Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra pedirle

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra pedirle en el contexto de una oración.

Término pedirle: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "pedirle" aquí tienes una selección de 29 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra pedirle para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¿A pedirle perdón?
  • Sí, a pedirle perdón.
  • Para pedirle a Dios chiquillos.
  • Y ahora me toca a mí pedirle un favor.
  • Y tuve que pedirle a Sabel, de favor, que volviese.
  • Una, la prudente, el ir a ver a don Ciriaco y pedirle consejo.
  • Si pecó, todo varía en mí, y no me rebajo yo a pedirle perdón.
  • Vamos a ver al hermano Juan, y a pedirle algo de comer y de beber.
  • Celedonio amenazó al campanero interino con pedirle la dimisión.
  • Necesito ver a usted, quiero pedirle perdón y jurarle que soy digna de su cariñoso amparo.
  • Lo que yo quería, Eugenio, era pedirle que me dispensase el enfado que tomé allá en la mesa.
  • Maximiliano buscaba una fórmula para pedirle perdón sin menoscabo de su dignidad de señorito.
  • Ahora le dijo tranquilamente ésta ve a dar las gracias a tu mujer, a pedirle perdón y a animarla.
  • Entonces estas desdichadas criaturas se presentaron a Dios para pedirle que les quitase la inteligencia.
  • Pronto se habían de ver claras las cosas, y el asno de su marido vendría a pedirle perdón y a sacarla de aquel encierro.
  • Ahora que lo sabe, lo que tengo que hacer es pedirle que tenga compasión de mí, recoger mi ropa y marcharme de esta casa.
  • Pero como sintieron dél que estaba bien enternecido, no se les hizo de vergüenza pedirle de almorzar con el acostumbrado pago.
  • Abrazólos a todos, y luego empezaron unos a pedirle oración para el Justo Juez en verso grave y sonoro, tal que provocase a gestos.
  • Cierto que debía pedirle perdón por el intento que tuvo de arañarle la cara, ¡qué barbaridad!, y por las palabras que se dejó decir.
  • Pero es preciso, hija mía, confesar la fe de Cristo, consagrar a ella nuestros últimos pensamientos y pedirle con el corazón que nos perdone.
  • Lo primerito que he de pedirle al Señor cuando me meta en el Cielo, es que te haga feliz, dándote lo que es muy re tuyo, lo que te han quitado.
  • Si aquellas diabluras se acabaron, ¿a qué venía maltratar de palabra y hasta de obra a la pobre Jacinta, cuando lo que procedía era pedirle perdón?
  • Indagaba con febril examen las causas recónditas del agradar, y no pudiendo conseguir cosa de provecho en el terreno físico, escudriñaba el mundo moral para pedirle su remedio.
  • Permanecía en pie en medio de la habitación, como una estatua, contemplando la figura lastimosísima de su marido, sin atreverse a preguntarle nada ni a pedirle una aclaración sobre las extrañas cosas que revelaba.
  • Las primeras palabras de amor que Ana, ya vencida, se atrevió a murmurar con voz apasionada y tierna al oído de su vencedor, no el día de la rendición, mucho después, fueron para pedirle el juramento de la constancia.
  • Y había muchacho que, impulsado por alguna copita traidora, despreciaba la vulgar invitación de las escaleras y se encaramaba por la fachada, agarrándose a las rejas, para entregar un ramo de flores a la niña y pedirle un duro a la mamá.
  • Fué varias veces á Valencia á la casa del amo para hablarle de sus antepasados, de los derechos morales que tenía sobre aquellas tierras, á pedirle un poco de paciencia, afirmando con loca esperanza que él pagaría, y al fin el avaro acabó por no abrirle su puerta.
  • Luego, a todo el que iba a pedirle algo, después de reñirle rudamente y de reprocharle sus vicios y de insultarle a veces, le daba lo que le parecía, hasta que a mediados del mes se le acababa el montón de pesetas y entonces daba maíz o habichuelas siempre refunfuñando é insultando.
  • Por un acto de fe, aquella señora había despreciado todas las injurias con que sus enemigos le perseguían a él, no había creído nada de aquello y se había acercado a su confesonario a pedirle luz en las tinieblas de su conciencia, a pedirle un hilo salvador en los abismos que se abrían a cada paso de la vida.