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Ejemplos de oraciones con la palabra peligros

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra peligros en el contexto de una oración.

Término peligros: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "peligros" aquí tienes una selección de 36 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra peligros para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Todo son trabajos y aun peligros.
  • Nissen nos salvó de muchos peligros.
  • Se salía de estos peligros a la buena de Dios.
  • Martín se había olvidado de todos sus peligros.
  • No había dificultades, no había peligros ni tropiezos.
  • Pero su oficio tenía los peligros del domador de fieras.
  • Así pasamos meses y años en medio de peligros continuos.
  • Picaba un poco y tenía sus peligros, pero halagaba la piel.
  • Doña Paula insistió en pintarle los peligros de la calumnia.
  • No era verdad que ella corriese tantos peligros casándose con él.
  • ¿No estaba dispuesto á defender á los suyos de los mayores peligros?
  • Pero no quiso pensar en los peligros que la estancia en el Vivero podía tener.
  • , peligros que obligaban al marino a tomar ante los hechos una actitud gallarda.
  • Calle de Alcalá, Peligros, Caballero de Gracia, ellos delante, nosotros detrás.
  • Y al sobrinito se le alborotó la conciencia, haciéndole ver peligros donde no los había.
  • Don Víctor expuso las dificultades y los peligros del remedio, pero don Álvaro prometió allanarlo todo.
  • Tienes tú en ti misma poca defensa contra los peligros que a la vida ofrece continuadamente el entusiasmo.
  • Estos peligros grandes y aparatosos quitan el miedo, sobre todo si uno tiene que asumir la responsabilidad.
  • Leía a su madre, con los ojos brillantes de entusiasmo, los periódicos que hablaban de los peligros del P.
  • Dos veces la había sacado a ella de peligros puerperales una famosa matrona sin matrícula ni Dios que lo fundó.
  • Ella se lo agradecía y, como en tiempo antiguo, procuraba aturdirse, no pensar en los peligros de aquella amistad.
  • La imaginación de Andrés le hacía ver peligros imaginarios que por un esfuerzo de voluntad intentaba desafiar y vencer.
  • Me preguntó dónde había navegado, y me expuso con gran claridad todos los peligros que corría al entrar en El Dragón.
  • A los peligros ya conocidos debían unirse los que ofrece por sí misma toda belleza superior dentro de la máquina del matrimonio.
  • Y vuelta al ajuste de cuentas, y al inquirir, y al tomar acta de todos los pasos que el predilecto daba por entre los peligros sociales.
  • Subieron juntos la cuesta de la calle de Alcalá, y al llegar a la esquina de la de Peligros, Montaner insistió para que entraran en el café de Fornos.
  • No quería pensar en esto, no quería sustos de conciencia ni peligros de otro género, no quería más que gozar aquella dicha que se le entraba por el alma.
  • Estas razones no convencían a Barbarita, que seguía con toda el alma fija en los peligros y escollos de la Babilonia parisiense, porque había oído contar horrores de lo que allí pasaba.
  • Sequedades del ánimo repentinas, agrias y espinosas, y todo ello la volvía loca, tenía miedo no sabía a qué, y buscaba el amparo de la religión para luchar con los peligros de aquel estado.
  • Daba este mucha importancia a su apostolado, y cuando le caía en las manos uno de aquellos negocios de conquista espiritual, exageraba los peligros y dificultades para dar más valor a su victoria.
  • Y después de pensar y resolver esto, se vistió y se peinó lo mejor que supo, y no volvió a poner en tela de juicio puntos de honra, peligros, ni compromisos de los que Don Víctor tanto gustaba ver en versos de Calderón y de Moreto.
  • Había hablado, sin precisar nada, de malos pensamientos, pero le parecía indecoroso e injusto para con ella misma, hasta grosero, personificar aquellas tentaciones, decir que se trataba de un solo hombre de tales prendas, y señalar los peligros que había.
  • Que confesando yo no ser más santo que mis vecinos, desta nonada, que en este grosero estilo escribo, no me pesará que hayan parte y se huelguen con ello todos los que en ella algún gusto hallaren, y vean que vive un hombre con tantas fortunas, peligros y adversidades.
  • Y poco después, mientras Benítez traía a la vida con antiespasmódicos a la Regenta y recetaba nuevas medicinas para combatir peligros nuevos, complicaciones del sistema nervioso, Frígilis en el tocador leía la carta del que siempre llamaba ya para sus adentros cobarde asesino.
  • Y, aunque temiendo los peligros de la fantasía de Ana, por no perder terreno, tenía que dejarla abandonarse a los espontáneos arranques de ternura piadosa que venían sin saber cómo, a lo mejor, provocados por cualquier accidente que ninguna relación parecía tener con las ideas religiosas.
  • Perucho, cuyos pies descansaban en las anfractuosidades del muro, se quedó como incrustado en él, sin osar respirar, ni bajarse, ni moverse, porque aquel hombre desconocido, mal encarado y en acecho, le infundía el pavor irracional de los niños, que adivinan peligros cuya extensión ignoran.