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Ejemplos de oraciones con la palabra pecho

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra pecho en el contexto de una oración.

Término pecho: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "pecho" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra pecho para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Y se le abrió el pecho.
  • Pero, en fin, a lo hecho pecho.
  • La envidia crecía en su pecho.
  • El hijito pidió y tomó el pecho.
  • El corazón le saltaba en el pecho.
  • Una ancha inspiración hincha su pecho.
  • Agapita lloró sobre el pecho flaco de su padre.
  • María llevaba siete espadas clavadas en el pecho.
  • Una cierra los ojos y echa la cabeza sobre el pecho.
  • No murmuró ella frotándole el pecho con su cabeza, no.
  • Algo le escarabajeaba en el pecho causándole hondo daño.
  • Además, no tomes tan a pecho eso de la ruina de tu madre.
  • Tiempo tienes, hijo, tiempo tienes de darte golpes de pecho.
  • Estrechó suavemente a la santa contra su pecho, diciéndole.
  • Tomando una actitud noble, puesta la mano en el pecho, repuso.
  • Preguntó la esposa apoyando la cabeza en el pecho del marido.
  • / Inflamado mi pecho amoroso, sólo en ti se cifraba mi anhelo.
  • El corazón me golpeaba en el pecho como un martillo de fragua.
  • Al pararse bajaba la cabeza hasta dar con la barba en el pecho.
  • Descuida, que no te pondrán un puñal al pecho para que peques.
  • únicamente su pecho continuaba agitándose con penoso estertor.
  • murmuró la prójima inclinando su cabeza sobre el pecho de él.
  • El cañón no amagaba a su pecho, sino a las espaldas de Julián.
  • Metióse el pecho, lo cubrió, se enjugó los ojos y salió a abrir.
  • Aurora dejó las tijeras, y se clavó en el pecho la aguja enhebrada.
  • Diciendo esto, atrevíase a agasajar contra su pecho la sagrada forma.
  • Extraño mucho que el pobre Juanín encuentre qué sacar de ese pecho.
  • Ella le apretó la cabeza contra su pecho y derramó algunas lágrimas.
  • Ocurriole si no tendría ella pecho alguna vez, quería decir iniciativa.
  • ¿Por qué no abría el pecho al amigo del alma, al verdadero, al único?
  • Tenía un volcán en el pecho, y la alegría de los demás la mortificaba.
  • Mas sus ojos se cerraban, su cabeza, ebria de sueño, caía sobre el pecho.
  • Dime, ¿y cuando te pretendía, ya le habían cortado el pecho que le falte?
  • El corazón le saltaba en el pecho y no se atrevía a preguntar a la zancuda.
  • Allí, valga la verdad, no se sabía lo que era pecho, ni lo que era barriga.
  • Y tras una pausa, en la que permaneció cabizbajo, dijo golpeándose el pecho.
  • La movible superficie del agua despertaba en mi pecho sensaciones voluptuosas.
  • ¡pecho a la vida! ¡Ah, si tú hubieras querido, Tula! Te di un año de plazo.
  • Y mi madre estrechó a Mary contra su pecho y la besó varias veces efusivamente.
  • Si es en la iglesia, y come en el pecho, nos damos sanctus aunque sea al introibo.
  • Dijo a Petra que, toda de negro, esperaba, con la cabeza inclinada sobre el pecho.
  • Tan hueca se puso al oírme decir esto, que aún creo que le nacía un pecho nuevo.
  • La confianza se desbordaba del pecho del joven Santa Cruz, y no pudo menos de decir.
  • Volvió Julián con el ama, pero la criatura tardó bastante en consolarse al pecho.
  • Y Petra tañía la trompa quejumbrosa, y yo sentía lágrimas dulces dentro del pecho.
  • ¡y aquella risa profunda, que tenía raíces en el vientre, en el pecho, le sofocaba.
  • Moreno sintió que la horrible pulsación de su pecho era anegada por una onda glacial.
  • Oh, Mesía era más noble, luchaba sin visera, mostrando el pecho, anunciando el golpe.
  • Y la ira volvió a encenderse en su pecho, sopló con fuerza y barrió el dolor tierno.
  • El Delfín se acercó y poniéndole un pie sobre el pecho, cuidando de no apretar, dijo.
  • Veíase únicamente el brillo de los gruesos lagrimones, y el vaivén del acongojado pecho.
  • Jacinta, riendo, deslizaba su mano por el forro de la levita, buscando el bolsillo del pecho.
  • Los seminaristas con la frente baja y los ojos en el suelo, cruzadas las manos sobre el pecho.
  • Lo juraba y perjuraba, dándose terribles puñetazos sobre el pecho, que sonaba como un tambor.
  • Ana la sintió llegar como una corriente fría y vibrante a sus entrañas, más abajo del pecho.
  • Cuando comenzó a amanecer sentí que mi corazón se aligeraba, y mi pecho respiró con desahogo.
  • Ya ante el enfermo, el que no tenía barba bajó los ojos, cruzó las manos sobre el pecho y dijo.
  • Y al ver que su hermano sonreía irónicamente, lo juró con la mano puesta en el exuberante pecho.
  • Al decir yo, Guillermina se ponía la mano en el pecho y daba a sus ojos la expresión más hermosa.
  • Yo les aseguro a ustedes decía Aparisi, puesta la mano sobre el pecho, que no pasará nada, pero nada.
  • Tú irás a Cádiz también dijo Don Alonso ansioso de despertar el entusiasmo en el pecho de su mujer.
  • Procuró ceñir con los brazos la espalda y el pecho del amigo, y exclamó con voz solemne y de sollozo.
  • La desgracia reanimaba el sentimiento maternal, dormido durante tantos años en el pecho de doña Manuela.
  • No se hartaba de mirarla, y una obstrucción singular se le fijó en el pecho, cortándole la respiración.
  • A reina va, y lo hago cuestión personal añadió envalentonado Trabuco, dándose un puñetazo en el pecho.
  • La Virgen, con la vestidura azul y blanca, el pelo suelto, la mirada en el cielo y las manos sobre el pecho.
  • La señora de Rubín dejó caer la cabeza sobre el pecho, dando un chapuzón en el lago negro de su tristeza.
  • Los brazos cubiertos de vello negro ensortijado, lo mismo que el pecho alto y fuerte, parecían de un atleta.
  • Un labriego, al sol, sobre un poyo de adobes rojos, duerme con la cabeza sobre el pecho y los brazos caídos.
  • Púsose la novia su vestido de seda negro, y doña Lupe se empeñó en plantarle un ramo de azahar en el pecho.
  • A algunas solía desnudarlas de medio cuerpo arriba, les untaba con miel el pecho y la espalda y las emplumaba.
  • Dejaba escapar de su pecho exclamaciones de ira, juramentos de venganza y apóstrofes de despecho contra sí mismo.
  • La válvula vieja y gastada que parecía mugir dentro de su pecho fue aminorando lentamente el fatigoso movimiento.
  • Después exhaló un hondísimo suspiro, y llevándose la mano al pecho, dejó escapar con bronca voz estas palabras.
  • ¡Infame! ¡Infelices! Y don Santos se incorporó como pudo, inclinó la cabeza sobre el pecho, y lloró en silencio.
  • Pensando en esto, hizo una cortesía de respeto al gran Wagner, inclinando suavemente la graciosa cabeza sobre el pecho.
  • Y, antes de acabar el redoble de su carcajada báquica, dejó caer la cabeza, muy descolorido, en el pecho del marqués.
  • A doña Lupe le faltaba un pecho, por amputación a consecuencia del tumor scirroso de que padeció en vida de su marido.
  • Yo le juro a la señora que lo que le he dicho es el Santísimo Evangelio replicó Ido poniéndose la mano sobre el pecho.
  • En los dobleces del cuerpo, las rodillas juntábanse a ratos con el pecho, y una de las manos servía de almohada a la nuca.
  • Después dejó caer la varonil y gallarda cabeza sobre el pecho y estuvo meditando un rato sobre el por qué de su perra suerte.
  • Por aquellos días no era todavía costumbre que fuesen al Ateneo los sabios de pecho que están mamando la leche del conocimiento.
  • Exaltada y fuera de sí, Jacinta, que se estaba vistiendo a toda prisa, soltó la ropa para darse golpes en el pecho y en el vientre.
  • Un soberbio capón, panza arriba, con los robustos muslos recogidos sobre el pecho y la piel dorada, crujiente, impregnada de manteca.
  • Mirando nuestras banderas rojas y amarillas, los colores combinados que mejor representan al fuego, sentí que mi pecho se ensanchaba.
  • Díganme, si no, ¿de dónde se sacan que puede ser buena crianza el coger a una señorita por la cintura y apretarla contra el pecho?
  • Tembló de frío y a tientas otra vez, el cabello por la espalda, la bata desceñida, y abierta por el pecho, llegó Ana a su tocador.
  • ¡Comerciante hasta la muerte! Y después de repetir estas palabras golpeándose el pecho, salió del salón escoltado por las señoras.
  • ¡Una santa!, ¡una santa! repitió Ido, con la barba pegada al pecho y echando al Delfín una mirada que en otra cara habría sido feroz.
  • Lo particular es que una de estas fue a estamparse en el pecho de un general francés, donde se le quedó como pegada y sin hacerle daño.
  • Pero aquel pánico pasó, y la pobre niña sin madre sintió dulce corriente que le suavizaba el pecho al subir a las fuentes de los ojos.
  • El volcán que rugía en el pecho de la señora de Jáuregui no podía arrojar su lava sino sobre Papitos, que para esto justamente estaba.
  • Éstas, rendidas por el insomnio y el llanto, parecían idiotas, descansando sobre el pecho la cara enrojecida y escaldada por las lágrimas.
  • Y la carne flaca tropezó con el Cristo amarillento de marfil que el Magistral había regalado a su amiga para que lo llevase sobre el pecho.
  • En mitad de la ascensión pensó que rodaba al pie del hórreo, y apretó contra el pecho a la niña, que, despertándose, rompió en llanto.
  • Expectación, mientras el músico echaba de lo hondo del pecho unos ayes y gruñidos como de un perrillo al que le están pellizcando el rabo.
  • Pero no ocurrieron de este modo las cosas, porque ningún transeúnte se fijó en el pecho postizo, que era lo mismo que una vejiga de manteca.
  • Mientras las miradas del jinete eran cohetes que se encaramaban a la barandilla en que descansaba el pecho fuerte y bien torneado de la Regenta.
  • Y con esto y con las facultades latas de que se hallaba investido, declaró, puesta la mano en el pecho, que respondía de la elección de Cebre.
  • Tuvo que ponerse rígido, porque desde el centro del cuerpo le subía por el pecho un bulto inmenso, una ola, algo que le cortaba la respiración.