Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "paseos" aquí tienes una selección de 64 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra paseos para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Se les veía en los paseos.
- Don Fermín volvió a sus paseos.
- Cuando se despierta vuelve a sus paseos.
- A cansar la carne con paseos interminables.
- No es mucho lo que ando yo por estos paseos.
- Ido se había levantado y daba paseos por la sala.
- Y discretamente, se levantó y volvió a sus paseos.
- Dio algunos paseos por la plaza, desierta a tales horas.
- Aún las ojeadas en calles y paseos eran pecados gordos.
- Había teatro, paseos concurridos, con música, forasteros.
- Él entonces se puso a dar paseos rápidos por la habitación.
- Moreno le dio el brazo a Barbarita II, y empezaron los paseos.
- De repente dio un salto, y levantándose se puso a dar paseos.
- La de tragarse leguas, o sea dar paseos de muchos kilómetros.
- Ella era la que más riqueza ostentaba en paseos, bailes y teatro.
- Pero los paseos no están concurridos más que los días de fiesta.
- Y se puso a dar paseos por el despacho, como una fiera en su jaula.
- ¿Y los paseos largos que necesitaba para hacer bien la digestión?
- Tomó el café y se levantó para dar algunos paseos por el despacho.
- Pero, hijo, me has quitado la devoción con tus paseos por la iglesia.
- No le gustaba ir a los paseos donde hubiera gente, como a su hermano Pedro.
- Toda la vida era diversión, excursiones, comidas alegres, teatros, paseos.
- Tenía otra manía, corolario de sus paseos, la manía de las pesas y medidas.
- La calle del Comercio es el núcleo de estos paseos nocturnos y algo disimulados.
- ¡la divertían tan poco los bailes, los teatros, los paseos, los banquetes de Vetusta!
- Ni Visita, ni Paco, ni los paseos a caballo de Mesía, conseguían rendir a la Regenta.
- Levantose en actitud de desesperación y volvió a la inquietud delirante de sus paseos.
- Gr., el marqués de Vegallana, los días de mucha agua, cuando él no podía dar sus paseos.
- En sus paseos por el monte y por los campos, este estudio es uno de sus recreos predilectos.
- Después de un breve sueño, vio ella la escueta figura de Maxi dando paseos en la habitación.
- Don Custodio le decía Glocester, el ilustre Arcediano, que había notado sus paseos ¿qué hay?
- Ana se levantó, esperó a que el Magistral llegase en sus paseos al extremo del gabinete y dijo.
- ¡Y a su mujer y al Magistral el estío de Vetusta, aquella tristeza de calles y paseos no les disgustaba!
- Llevaba un bastón grueso, cuyo mango era un martillo, y volvía de sus paseos con los bolsillos llenos de piedras.
- Las recitaba en verso en sus paseos solitarios por el monte de Loreto que olía a tomillo y caía a pico sobre el mar.
- Y allá fué Monote otra vez, trotando y tirando del ronzal delante del pobre caballo, cada vez más aburrido de tantos paseos.
- La animación de Vetusta renacía en cabildo, cofradías, casinos, calles y paseos cuando los del veraneo empezaban a aparecer.
- ¿Se echará usted a buscarlo por ahí entre sus relaciones, o saldrá a pescar un desconocido por las calles, teatros y paseos?
- Quedó el campo por don Pompeyo, que volvió a sus paseos y después fue a la cocina a espumar el puchero miserable de don Santos.
- Pedía un puñado de candidaturas a Mesía y las repartía por las parroquias electorales que visitaba en sus paseos de Judío Errante.
- ¡Oh, el mar, si no hay como el mar, y la mesa redonda, y la casa de baños, y los paseos por el muelle, y los conciertos al aire libre.
- Tenía Maximiliano momentos en que se llegaba a convencer de que era otro, esto siempre de noche y en la soledad vagabunda de sus paseos.
- Al principio Ana se había dejado llevar a paseo, a todos los paseos, al teatro, a la tertulia de Vegallana, a las excursiones campestres.
- Volvieron los paseos de noche, y por fin le permitieron salir solo, y reanudó sus trabajos en la botica, cuidadosamente vigilado por Ballester.
- Al pasar por delante de la Maestranza y al ver de cerca la muralla, me acordé de mis paseos con Dolorcitas y de mi época de estudiante en San Fernando.
- ¡Pobre don Melchor! La riqueza purgábala como un delito, y su vida de rentista ocioso y de acompañante en paseos y ceremonias resultábale un infierno.
- El doctor opina que la vida que llevas no es sana, que necesitas dar variedad a la actividad cerebral y hacer ejercicio, es decir, distracciones y paseos.
- Se levantó, y después de dar dos o tres paseos, volvió a sentarse junto a la mesa donde estaba la luz, porque había sentido una opresión molestísima.
- Este se había levantado, y poniéndose a dar paseos por la habitación con las manos en los bolsillos, expresó sus magnánimos pensamientos de esta manera.
- Luis Vives, que era un buen sujeto, que, como él mismo dice, se paseaba canturreando por los paseos de Brujas, aunque tenía una voz detestable, como él también añade.
- Pero una vez reconocido este Infinito Poder, él, Víctor Quintanar, seguía aburriéndose en aquel pueblo abandonado, sin teatro, sin paseos, sin mar, sin regatas, sin nada de este mundo.
- Antes me solía acompañar en mis paseos, y algunas veces, al ver aparecer el lucero de la tarde, recitó esa poesía de Ossian, que hemos leído los dos en un ejemplar de Ana Sandow, y que empieza así.
- Fuera de los paseos que daba en el comedor o en la alcoba, no hacía ejercicio alguno, y después de la inapetencia de los primeros días, le entró un apetito voraz, que las dos mujeres tuvieron por buen síntoma.
- Oía Fortunata los ronquidos del venerable Platón, cual monólogo de un cerdo, y sentía también los paseos de Ido, y algún monosílabo ininteligible, suspiros que parecían ayes de pena o invocaciones poéticas.
- Y a todo esto ¿hemos de vestir de estameña, y mostrar el rostro compungido, inclinado al suelo, y hemos de dar tormento al marido con la inquisición en casa, y con el huir los paseos, y negarse al trato del mundo?
- Esto cundió por las tertulias, corrillos y paseos, y cuantos pretendían pasar plaza de personas instruidas, lamentaron que no hubiera más fondo en los sermones del prelado, que no se preparase y que se prodigara tanto.
- Oyoles la conversación sin aparentar oírla, aunque nada interesante tenía para él, pues versó sobre si la Villa iba a suprimir tantas y tantas mulas del ramo de jardines y paseos para repartirse la cebada entre los concejales.
- Este pueblo es el mismo que asiste silencioso, grave, estirado a los paseos de solemnidad, y compungido, cabizbajo, lleno de unción (de El Lábaro ), a los sermones, a las novenas, a los oficios de Semana Santa y hasta al miserere.
- El contraste del calorcillo y la inmovilidad que ella gozaba con los grandes fríos que habían de sufrir los héroes de sus libros, y con los largos paseos que se daban por el globo, era el mayor placer que gozaba al cabo del año doña Rufina.
- Y si no, ¿cómo era que todas las primaveras las había pasado sin percibir siquiera aquel perfume de azahar que exhalaban los paseos y ahora le enloquecía, enardeciendo su sangre y arrojando su pensamiento en la vaguedad de un oleaje de perfumes?
- Jamás su espalda de curvas vertiginosas, su pecho alto y fornido, y exuberante y tentador, habían atraído así, ni con cien leguas, la atención y la admiración de un pueblo entero, por más que los luciera en bailes, teatros, paseos y también procesiones.
- Repasando todos los años de la inútil juventud, recordaba, como la mayor delicia que pudiera cargarse al capítulo de amor tal vez, alguna mirada de algún desconocido en uno de aquellos paseos por las carreteras orladas de árboles poblados de gorriones y jilgueros.
- Y después de todo, cuando la costurera terminaba, despedíanla sin cariño alguno, como un mueble inútil, y no se acordaban de ella al darse tono en paseos y teatros, asegurando que era de una modista francesa el vestido cuya confección les costaba unas cuantas pesetas.
- ¡Cuántos años tenía que remontar en la historia de sus amores para encontrar paseos de aquella índole! Sin embargo de la risa, sin temor al barro que debía de haber en la calle de Tras la cerca, que no estaba empedrada, se metió por un arco de la Plaza Nueva, entró en un callejón, después en otro y llegó al cabo a la calle a que daba la puerta del Parque.