Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra pasamos

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra pasamos en el contexto de una oración.

Término pasamos: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "pasamos" aquí tienes una selección de 41 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra pasamos para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Pasamos de esta manera la noche.
  • Pasamos por delante del otro pontón.
  • Lo que pasamos con la vieja, Dios lo sabe.
  • Pasamos en este trabajo hasta la Cuaresma.
  • ¡Oh!, pues si pasamos al terreno político.
  • Pasamos las primeras horas de la noche alerta.
  • Pasamos por delante de la playa de las Animas.
  • Pasamos así horas, inmóviles, en el mismo sitio.
  • Así pasamos meses y años en medio de peligros continuos.
  • Pasamos los tres por el arenal y salimos a la punta del Faro.
  • Pasamos por encima de los arrecifes, sin el menor contratiempo.
  • Pasamos por delante de una casita pobre con dos ventanas iluminadas.
  • Pasamos con grandes precauciones por delante del camaranchón de la cocina.
  • Pasamos Hendaya y Fuenterrabía, dormidos al sol en las márgenes del Bidasoa.
  • Cuando yo estuve en Aragón, pasamos siete meses juntos cazando en el Moncayo.
  • Pasamos entre el vaivén mundano, al anochecer, de la Carrera de San Jerónimo.
  • Hija, cuando nos morimos, pasamos a fundirnos en el grandioso conjunto universal.
  • La última noche que pasamos en casa de Sandow, yo escribí una larga carta a Ana.
  • Pasamos por el Cabo Deseado y el de la Desolación, con un frío muy intenso y tiempo claro.
  • Desembarcamos en el muelle, pasamos la puerta del Mar y seguimos por una calle próxima a la muralla.
  • Pasamos a un despacho con armarios, que tenía en las paredes unas láminas anatómicas bastante desagradables.
  • Allen y yo expusimos deseos de ingresar en la logia, y después de hacer nuestras pruebas, pasamos a ser hermanos.
  • Pasamos por entre las islas Canarias y la costa de Africa, hasta que, al llegar a la desembocadura de un río, nos detuvimos.
  • Salimos llevados por la corriente del Adour, cruzamos por el Boucau, y al rayar el alba, a fuerza de remos, pasamos la barra.
  • Nos fuimos acercando, y pasamos por delante de bahías estrechas, de una vegetación lujuriante, hasta detenernos en una de éstas.
  • Y ansí pasamos adelante hasta la puerta del mesón, adonde pluguiere a Dios nunca allá llegáramos, según lo que me sucedía en él.
  • Pasamos por delante del coronamiento de popa, que tenía tres pisos fuera del agua, con galerías y ventanas recargadas de adornos barrocos.
  • ¡Eh, los náufragos! ¡Adelante! Empujamos la puerta, pasamos al jardín y entramos por un patio a cuyos lados había dos perros de piedra.
  • Pasamos por delante de Frayburu, la peña grande, negra, la hermana mayor de las rocas del Izarra, que desde el mar parece un torreón en ruinas.
  • Pasamos la barra en nuestro Cachalote, que bailaba sobre las olas como un cetáceo jovial, y comenzamos a doblar el Izarra a larga distancia de los arrecifes.
  • Y ansí pasamos adelante por el mismo portal y llegamos a un mesón, a la puerta del cual había muchos cuernos en la pared, donde ataban los recueros sus bestias.
  • Al final, la criada abrió una puerta y pasamos los tres a una biblioteca abandonada, en donde había varios colchones de paja tirados en el suelo, y allí dormimos.
  • Cruzamos por delante de la costa alta y escarpada de Orio, pasamos el arenal de Zarauz y dejamos atrás el monte de San Antón, que se dibujaba sobre el mar como una ballena de color gris.
  • Pasamos adelante y, en una esquina, por ser de mañana, tomamos dos tajadas de alcotín y agua ardiente, de una picarona que nos lo dio de gracia, después de dar el bienvenido a mi adestrador.
  • Ilustración Pasamos por delante de Biarritz, con sus rocas, y comenzamos a avanzar por delante de esa línea de dunas blancas que forma la costa vasco francesa hasta llegar al promontorio pizarroso de Socoa.
  • Pasamos días muy angustiosos, ateridos de frío, y estuvimos a punto de chocar con un enorme banco de hielo que venía flotando, al que tomamos al principio, entre la niebla, por un barco con las velas desplegadas.
  • Salimos de Filipinas en marzo, y, en vez de volver por el estrecho de la Sonda, fuimos con la monzón del sudoeste a entrar en el mar de las Molucas, pasamos por el estrecho de Gilolo y luego por el paso de Pitt y el estrecho de Ombay.
  • Dejamos las gorras poco más o menos como los demás días, y cuando entró el master nos echamos en el suelo los tres, abrimos el boquete, pasamos primero los fardeles con las ropas y luego nosotros, como por una gatera, y salimos a cubierta.
  • Enderezamos el rumbo hacia el Cabo de Buena Esperanza, y con unos días borrascosos, luchando con la corriente del Cabo de las Agujas, pasamos al Atlántico, y tras de muchas penalidades llegamos a Angola y fondeamos en la Bahía de los Elefantes, nuestro puerto de refugio.
  • Pasamos por la plaza (aun de acordarme tengo miedo), y llegando cerca de las mesas de las verduras (Dios nos libre), agarró mi caballo un repollo a una, y ni fue visto ni oído cuando lo despachó a las tripas, a las cuales, como iba rodando por el gaznate, no llegó en mucho tiempo.
  • Machín, sin atender a las indicaciones del atalayero, se lanzó sobre las olas amarillas de la barra, allí donde se confundían el cielo y el mar, y pasó él y pasamos nosotros con una velocidad vertiginosa, tan pronto en la cumbre de una montaña de agua, como casi atravesándola por en medio.