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Ejemplos de oraciones con la palabra peligroso

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra peligroso en el contexto de una oración.

Término peligroso: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "peligroso" aquí tienes una selección de 29 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra peligroso para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Pero eso es lo peligroso.
  • Lo encuentro peligroso dijo Andrés.
  • Todo lo peligroso tiene su antídoto.
  • El sostenerse allí era casi tan peligroso como pasar.
  • Los municipales intentaban oponerse a tan peligroso ejercicio.
  • Pero con aquella impedimenta me pareció peligroso tocar en tierra.
  • No pudiendo hacerlo intentó sacar la conversación de terreno tan peligroso.
  • Pero tú parece que te complaces en eso, que es un juego muy peligroso y muy feo.
  • Ir a guarecerse a Guetaria, con la gente cansada y anhelante, me parecía peligroso.
  • Indudablemente, aquí, si hay algo peligroso, debe estar en abrir la caja con la llave.
  • Si veía algo que consideraba peligroso, en la primera casa marcaba una cruz con carbón.
  • Aranda se opuso siempre dijo mi amo, atajándole en el peligroso camino de la balística.
  • Cuando le veía a Martín andar a caballo y entrar en el río, le deseaba un desliz peligroso.
  • Lanzado, pues, el concepto más peligroso, siguió luego como una seda, sin nudo y sin tropiezo.
  • Todo aquello añadió el Magistral después de presentarlo en resumen de puro peligroso rayaba en pecado.
  • El oír con deleite, como oía, aquella música insinuante, ya era molicie, ya era placer sensual, peligroso.
  • A pesar de esto, la tal reunión era casi un club, que en épocas como aquélla tenía su carácter peligroso.
  • Quería apartarla de aquel extremo peligroso, y no sabía cómo llevar a su penitente a un terreno puramente ideal.
  • Pero el viaje era peligroso, y, además, no me hacía ninguna gracia la perspectiva de entrar solo en aquel agujero.
  • ¡Ah!, sin aquel peligroso testigo de Jacinta ya se habría explicado ella bien, enseñando a la atrevida cuántas son cinco.
  • La familia no comprendía la gravedad, y Andrés tuvo que insistir para convencerles de que el estado del niño era peligroso.
  • Si algo de panteísmo puede haber en lo que usted dice, no es peligroso, por tratarse de usted, y yo me encargaría, en todo caso, de cortar ese mal de raíz.
  • Metido en tan peligroso empeño, hasta abandonó sus campos, pasando los días en los senderos de la huerta con pretexto de cazar, pero en realidad para exhibir su escopeta y su gesto de pocos amigos.
  • Tratado Séptimo Cómo Lázaro se asentó con un alguacil, y de lo que le acaeció con él Despedido del capellán, asenté por hombre de justicia con un alguacil, mas muy poco viví con él, por parecerme oficio peligroso.
  • Y cuando llegó el peligroso parto repitió Gertrudis las abnegaciones que en los partos de su hermana tuviera, y recojió al niño, una criatura menguada y debilísima, y fué quien lo enmantilló y quien se lo presentó a su padre.
  • Bautista y Martín sabían la reputación del Cura y su enemistad con algunos generales carlistas y convinieron en que era peligroso llevar el alijo a Vera o a Lesaca, mientras anduvieran por allí las gentes del ensotanado cabecilla.
  • Todas las demás, lloriqueando, la felicitaban con ruidosos aspavientos, y por fin la misma santa hubo de mandar que cesaran aquellas manifestaciones de regocijo, porque la enferma se afectaba mucho, y podría resultarle algún retroceso peligroso.
  • Además, veía a su amiga demasiado inclinada a las especulaciones místicas, temía que cayera en el éxtasis, que tenía siempre complicaciones nerviosas, y era preciso evitar que pudiesen culparle a él de otra enfermedad probable, si Ana seguía aquel camino peligroso.
  • Y no alcanzando, sin duda, los medios de los Limiosos a echar piso nuevo, se habían contentado con arrojar algunas tablas sueltas sobre los pontones y las vigas, y por tan peligroso camino cruzó tranquilamente el señorito, sin dejar de ofrecer los dedos a Nucha, y sin que ésta se atreviese a solicitar más firme apoyo.