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Ejemplos de oraciones con la palabra penosa

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra penosa en el contexto de una oración.

Término penosa: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "penosa" aquí tienes una selección de 15 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra penosa para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • No creía que esta labor fuera tan penosa.
  • Una penosa idea le acudía de vez en cuando.
  • La curiosidad del animalito interrumpía la audición, que era ya bastante penosa.
  • Declaró que la enfermedad no era grave, pero sí larga, y de convalecencia penosa.
  • Todo quedó al fin en silencio, y de nuevo emprendió el joven su ascensión penosa.
  • Vii La declaración de Maximiliano había puesto a Fortunata en perplejidad grande y penosa.
  • Eso es darme una lección replicó don Víctor algo picado y continuando también la ascensión penosa.
  • Pero los días y las noches, sin saber cómo, traíanla lentamente otra vez a la misma situación penosa.
  • Y con la alegría del que después de una penosa navegación descubre el puerto, la familia procedió á la siembra.
  • Aún intentó un esfuerzo para dominar situación tan penosa, y echando miradas de alarma a la vidriera de su alcoba, dijo.
  • Aun así, fue preciso sostener una lucha penosa para que se decidiera a probarlo, pues insistía en que también aquel tenía gusto a arsénico.
  • Y casi al punto mismo en que acudió a su memoria tan severo dictamen, arrepintióse el capellán, sintiendo cierta penosa inquietud que no podía vencer.
  • Tras de la cólera y la confusión vino el abatimiento, y se sentía tan rendida físicamente como si hubiera estado toda la mañana ocupada en alguna faena penosa.
  • Las colecciones botánicas, mineralógicas y entomológicas yacían en un desorden caótico, y la pereza de emprender la tarea penosa de volver a clasificar tantas yerbas y mosquitos también le alejaba de su casa.
  • ¡Muerto Marcial, muerto Malespina! ¡Qué terribles nuevas llevaba yo a casa de mi amo! Casi estuve por un momento decidido a no volver a Cádiz, dejando que el azar o la voz pública llevaran tan penosa comisión al seno del hogar, donde tantos corazones palpitaban de inquietud.