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Ejemplos de oraciones con la palabra pellizco

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra pellizco en el contexto de una oración.

Término pellizco: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "pellizco" aquí tienes una selección de 14 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra pellizco para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • El señor Infanzón dio un pellizco a su mujer.
  • Visita le dio un pellizco a Edelmira a quien ya tuteaba.
  • En el pasillo dio un pellizco a Petra que traía un vaso de agua azucarada.
  • La chica se fijó en la intención del pellizco porque se había fijado en el tratamiento.
  • Primero se rebajó hasta dar algunos consejos a la montañesa, después le dio un pellizco.
  • Doña Paca y los dos criados también se llevarían un pellizco el día en que el amo faltara.
  • Era un pellizco desvergonzado lo que venía a atormentarla audazmente en sus redondeces de buena moza.
  • Al uno por el pellizco y al otro por impropiedad de lenguaje, como decía bufando don Joaquín sin parar en sus cañazos.
  • Volvió a mirar a su marido, y notando en él una como sonrisilla de hombre de mundo, le dio un pellizco acompañado de estos conceptos, un tanto airados.
  • Era que la amazona de la huerta, al sentir el primer pellizco del viejo pirata, había contestado con una bofetada, contenta en el fondo de que alguien pusiera a prueba su virtud.
  • Las traía Petra que llamaba a la puerta con seña particular, bajaba Teresa, en silencio se besaban como las señoritas, en ambas mejillas, cuchicheaban, reían sin ruido y se daban algún pellizco.
  • Como que acabadita de oírse llamar con las denominaciones más injuriosas y de recibir un pellizco que le atenazaba la carne, poníase detrás de su ama a hacer visajes y a sacar la lengua, mientras se rascaba el brazo dolorido.
  • Y el de las pelotillas lo aprobaba todo, contento con salir de la advertencia sin cañazo, cuando otro grandullón que estaba á su lado en el banco y debía guardar antiguos resentimientos, al verle de pie y con las posaderas libres, le aplicó en ellas un pellizco traidor.
  • Ella y don Álvaro no tomaban parte activa en la broma al principio, pero al fin le tocó a la Regenta algún pellizco, ninguno de Mesía, a este varios de Obdulia y Visita, y, sin pensarlo, Ana en la general contienda más de una vez sintió su espalda oprimida por la de Álvaro, y aunque huía el contacto delicioso, de un sabor especial, en cuanto lo notaba, el contacto volvía, y Ana iba sintiendo emociones extrañas, nuevas del todo, una inquietud alarmante, sofocaciones repentinas y una especie de sed de todo el cuerpo que hasta le quitaba la conciencia de cuanto no fuese aquel rincón obscuro, estrecho, donde cantaban, reían, saltaban.