugnancia se decidió a sacar todo el partido posible de aquella conversión que se le venía a las manos.
- Tardó aún cosa de dos minutos en recobrar la expedición de la lengua y en poder escupir al ventarrón, cada vez más desencadenado y furioso, una retahíla de injurias contra los infames calumniadores del partido de Trampeta.
- Como si también los perros comprendiesen su derecho a ser atendidos antes que nadie, acudieron desde el rincón más oscuro, y olvidando el cansancio, exhalaban famélicos bostezos, meneando la cola y levantando el partido hocico.
- Por esto la viuda no cesaba de pensar en el gran partido que podía sacar de Fortunata, desbastándola y puliéndola hasta tallarla en señora, e imaginaba una victoria semejante a la que Maximiliano pretendía alcanzar en otro orden.
- ¡Que le fueran a él con Ayuntamientos! Había trabajado como un perro por la candidatura del partido repartiendo papeletas a las puertas de los colegios, tuvo una disputa con un municipal que le quería llevar atado, y lo sufrió todo.
- Y don Basilio, que tenía ciertas marrullerías de asno viejo, sacaba partido de su fisonomía engañosa y de aquel aire de hombre conspicuo que le daban su calva de calabaza, su frente abovedada, sus anteojos y su nariz chiquita y prismática.
- Se figuró que el jefe del partido liberal dinástico la entendía, que no era como aquellos vetustenses de cal y canto que hasta se sonreían con lástima al oír tantos versos bonitos, sonorosos, pero sin miga, según aseguró don Frutos en el palco de la marquesa.
- La cabeza pequeña y bien formada, de espeso cabello negro muy recortado, descansaba sobre un robusto cuello, blanco, de recios músculos, un cuello de atleta, proporcionado al tronco y extremidades del fornido canónigo, que hubiera sido en su aldea el mejor jugador de bolos, el mozo de más partido.
- Y en efecto, con tal calor y elocuencia exponía las razones que, desde el punto de vista mundano, aconsejaban el derramamiento de sangre que después, cuando recordaba que tenía que defender el partido contrario, el de caridad, perdón y amor al prójimo, olvido de los agravios y conformidad con la cruz.