Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra peines

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra peines en el contexto de una oración.

Término peines: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "peines" aquí tienes una selección de 13 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra peines para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¡qué peines!
  • ¡Peines y peinetas!
  • Estos dos eran buenos peines.
  • ¡nosotras que hemos sido unos peines.
  • ¡Aquel Cienfuegos, aquel Arias Ortiz! Vaya unos peines.
  • ¡Peines y peinetas! A doña Lupe la conozco como si la hubiera parido.
  • Los peines de concha guardaban enredadas en sus púas marañas de cabellos.
  • ¡Peines y peinetas, dónde estará la condenada llave! murmuró con un rugido de hondísimo despecho.
  • , a mi casa, de donde me sacaron engañada estas indecentonas, sí señor, engañada, porque yo era honrada como un sol, y aquí no nos enseñan más que peines y peinetas.
  • El que así hablaba era un hombre fornido, de áspero bigote, estrecha frente, pelo hirsuto y fuerte, rebelde a peines y cepillos, con las puntas hacia adelante, y quijada brutal, que se disimulaba un tanto bajo una sonrisa bondadosa.
  • Si una se pone a ser verbigracia honrada, los muy peines no pasan por eso, y si una se mete mucho a rezar y a confesar y comulgar, se les encienden más a ellos las querencias, y se pirran por nosotras desde que nos convertimos por lo eclesiástico.
  • Era un hombre simpático, no muy limpio, de barba inculta, la nariz muy gruesa, personalidad negligente, terminada por arriba en una caballera de matorral, que debía de tener muy poco trato con los peines, y por abajo en anchas y muy usadas pantuflas de pana, que iba arrastrando por los ladrillos de la rebotica y laboratorio.
  • La multitud abrió paso, y veloces, con ciego impulso, como espoleadas por el terror, pasaron una docena de muchachas despeinadas, greñudas, en chancleta, con la sucia faldilla casi suelta y llevando en sus manos, extendidas instintivamente para abatir obstáculos, un par de medias de algodón, tres limones, unos manojos de perejil, peines de cuerno, los artículos, en fin, que pueden comprarse con pocos céntimos en cualquier encrucijada.