Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra pellejo

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra pellejo en el contexto de una oración.

Término pellejo: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "pellejo" aquí tienes una selección de 16 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra pellejo para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Su pellejo hacía milagros.
  • Como un pellejo gruñó el abad.
  • Si yo estuviese en el pellejo del Felipe.
  • De regreso a la casa, doña Lupe no cabía en su pellejo.
  • No doy dos cuartos por su pellejo de usted ni por el mío.
  • ¡Y era fea, doña Manuela, muy fea! Huesos y pellejo nada más.
  • Un rostro pálido, avellanado, todo huesos y pellejo que parecía pergamino claro.
  • Caballos tristes, cuyo pellejo parecía agujerearse con lo anguloso de la descarnada osamenta.
  • Aquel Pimentó tenía el pellejo duro, y arrojando sangre y barro iba tal vez á rastras hasta su barraca.
  • Todavía no lo ha abierto, y le saqué una tira de pellejo ¡ras!, desde semejante parte, aquí por la sien.
  • Y las manitas, cuyo pellejo rellenaba ya suave grasa, y cuyos dedos se redondeaban como los del niño Dios cuando bendice.
  • Aquel hecho era quizás síntoma de un nuevo aspecto de locura, y las dos señoras no cabían ya en su pellejo, de temor y zozobra.
  • Tenía olfato seguro para rastrear a las personas pundonorosas, de esas que entregan el pellejo antes que permitir andar en lenguas de la fama, y con estas se metía hasta el fondo, se atracaba de deudor.
  • Sentámonos nosotros, y yo, que vi el negocio malparado y que mis tripas pedían justicia, como más sano y más fuerte que los otros, arremetí al plato, como arremetieron todos, y emboquéme de tres medrugos los dos y el un pellejo.
  • ¡Anda, tinaja, cuba, mosquito! ¡Toma, toma, para que vuelvas otra vez, pellejo, odre! ¡Ve a dormir la mona, cuero! ¡A la taberna con tus huesos, larpán, tonel de mosto! ¡A la cárcel, borrachos, a vomitar lo que tenéis en esas tripas! Limpia estaba la calle.
  • Muchachos desarrapados rompían las oleadas del gentío, ofreciendo la vida cíe Lagartijo en aleluyas, los antecedentes y retratos de los seis toros que iban a lidiarse, o pregonaban unos abanicos de madera sin cepillar y en los cuales una mano torpe había estampado un toro como un pellejo de vino y un torero que parecía una rana desollada.