Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "pas" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra pas para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- De Pas callaba.
- De Pas no se pintaba.
- De Pas le despreciaba.
- De Pas notó el cambio.
- De Pas se hizo todo ojos.
- De Pas tenía un proyecto.
- ¿estaba convidado De Pas?
- De Pas se acercó y leyó.
- Preguntó de repente De Pas.
- De Pas se levantó también.
- ¿Cómo mayor, señor De Pas?
- Esto es absurdo decía De Pas.
- Apenas se veían Ana y De Pas.
- No pregunta por Ana pensó De Pas.
- Contestó De Pas al segundo trueno.
- Francisco De Pas no era interesado.
- Pero De Pas era digno de compasión.
- De Pas la miró, un poco sorprendido.
- De Pas daba pataditas de impaciencia.
- ¡Qué diablos es esto! pensó De Pas.
- De Pas sabía todo lo que se murmuraba.
- A De Pas le repugnaban tales recuerdos.
- El mismo De Pas le salió al encuentro.
- De Pas nunca dejaba de ser el Magistral.
- Aquella tarde esperaba De Pas saber algo.
- De Pas parecía un santo bajado del cielo.
- Bien lo comprendió y lo agradeció De Pas.
- De Pas no sabía sonreír de aquella manera.
- Pero ni De Pas ni Mesía estaban satisfechos.
- Muchas amistades perdió De Pas aquella tarde.
- Esto vio De Pas frente al balcón del gabinete.
- De Pas ya no sabía dónde iba a parar aquello.
- De Pas vio a la Regenta más hermosa que nunca.
- De Pas respiró con fuerza y dijo entre dientes.
- Preguntó De Pas, sin poder ocultar su ansiedad.
- Se preguntó De Pas que parecía un desenterrado.
- Quiero que me oiga en confesión el señor De Pas.
- Aquella tarde De Pas estuvo más elocuente que nunca.
- De Pas hizo un gesto de indiferencia y leyó la carta.
- De Pas hubiera preferido una discusión inmediatamente.
- De Pas sintió una lástima que le pareció vergonzosa.
- ¿Parece que hemos tenido faldas por aquí, señor De Pas?
- De Pas iba con el Arcipreste y la Regenta con Visitación.
- De Pas tomó por el callejón arriba, desandando el camino.
- Venga mi dinero, caballero De Pas, o somos caballeros o no.
- Llegar a lo más alto era un triunfo voluptuoso para De Pas.
- De Pas no le conoció hasta que le vio debajo de su balcón.
- De Pas se sentó en la butaca al lado de aquella tela floja.
- ¿Por qué había de estar pensando De Pas lo que no había?
- De Pas dejó de sentir sus dolores, no pensó siquiera en esto.
- Petra seguía hablando, pero hacía rato que De Pas no la oía.
- Según De Pas, los malvados eran otros tontos, como los herejes.
- Don Pompeyo quería confesar, pero con De Pas y sólo con De Pas.
- El señor don Fermín de Pas, Magistral y provisor de la diócesis.
- Pero, señoras mías dijo De Pas hablemos con formalidad un momento.
- De Pas vio una mano enguantada que le saludaba desde una ventanilla.
- De Pas vio que Ana contenía el llanto que quería saltar a la cara.
- Sin saber cómo, De Pas había pasado delante de la fonda de Mesía.
- Al pasar junto al comedor, De Pas vio la mesa puesta con dos cubiertos.
- De Pas comprendió, con ira, que el del balcón no se daba por vencido.
- De Pas y don Víctor se miraban y se encontraban aspecto de náufragos.
- De Pas sentía que lo poco de clérigo que quedaba en su alma desaparecía.
- De Pas había soñado con más altos destinos, y aún no renunciaba a ellos.
- Una tarde comía la Regenta en presencia de su esposo, don Álvaro y De Pas.
- De Pas la acarició con una palmadita familiar en el hombro y dijo sonriendo.
- Cuando se vio otra vez al aire libre, en la Corralada, De Pas respiró con fuerza.
- Ana tuvo un miedo pueril que la embelleció mucho, como pudo notar y notó De Pas.
- ¿Cuándo De Pas se había insinuado de modo que pudiera sospecharse de su pureza?
- De vez en cuando, por vía de descanso, De Pas se entretenía en soplarse los dedos.
- De Pas cumplía con estos deberes rutinarios, pero necesitaba que se los recordasen.
- No hace falta contestó De Pas, horrorizado ante la idea de que le vieran en sotana.
- De Pas oyó gritos, carcajadas y las voces roncas y metálicas del piano desafinado.
- Uno de los recreos solitarios de don Fermín de Pas consistía en subir a las alturas.
- De Pas sintió en la retina toda aquella blancura, como si hubiera visto un relámpago.
- De Pas estaba seguro de no ser visto, en completa obscuridad, en un portal de enfrente.
- Déjela usted dijo De Pas con un tono imperioso que a la Regenta siempre le sonaba bien.
- él, De Pas, no debía presenciar aquellas escenas, que sin ser precisamente escandalosas.
- De Pas encogió los hombros dando a entender que la observación era impertinente y baladí.
- Las calumnias con que la maledicencia perseguía a De Pas tenían un aislador en don Víctor.
- Por consejo de don Robustiano, el médico, De Pas hacía gimnasia con pesos de muchas libras.
- En cuanto conoció que su autoridad se acataba, De Pas fue amansando el oleaje de su cólera.
- Era el de don Fermín de Pas, Magistral de aquella santa iglesia catedral y provisor del Obispo.
- Venga usted! De Pas sentía unas dulcísimas cosquillas por todo el cuerpo al oír a la Regenta.
- ¡Oh, por algo él vacilaba antes de consentir a De Pas apoderarse del ánimo de su esposa! Sí.
- Ana volvió hacia De Pas, que estaba cerca del balcón y le sonrió como poco antes en la catedral.
- De Pas se vio cogido por la rueda que le sujetaba diariamente a las fatigas canónico burocráticas.
- Cuando De Pas llegaba a los últimos peldaños, doña Paula dejó el puesto y entró en el despacho.
- De lo mismo estaba tapizada toda la estancia que se vio entonces y que atravesó De Pas sin detenerse.
- Después entró en las oficinas De Pas y allí tuvieron motivo para acordarse mucho tiempo de la visita.
- Don Víctor se acercó al médico, en el hueco de un balcón y De Pas pudo oír el diálogo que entablaron.
- Vamos a bajar antes que vuelva el agua advirtió De Pas, que hubiera querido estar cinco estados bajo tierra.
- El primer disgustillo que tuvo De Pas aquel verano fue esta noticia, que le dieron en el coro, por la mañana.
- No podía saber De Pas hasta qué punto había llegado la debilidad de don Víctor, que se decía a sí mismo.
- De Pas había querido echar todo el peso de la censura eclesiástica y las más severas penas sobre Contracayes.
- Cuando volvió la obscuridad, De Pas se acercó a la Regenta y con una voz dulce en que había quejas le preguntó.
- De Pas hablaba mientras se vestía ayudado por su madre, que buscó en el fondo de un baúl la ropa de más abrigo.
- Los dos se habían levantado, y entonces entró doña Petronila, a quien dijo De Pas sin soltar la mano de la Regenta.
- Ana convino en que De Pas había llevado la galantería a un extremo ridículo, sobre todo ridículo, en un sacerdote.
- De Pas no paró la atención en ellas, pero Ripamilán se detuvo, olfateando, y tendió el cuello en actitud de escuchar.
- Aquel anhelo que sentía De Pas, antes de conversar en secreto con aquella señora, había sido un anuncio de la realidad.