Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra pastor

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra pastor en el contexto de una oración.

Término pastor: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "pastor" aquí tienes una selección de 41 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra pastor para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • A don Luis María Pastor.
  • Isuribere, el pastor de Urepel.
  • Yo soy un déspota en vez de un pastor.
  • Era Tonet, el nieto del tío Tomba, el pastor.
  • En el fondo había una cama de paja, de algún pastor.
  • Un pastor en las montañas, o un cavador en las minas.
  • Si parlanchín era el pastor, no le iba en zaga el maestro.
  • Aquellas tardes de su vida de pastor melancólico y meditabundo.
  • El pastor, tenido por brujo, poseía la adivinación asombrosa de los ciegos.
  • El pastor y la pastora le decían que pasara y ella contestaba que muchas gracias.
  • ¡Don Luis María Pastor en los Bufos! Azorín pregunta quién era don Luis María Pastor.
  • Al fin recordó que era nieto del tío Tomba, el pastor ciego á quien respetaba toda la huerta.
  • ¡Si usted nos hubiera visto á los de la partida del Flaire! el pastor nunca pudo decir fraile.
  • En la cuadra, el pastor, adolescente de cara estúpida y escrofulosa, confirmó la versión del cazador.
  • Usted será testigo de que la oveja ofrece solemnemente al pastor no separarse jamás del redil que escoge.
  • Y todo sin regaños, sin manotadas, tratándola como un buen pastor trataría a la más querida de sus ovejas.
  • Y salió el pastor, que es uno que llaman Don Horacio, que tiene el pelo colorado y ralo, como barbas de maíz.
  • ¡Y tú, tú chilló la de Jáuregui con espanto, persignándose, te has metido a pastor! Pero aguárdese usted, tía.
  • ¡Para hombres bonitos está el tiempo! Con que resignarse, hijas mías, que por ser cabras no ha de abandonaros vuestro pastor.
  • La enferma se inclinó hacia ella, y dándose unos aires evangélicos, en el tono que podría emplear un pastor de almas, le amonestó así.
  • La gente veía en él algo de la extravagancia misteriosa de su abuelo el pastor, y todos lo consideraban como un infeliz, tímido y dócil.
  • Por lo que hace al marqués, quedóse suspenso un instante, y de súbito, agarrando al pastor por los cabellos, se los mesó y refregó con furia, exclamando.
  • El Magistral se hizo rogar, y ofreció anticipar el dinero después de humillar cien veces al buen pastor que tomaba al pie de la letra las metáforas religiosas.
  • ¡Lo mismo que don Luis María Pastor! ¡Sí, sí exclamo yo, lo mismo que don Luis María Pastor! Y en la sala del Español se ha producido un escándalo enorme.
  • No había razón para que ella, que sabía presentarse como la primera, dejase de alternar con las damas que seguían a Guillermina cual las ovejas siguen al pastor.
  • El único que le hablaba era el tío Tomba, el pastor loco, que le reconocía con sus ojos sin luz, como si oliese en torno de Batiste el ambiente de la catástrofe.
  • Y el anciano pastor avanzaba la cabeza haciendo esfuerzos para ver con sus ojos casi muertos al hombre audaz que osaba realizar lo que toda la huerta tenía por imposible.
  • Y los pobres animales en vano protestaban con tiernos balidos, pues no los oía el pastor, ocupado en relatar con fruición la agonía del último francés matado por él.
  • Pastor y vaquero ha de ser, como su abuelo y como su padre, gritaba el licenciado cada vez que la madre hablaba de mandar al niño a aprender latín con el cura de Matalerejo.
  • Poco tiempo antes del día en que De Pas meditaba así, varias ciudadanas del barrio de obreros habían querido matar a pedradas a un forastero que se titulaba pastor protestante.
  • Pero ¡cuán lejanos estaban aquellos tiempos! ¿Quién se acordaba ya de Meléndez Valdés, ni de las Églogas y Canciones por un Pastor de Bílbilis, o sea don Cayetano Ripamilán?
  • Los tres hombres detuvieron las mulas, y mientras quedaba Capistun con ellas, Martín y Bautista se echaron uno a un lado y el otro al otro, para ver si encontraban cerca algún refugio, cabaña o choza de pastor.
  • Sentábase en el banco de ladrillos inmediato á la puerta, y el maestro y el pastor hablaban, admirados en silencio por doña Josefa y los más grandecitos de la escuela, que lentamente se iban aproximando para formar corro.
  • El gordo Arnaiz y su amigo Pastor, el economista, sostenían que todos los grandes problemas se resuelven por sí mismos, y Don Pedro Mata opinaba del propio modo, aplicando a la sociedad y a la política el sistema de la medicina expectante.
  • El Magistral había sido pastor en los puertos de Tarsa ¡y era él, el mismo que ahora mandaba a su manera en Vetusta! En este salto de la imaginación estaba la esencia de aquel placer intenso, infantil y material que gozaba De Pas como un pecado de lascivia.
  • Y mientras el pastor, despedido cortésmente, guiaba sus ovejas hacia el molino, para repetir allí sus historias, empezaba de nuevo en la escuela el canturreo de la tabla de multiplicar, que era para los discípulos de don Joaquín el gran alarde de sabiduría.
  • Y el pastor llamó á su rebaño, le hizo emprender la marcha por el camino, y antes de alejarse se echó la manta atrás, alzando sus descarnados brazos, y con cierta entonación de hechicero que augura el porvenir ó de profeta que husmea la ruina, le gritó á Batiste.
  • Y mascullando sus terribles profecías, el pastor se alejó detrás de sus ovejas, camino del pueblo, mientras aconsejaba al pobre Batiste que se marchase también, pero lejos, muy lejos, donde no tuviera que ganar el pan luchando contra el odio de tantas miserias coligadas.
  • Y no se imaginaban, después de un triunfo de diez años, que pudiera entrar en los campos abandonados otra persona que el tío Tomba, un pastor ciego y parlanchín, que, á falta de auditorio, relataba todos los días sus hazañas de guerrillero á su rebaño de sucias ovejas.
  • Todos hablaban únicamente de los respetos que merecía el anciano pastor, un hombre que en sus mocedades se comía los franceses crudos, que había visto mucho mundo, y cuya sabiduría, demostrada con medias palabras y consejos incoherentes, inspiraba un respeto supersticioso á la gente de las barracas.
  • Cómo, desplegando una maestría debida a la urgencia, había montado, espoleado, salido a galope, ejecutando todos estos actos mecánicamente, cual entre sueños, sin aguardar a que se disipase el corto hervor de la sangre, sin querer ver a la niña ni darle un beso, porque comprendía, estaba seguro de que, si lo hiciera, sería capaz de postrarse a los pies del señorito, rogándole humildemente que le permitiese quedarse allí en los Pazos, aunque fuese de pastor de ganado o jornalero.