Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra patatas

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra patatas en el contexto de una oración.

Término patatas: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "patatas" aquí tienes una selección de 21 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra patatas para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¿Qué patatas, hombre?
  • Patatas y jabón, una arroba de cada cosa.
  • Los demás días su chuletita con patatas fritas.
  • Para llenarles la barriga, me defiendo con las patatas y las migas.
  • , y las patatas a seis reales arroba, cosa que no se ha visto nunca.
  • En la venta del burdo género están las patatas y el pan para todo el año.
  • ¿Se ha de estar siempre hecho un esclavo, sembrando patatas o cuidando cerdos?
  • El grumete trajo una cazuela de patatas con bacalao, y comimos todos fraternalmente.
  • Encargo a Estupiñá dos o tres quintales de patatas, hija, y como si no trajera nada.
  • Pollos asados, fritos, en pepitoria, estofados, con guisantes, con cebollas, con patatas y con huevos.
  • El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya.
  • Manejaban el género con absoluta indiferencia, cual si los sacos de monedas lo fueran de patatas, y las resmas de billetes, papel de estraza.
  • El invierno había sido duro, las patatas pocas y malas, el macho estaba enfermo, los muchachos descalzos, un pedrisco lo había arrasado iodo.
  • Con Fortunata volvió a intimar después de la escena violenta que he descrito, y juntas echaron largos párrafos en la cocina, mientras pelaban patatas o fregaban los peroles y cazuelas.
  • Y Batiste seguía pensando en su campo, sentado ante la mesilla enana, rodeado de toda su familia menuda, que á la luz del candil miraba con avaricia una cazuela humeante de bacalao con patatas.
  • En la una, las patatas amarillentas, los reventones garbanzos sacando fuera del estuche de piel su carne rojiza, la col, que se deshacía como manteca vegetal, los nabos blancos y tiernos, con su olorcillo amargo.
  • Le habían arrancado a la monótona ocupación de cuidar las reses en el monte, y lo conducían a Valencia para hacer suerte, o más bien, por librar a la familia de una boca insaciable, nunca ahíta de patatas y pan duro.
  • En Matalerejo, en su tierra, Paula Raíces vivió muchos años al lado de las minas de carbón en que trabajaba su padre, un miserable labrador que ganaba la vida cultivando una mala tierra de maíz y patatas, y con la ayuda de un jornal.
  • Lo mismo funcionaba en la cocina que en el escritorio, y acabadita de poner la enorme sartén de migas para la cena o el calderón de patatas, pasaba a la tienda a que su marido la enterase de las facturas que acababa de recibir o de los avisos de letras.
  • Más allá, filas de sacos mostrando por sus abiertas bocas las patatas de Aragón, de barnizada piel, y tras ellos los churros, cohibidos y humildes, esperando quien les compre la cosecha, arrancada a una tierra ingrata en fuerza de arañar todo un año sus entrañas sin jugo.
  • Mozas que hilaban, otras que mondaban patatas, oyendo las chuscadas y chocarrerías del tío Pepe de Naya, vejete que era un puro costal de malicias, y que, viniendo a moler un saco de trigo al molino de Ulloa, donde pensaba pasar la noche, no encontraba malo refocilarse en los Pazos con el cuenco de caldo de unto y tajadas de cerdo que la hospitalaria Sabel le ofrecía.