Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra pensamientos

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra pensamientos en el contexto de una oración.

Término pensamientos: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "pensamientos" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra pensamientos para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Sonreía a sus pensamientos.
  • Mis pensamientos estaban en Lúzaro.
  • Con estos pensamientos, decía para mí.
  • ¿Crees que no te leo yo los pensamientos?
  • Señor, ya soy otro, y otros mis pensamientos.
  • Al volver de él no coordinaba los pensamientos.
  • Era una maravilla cómo le adivinaba los pensamientos.
  • Así permanecía silencioso, sumido en sus pensamientos.
  • Al bajar la escalera, sus pensamientos tomaban otro giro.
  • Los pensamientos de doña Manuela aún eran más obscuros.
  • Los últimos pensamientos del Magistral fueron maldiciones.
  • Asaltáronle pensamientos tristes, y sintió ganas de llorar.
  • Desechaba aquellos pensamientos con todas sus fuerzas, pero volvían.
  • Sonreía de todo corazón, sonreía a sus pensamientos, a sus planes.
  • Explicaré mis pensamientos para que se admiren ustedes de mi simpleza.
  • Fue sin duda la imagen de mis pensamientos reproducida por los sentidos.
  • El espíritu se había refrigerado con el nuevo sesgo de los pensamientos.
  • Jacinta, al quedarse otra vez sola con su marido, volvió a sus pensamientos.
  • Y estos pensamientos, que antiguamente la atormentaban, ahora le daban alegría.
  • Tónica le hablaba como un amigo y le hacía confidente de todos sus pensamientos.
  • Creí que me querían tirar al agua, y mis pensamientos se reconcentraron en Mary.
  • Se trataba de una singularísima especie de pensamientos monocromos, invención suya.
  • Esta contemplación nocturna le producía como un flujo de pensamientos perturbadores.
  • Pero en realidad, lo que más la turbaba eran los pensamientos que acudían a su memoria.
  • Esta especie de congestión también la causa el orgasmo de pensamientos del mismo estilo.
  • Pasaba el día temblando de frío en una somnolencia poblada de pensamientos disparatados.
  • Y por fin, componiéndose la cabellera negra y abundante como los malos pensamientos, decía.
  • Y parecíanme a mí tan bien estos pensamientos honrados, que yo me los agradecía a mí mismo.
  • Fortunata iba adquiriendo confianza con él, y le revelaba sus pensamientos sobre diferentes cosas.
  • Y yo veo a muchos jóvenes, señor Azorín, echar por las veredas de sus pensamientos descarriados.
  • Con aquellos pensamientos desagradables, marchaba Andrés en el vagón de tercera, medio adormecido.
  • Yo hubiera querido identificarme con ella, saber sus pensamientos más íntimos, penetrar en su alma.
  • Los hombres, querido Sarrió ha dicho Azorín, se afanan vanamente en sus pensamientos y en sus luchas.
  • Cuando te vuelves faltón, la menor palabra, cualquier gesto tuyo me sirven para leerte los pensamientos.
  • La peor de las medicinas era esta, pues gustaba la joven de estar sola, entretenida con sus pensamientos.
  • Quería distraerse, sacudir aquellos pensamientos importunos que no le permitían adelantar en su trabajo.
  • Estaba embebido en estos pensamientos cuando un hombre, con aspecto de criado, se paró ante él y le dijo.
  • Le asustaba tal espectáculo, le llevaba muy lejos de sus pensamientos de ahora, y se apresuró a vestirse.
  • A pasear por la sala y a escribir, para ver si puedo apartar de mí los tristes pensamientos que me devoran.
  • Como que aquella tarde se le ocurrieron pensamientos magníficos y juicios de una originalidad sorprendente.
  • A veces le faltaba el humor y tenía esos silencios llenos de pensamientos de las chicas inquietas y neuróticas.
  • Los pensamientos políticos nacidos de las conversaciones de aquella noche, huyeron pronto de la mente de Jacinta.
  • Es tan buena, que sobre serme fiel, tiene la costumbre de entregarme todos sus pensamientos para que yo los examine.
  • Con tan gratos pensamientos, don Manuel abrió los oídos para mejor recibir el rocío de las palabras de su sobrino.
  • Le acongojaban estos pensamientos al cruzar un maizal, en cuyo lindero manzanilla y cabrifollos despedían grato aroma.
  • Jacinta hacía girar todo este ciclón de pensamientos y correcciones alrededor de la cabeza angélica de Juan Evaristo.
  • Pero el Delfín guardaba sus pensamientos muy al fondo y cuando advertía conatos de sondaje, íbase más abajo todavía.
  • Si se paraba a evocar pensamientos religiosos, a contemplar abstracciones sagradas, en vez de Dios se le presentaba Mesía.
  • Creeríase que aquello simbolizaba la necesidad de llevar pensamientos claros al diálogo un tanto impuro de las dos amigas.
  • Al despertar ya de día, el reposo profundo aunque breve había vuelto del revés las imágenes y los pensamientos en su mente.
  • Sentíase otra, con distintos pensamientos, cual si la noche anterior fuese una pared que dividía en dos partes su existencia.
  • Con tales pensamientos, el patriotismo no era para mí más que el orgullo de pertenecer a aquella casta de matadores de moros.
  • Sí y al decirlo parecía como que Gertrudis seguía sus propios pensamientos sin oir los de su compañero, aunque no era así.
  • Pero en aquel instante se vio Fortunata acometida bruscamente de unos pensamientos tan extraños, que no sabía lo que le pasaba.
  • Fortunata tenía sus pensamientos tan en lo hondo, que no paró mientes en la increíble tontería de llamar mona a una custodia.
  • Mas no por esto desistió de llevar adelante un plan que había llegado a ser casi una manía, absorbiendo todos sus pensamientos.
  • Aquel continuo estudiar su pensamiento, acecharse a sí misma, acusarse, por ideas inocentes, de malos pensamientos, era un martirio.
  • Vii Al verse otra vez en su casa y sola, Fortunata no podía con la gusanera de pensamientos que le llenaba toda la caja de la cabeza.
  • El choque de aquella imagen del dolor infinito con los pensamientos de don Álvaro, todos profanación y lujuria, le espantó a él mismo.
  • Los pensamientos, gnomos de los jardines, asomaban entre el follaje su barbuda carita burlona cubierta con la hueca boina de morado terciopelo.
  • Pero es preciso, hija mía, confesar la fe de Cristo, consagrar a ella nuestros últimos pensamientos y pedirle con el corazón que nos perdone.
  • Doña Manuela, al ver a su antiguo dependiente, se ruborizó, como si éste pudiese adivinar los pensamientos que la habían agitado poco antes.
  • A veces me reprendo a mí misma porque pienso que robo a Dios muchos pensamientos, para consagrarlos al hombre que se sirvió escoger para salvarme.
  • No era la fortaleza, más o menos fantástica, de otras veces quien la sacaba del desierto de los pensamientos secos, fríos, desabridos, infecundos.
  • Hacíase el encontradizo y le desesperaba la dificultad de su lengua tímida, que parecía rebelarse, no queriendo ser conductora de sus pensamientos.
  • Suspiró, arrojó aquella pluma, como si tuviera la culpa de tales pensamientos, que ya se le antojaban vanos, y sacudiendo la cabeza se puso a escribir.
  • Este se había levantado, y poniéndose a dar paseos por la habitación con las manos en los bolsillos, expresó sus magnánimos pensamientos de esta manera.
  • Iba el Magistral por el Boulevard adelante, saludando a diestro y siniestro, asustado con que se le ocurrieran a él estos pensamientos de bucólica religiosa.
  • Pero le turbaban tanto los ojos interrogantes de éste, la calma con que esperaba su respuesta, que se le embrollaban sus pensamientos y no sabía cómo empezar.
  • La culebra que se le había enroscado dentro, desde el pecho al cerebro, le comía todos los pensamientos y las sensaciones todas, y casi le estorbaba la vida exterior.
  • Juanito, sin dejar de andar, despertó del extraño sonambulismo que le hacía correr en torno de la ciudad, agitado a cada instante por los más diversos pensamientos.
  • Ni nuestros amores, ni nuestras aventuras, ni nuestros pensamientos tienen bastante interés para ser comunicados a los demás, a no ser que se exageren y se transformen.
  • Si hubiese conocido Paco Vegallana estos pensamientos de su amigo, que probaban la falsedad de su amor, le hubiera negado su eficaz auxilio en la conquista de la Regenta.
  • Mi respetable amo, el mutilado marinero, tan niños como yo en aquella ocasión, no pararon mientes en lo que yo hacía, pues harto les embargaban sus propios pensamientos.
  • ¡Gran Dios, qué gente! Y doña Manuela, viendo tales fachas, por una extraña relación de pensamientos, sujetó su bolso con las dos manos, como si alguien fuese a robarla.
  • No quise hacer más objeciones, porque la idea de que corríamos un gran peligro me impedía ocupar la mente con pensamientos contrarios a los propios de tan crítica situación.
  • Mientras tales pensamientos le atormentaban y consolaban sucesivamente, iba el Magistral por las aceras estrechas y gastadas de las calles tortuosas y poco concurridas de la Encimada.
  • Fue, tal como todos dicen, de oficio barbero, aunque eran tan altos sus pensamientos que se corría de que le llamasen así, diciendo que él era tundidor de mejillas y sastre de barbas.
  • Hubo grandes diferencias entre mis padres sobre a quién había de imitar en el oficio, mas yo, que siempre tuve pensamientos de caballero desde chiquito, nunca me apliqué a uno ni a otro.
  • Él lo niega, dice que todo aquello lo explica la exaltación religiosa y la exquisita moralidad con que decidí sacrificarme al bien del que creía ofendido por mis pensamientos y desaires.
  • Más que guerrero, aparentaba ser hombre de estudio, y su frente, que sin duda encerraba altos y delicados pensamientos, no parecía la más propia para arrostrar los horrores de una batalla.
  • Estos pensamientos, que sentía Ana volar por su cerebro como un torbellino, sin poder contenerlos, como si fuesen voces de otro que retumbaban allí, la llenaban de un terror que la encantaba.
  • ¡Cuánto me alegro! dijo Fortunata por decir algo, y miró a la calle al través de los cristales, temiendo que le leyeran en la cara los pensamientos que la canonjía de su cuñado le sugería.
  • Con la actividad propia de un día de viaje, las compras y algunas despedidas, se distrajeron tan bien ambos de aquellos desagradables pensamientos, que por la tarde ya estos se habían desvanecido.
  • Metílos en paz diciendo que yo quería aprender virtud resueltamente y ir con mis buenos pensamientos adelante, y que para esto me pusiesen a la escuela, pues sin leer ni escribir no se podía hacer nada.
  • Yo creo que esta certeza y la imposibilidad material de evitarlo, sintiéndose con fuerzas para ello, perturbaron profundamente su alma, capaz de las grandes acciones, así como de los grandes pensamientos.
  • Y agitado en su interior por estos pensamientos, avanzaba penosamente, trazando zigzags como si estuviera ebrio, cada vez más pálido y extendiendo sus brazos al pedir mentalmente que lo arrancasen del mundo.
  • Fuera de aquellos momentos, en los demás, el estudio, las discusiones, la casa, los amigos, sus correrías, todo esto, mezclado con sus pensamientos, le daba una impresión de dolor, de amargura en el espíritu.
  • La esposa de Cuadros, que respondía a sus amigas con sonrisas de conejo y parecía muy preocupada por pensamientos tristes y misteriosos, abalanzóse a doña Manuela, saludándola con apretado abrazo y sonoros besos.
  • A pesar de mis pocos años, me hallaba en disposición de comprender la gravedad del suceso, y por primera vez, después que existía, altas concepciones, elevadas imágenes y generosos pensamientos ocuparon mi mente.
  • Cuando yo oí esto, como siempre tuve altos pensamientos, volvíme a ella y roguéla me declarase si le podía desmentir con verdad o que me dijese si me había concebido a escote entre muchos o si era hijo de mi padre.
  • Deseaba encontrar semejanzas, aunque fuesen remotas, entre la vida de Santa Teresa y la suya, aplicar a las circunstancias en que ella se veía los pensamientos que la mística dedicaba a las vicisitudes de su historia.
  • Y Sor Marcela pasó repetidas veces por delante de la cárcel, volviendo de registrar los nidos de las gallinas, por ver si tenían huevos, o de regar los pensamientos y francesillas que cultivaba en un rincón de la huerta.
  • Malespina, poseído de profunda tristeza al verse en tal estado, y creyendo que no había remedio para él, ni siquiera dio cuenta de su herida y se retiró a aquel sitio, donde le detuvieron sus pensamientos y sus recuerdos.
  • Mientras los demás referían aventuras vulgares, sin gloria, él atento a sus pensamientos, con un codo apoyado en la mesa y la barba apoyada en la mano, fumaba un buen cigarro besando el tabaco con cariño y voluptuosa calma.
  • ¡No, no! ¡Ridículo, villano, infame, vergonzoso, además de criminal! ¡Mil veces no! Quiero morir, morir, Señor, antes que caer otra vez en aquellos pensamientos que manchan el alma y le clavan las alas al suelo, entre lodo.
  • Llegué a la mañana siguiente, me acerqué a la casa, entré en el jardín, puse el pie en el primer escalón de la puerta y allí me detuve, porque mis pensamientos absorbían todo mi ser y necesitaba estar inmóvil para meditar mejor.
  • Fortunata se reía, y para calmarle aquel desasosiego que sus estrafalarios pensamientos y aprensiones le causaban, prodigole aquella noche, hasta que se separaron, los cariños y cuidados de una hija amantísima con el mejor de los padres.
  • ¡Buena misa sería la que dijese, con la cabeza hecha una olla de grillos! Hasta reprimir los amotinados pensamientos que le acuciaban, hasta adoptar una resolución firme y valedera, Julián no se atrevía ni a pensar en el santo sacrificio.
  • Y mandándoles que, para decir la presente obra, no digan zozobra, y a los de sacristanes, que no hagan los villancicos con Gil ni Pascual, que no jueguen del vocablo, ni hagan los pensamientos de tornillo, que mudándoles el nombre, se vuelvan a cada fiesta.